ARTE

Vivir en el éter digital

A través del arte de acción y la «performance», la colectiva «Transmissions from the Etherspace», en La Casa Encendida, fija la relación entre arte, vida y esfera digital

«Corpsing», «performance» de Eddie Peake
«Corpsing», «performance» de Eddie Peake

¿Bajo qué éter, o capa atmosférica, vivimos y respiramos? O, en otros términos: ¿En qué imagen vivimos? Con esa cuestión se confronta esta cita de arte de acción. Una muestra internacional de performances y soportes performáticos, con propuestas de once artistas. Sutítulo, en inglés (signo de globalización), Transmissions from the Etherspace [Transmisiones desde el Eterespacio], intenta expresar la síntesis cada vez más intensa entre vida y tecnología digital.

En Présage [Presagio], Hicham Berrada (Casablanca, Marruecos, 1986), vierte distintos elementos químicos en recipientes, y las reacciones resultantes, acompañadas por los sonidos creados por Laurent Durupt, se proyectan en una pantalla de de gran formato. Lo que vemos se parece a una visión interior del fondo del mar, aunque es producto de la acción y la tecnología humanas.

Radiaciones solares

En Living Metals [Metales vivientes], de Joana Escoval (Lisboa, 1982), un conjunto de esculturas metálicas cilíndricas de pequeño formato conectan a quienes están en la sala con una experiencia sonora inmersiva, producida por Robert Watkins, que transmite grabaciones de campo de las radiaciones solares. Una niebla lumínica se expande por el espacio.

En I Gave my Love a Cherry that Had no Stone [Le di a mi amor una cereza sin hueso], Emily Wardill (Rugby, Reino Unido, 1977) muestra en una película a un hombre que vaga por un auditorio (el de la Fundación Gulbenkian de Lisboa), haciendo todo tipo de gestos y perseguido por algo no humano. El perseguidor es un dron.

En Workers leaving the Googleplex [Trabajadores saliendo del Googleplex], alusión a la película de los Lumière, Andrew N. Wilson (California, 1983), antiguo empleado de Google, documenta en vídeo a un grupo de trabajadores de esa empresa cuya actividad se mantenía en secreto, y los acontemientos que ocasionaron su despido.

Sudar por placer

De Nina Beier (Aarhus, Dinamarca, 1975) se presentan dos propuestas: Sweat no Sweat [Sudor no sudor] y Female Nude [Desnudo femenino]. En la primera se plantea que en el universo de la imagen (la película Rocky), en lugar de sus connotaciones peyorativas, el sudor puede asociarse con el éxito y la pasión. En la segunda, con instalación de cocos de mar (cuyas imágenes recordarían caderas, vaginas o vulvas) sobre montículos de tierra, se alude al riesgo de extinción de las palmeras que producen estos frutos. En Chat Random [Chat aleatorio], Celia Hempton (Stroud, Reino Unido, 1981) reúne una serie de pinturas realizadas «en vivo» mientras chateaba con desconocidos, todos varones, en un sitio web que pretendía fomentar las relaciones humanas, pero que parece que ha acabado siendo un punto de encuentros sexuales fortuitos. Las pinturas de Hempton son sexualmente muy explícitas.

El único artista español en la muestra, Pepo Salazar (Vitoria, 1972), presenta Hello. It’s me [Hola. Soy yo], una columna de aspecto precario, con placas que se encienden y apagan, y altavoces que emiten sonidos extraídos de YouTube, supuestamente concebidos para paliar la ansiedad y el insomnio.

En Present Sore [Doloroso presente], Shahryar Nashat (Ginebra, 1975) esboza en vídeo un retrato actual del cuerpo como prótesis, algo que se generaría por la combinación de formas orgánicas y artificiales: ropa, productos farmacéuticos, dinero y tecnología protésica.

Domestika, la propuesta de Jacolby Satterwhite (Columbia, EE.UU., 1986), es una performance fílmica que expresa a la vez la nostalgia y las utopías de luz. Su punto de partida fue el cierre y la destrucción posterior de una discoteca en la que jóvenes artistas se reunían y colaboraban en proyectos queer.

Sophia Al-Maria (Qatar, 1983), en A Whale is a Whale [Una ballena es una ballena], nos lleva en una filmación con sonido al espacio marino y al lenguaje de la ballena jorobada arábiga, así como a la cuestión de su inminente extinción. La acción humana como ecocidio.

En comunión

Corpsing [Cuerpeando], de Eddie Peake (Londres, 1981) es un ballet de cuerpos desnudos que danzan y se expresan con un leve fondo musical. El concepto deriva del sentido del término cuerpo como unidad o agregado de personas: cuerpo de ejército, por ejemplo. En la obra de Peake, a través de una coreografía de cuerpos en interacción se alcanza en el encuentro de unos y otros.

Este sugestivo conjunto de piezas performánticas nos habla de la sensibilidad de hoy. La tecnología forma parte de nuestras vidas. Y el arte no puede dejar de interrogar y cuestionar esas derivas abiertas. El objetivo central, decisivo, es detener el flujo obsesivo de la imagen envolvente y del clic continuo de la mera inmediatez. Desplegar artísticamente la acción que singulariza y diferencia. Introducir distancia. Y, a partir de ello, propiciar el pensamiento y la sensibilidad libres. Alcanzar a vivir críticamente en el éter digital.

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