ARCO 1983
ARCO 1983 - ABC
ARCO 2016

Tres décadas y media de recuerdos

Artistas, galeristas, críticos, comisarios y blogueros han querido compartir sus propias experiencias de la feria

MadridActualizado:

Infinidad de anécdotas perduran en la mente de artistas, galeristas, críticos, comisarios de arte y blogueros 35 años después de la primera edición de ARCO. Uno de los privilegiados que asistió el año de apertura fue el artista Ángel Haro, según el cual «ARCO fue una conmoción cultural, ya que por primera vez se planteaba una feria de arte en España, y fue como un bautismo general de las artes». Recuerda que le pareció mareante y que los artistas sufren un poco, puesto que «es más angustioso que una exposición cualquiera». El comisario independiente de arte, Juan Canela, también conoció el ARCO de los ochenta, pero siendo todavía un niño. «Debía de tener unos seis años y fui para acompañar a mi madre. Pero recuerdo con especial cariño el primero vivido desde dentro, cuando trabajaba en la galería Nogueras Blanchard. Descubrí los entresijos, el antes y el después, el montaje, los nervios y las alegrías», cuenta.

En 1989, cuando todavía era estudiante de Bellas Artes, Óscar Alonso Molina tuvo la oportunidad de asistir. «La viví desorientado y con mucha curiosidad». Después, ya como artista y comisario, asegura que el mejor momento siempre le ha parecido el montaje, cuando los pasillos todavía están a medio preparar.

Caídas dramáticas

Un año más tarde, el escultor y artista multimedia Bernardi Roig expuso en ARCO. «En esa época la feria era un acelerador de partículas, y en mi caso, con 25 años, un gran acontecimiento». Haciendo memoria nos cuenta una anécdota un tanto dramática. «En ARCO 2013, en un momento de gran aglomeración, alguien del público tiró al suelo una de mis esculturas. La pieza quedó malherida, tanto como mi ánimo». Pero al final matiza que la mejor noticia es vender lo que se muestra. Ese es el único sentido de una feria.

Los galeristas Olga y Luis Adelantado rememoran cuando presentaron la serie «L’autobiographie» de Sophie Calle. «Hubo un gran revuelo con el público y la prensa porque una de las imágenes era la propia artista detrás del cuerpo de un hombre vestido pero sujetándole el pene para orinar», comenta Olga. Muchos de los asistentes a ARCO consultados visitaron la feria en 1995. Marina Núñez es una de ellas, que comenta: «Lo que más me impresionaba era la avalancha de estudiantes que, como yo misma poco antes, iban a mirar con avidez». Su sensación general de la feria: «Todo el mundo necesitaba terapia porque si no vendían, y rápido, empezaban a desplomarse». Ferran Barenblit, director del MACBA, también vivió ARCO ese año. Vivía en Nueva York y curiosamente el país invitado era Estados Unidos. «Me resultaba curioso viajar a España para ver, precisamente, arte norteamericano», declara. «Recuerdo un impresionante iglú de Mario Merz que no dejaba indiferente a nadie».

ARCO 2002
ARCO 2002- JAIME GARCÍA

También a mitad de los noventa, la escultora Blanca Muñoz asistió a ARCO. «Con tu ingenuidad piensas en poner la escultura sin pedestal en el suelo, hasta que llega alguien y le da un pisotón. Luego ves que una feria no tiene nada que ver con una exposición». La galerista Helga de Alvear, que también asistió en esa época, remite especialmente a la feria de 2010. «Fue cuando presentamos la escultura del «NO» de Santiago Sierra. El transporte de esas dos letras de tres metros de altura y su instalación fueron casi una performance», rememora. Juan Ramón Barbacho, crítico de arte, vivía en Sevilla cuando visitó los pabellones de Ifema. «Entonces yo solo conocía algunas ciudades de Italia y París. Lo que se podía ver en ARCO te abría un mundo nuevo, casi desconocido», comenta. Aunque no lo recuerda bien, Manuel Olveira, director del MUSAC, está seguro de que su primera experiencia en la feria fue excitante porque en España no había muchas instituciones de arte contemporáneo. La coleccionista Pilar Citoler comenta que «lo viví con la emoción de una persona que está queriendo que el arte progrese y que el mercado florezca».

ARCO 2015
ARCO 2015- ISABEL PERMUY

Grata sorpresa

Alberto de Juan, de Max Estrella, lleva dieciséis años presentándose a la feria. «En 2000 asistí con mi galería y nos llevamos una grata sorpresa al tener una buena respuesta del coleccionismo privado y del público», explica. Damián Casado, de Casado Santa Pau, tenía tantas ganas de participar en ARCO que cuando le preguntaron si sabía utilizar un taladro eléctrico para trabajar para Patrick Painter no pudo decir que no. «En 2008 ya se presentó mi galería propia y estrenamos un pabellón que ya no se usa, de dos plantas», comenta. Es curioso lo que le viene a la mente al artista Enrique Marty: «Estás por allí paseando y de repente oyes a la gente haciendo comentarios de tu obra sin saber que tú eres el artista, te ríes porque incluso te lo dicen a ti».

Uno de los directores de la galería T20, Nacho Ruiz, cuenta: «En 2007 llevamos un vídeo que tuvo mucho éxito, de Reynold Reynolds y Patrick Jolley, llamado «Burn» en el que un señor leía el periódico y de repente comenzaba a arderle la pierna. El MoMA lo compró y después una conocida marca de coche hizo un anuncio idéntico. Es un ejemplo del impacto que causa ARCO». Para la artista Françoise Vanneraud, ARCO 2012 fue su primera feria internacional. «Me ofrecieron realizar casi un solo project. Presenté tres piezas diferentes, un mural muy grande, y dibujos. Me salieron bastantes trabajos a raíz de mi participación». Para poner un punto y final a este recordatorio, Pilar, autora del blog El Dado del Arte nos habla de las vueltas que da la vida. «Asistí por una beca de la universidad a los foros de expertos del arte, y al cabo de unos años fui yo la que hablé en ellos».