Salvador SobralEl drama humano del representante de Portugal en Eurovisión

Salvador Sobral tiene graves problemas cardiacos: lleva un marcapasos y necesita un trasplante con urgencia

CORRESPONSAL EN LISBOAActualizado:

¿Por qué cantó Salvador Sobral con una camisa larga en la reciente gala del Festival da Cançao que lo catapultó para representar a Portugal en Eurovisión el próximo 13 de mayo? La respuesta preocupa a su creciente legión de fans, ya que la vestimenta ocultaba… un marcapasos.

Sus graves problemas cardiacos comienzan a salir a la luz al tiempo que crece su popularidad un año después de publicar su primer álbum, ‘Excuse me’, con piezas interpretadas en inglés y en portugués. El representante portugués en el famoso festival de la música necesita un trasplante con cierta urgencia.

Las incógnitas, por tanto, se ciernen sobre su futuro inmediato: ¿será capaz de actuar con normalidad en la cita de Kiev? Un interrogante nada retórico, si tenemos en cuenta que sus allegados afirman que siente dolores hasta cuando sube al escenario, influido también por la excitación y los nervios del momento. Su agente, Ana Paulo, ha confesado la excepcionalidad de la situación e incluso va más allá: experimenta problemas para moverse con fluidez. Estas circunstancias revelan que presentarse de cara al público supone un verdadero sufrimiento para él, aunque naturalmente constituye también un ritual que le ayuda a salir adelante y continuar disfrutando del ejercicio de la canción.

Nada extraño, por tanto, que Salvador diese la imagen en pantalla de ser una persona frágil. Incluso se desataron comentarios en el plató de la RTP acerca del aspecto enfermizo que delataban sus ojos en la noche más feliz de su vida, cuando batió a Viva La Diva en sus aspiraciones de llegar a Ucrania para participar en el Festival de Eurovisión.

La canción ‘Amar pelos dois’ se beneficia de una cadencia jazz-pop que la distingue en medio de la oleada de propuestas estrambóticas que inundan la convocatoria más ‘kitsch’ del panorama musical. El tema ha sido compuesto por su hermana, Luísa Sobral, algo así como Diana Krall o Madeleine Peyroux a la portuguesa debido a su terciopelo desmenuzado, también con referencias a K. D. Lang. Así lo ha demostrado en discos tan envolventes como ‘The cherry on my cake’ o ‘There’s a flower in my bedroom’.

Pero son aún más complejos los problemas de salud del delicado Salvador, dotado de una especial sensibilidad a sus 27 años. Y es que él mismo confesó hace unos días que, durante un tiempo, se excedió en el consumo de drogas. Aconteció cuando este admirador de Chet Baker se hallaba estudiando en Palma de Mallorca, pues residió dos años en la capital balear, antes de un periodo de igual duración en Barcelona. Por eso habla español perfectamente. “En Mallorca hubo desvarío y hubo de todo”, admitió en un canal de televisión dedicado a los nuevos protagonistas de tendencias. Se refería con estas palabras a las setas alucinógenas, que le acompañaron en el archipiélago cercano a Valencia como antes les sucedió a diversos cantantes británicos afincados allí (por ejemplo, el mismísimo Kevin Ayers).

Algunos aficionados que tenían conocimiento de estos avatares se apresuraron a lanzar en las redes sociales frases relativas a su falta de sobriedad a la hora de subirse al escenario en la gala. Pero nada más lejos de la realidad. En absoluto salió a interpretar ‘Amar pelos dois’ bajo el efecto de cualquier estupefaciente, una insinuación que ha levantado la indignación de su hermana Luísa. Además, Salvador acumula ya dos operaciones por sendas hernias: una en el ombligo y otra en el intestino, ambas realizadas en los meses anteriores a su comparecencia en el Festival de Cançao 2017.

Cierto que Ana Paulo enfatiza el talante positivo del músico en medio de tantos problemas de salud, pero no lo es menos que debe encontrar un punto de equilibrio para no perder la serenidad necesaria para afrontar sus nuevos retos. Así, el próximo 24 de marzo tiene previsto actuar en el centro cultural Fábrica Braço de Prata, su lugar fetiche en Lisboa ya que suele cantar allí en numerosas ocasiones, en medio de un ambiente alternativo que él se resiste a cambiar por el ‘mainstream’.

Durante su etapa barcelonesa, en 2014, Salvador Sobral llegó a actuar en el festival Sónar de música electrónica con la banda independiente que lideraba, Noko Woi, en tono atmosférico. Sucedió después de atreverse a abordar sin pudor clásicos como el famoso ‘Autumn in New York’ de Vernon Duke.