LIBROS

«Taiheiki» («La Gran Pacificación»), la guerra de las lágrimas

Se edita por primera vez esta obra de la épica japonesa del siglo XIV, cuya nueva traducción, directa del japonés, nos permite acceder a sus complejidades y sutilezas con suma facilidad

Ilustración del «Taiheiki» realizada por el artista japonés Tsukioka Yoshitoshi (1839-1892)
Ilustración del «Taiheiki» realizada por el artista japonés Tsukioka Yoshitoshi (1839-1892)

Japón no es sólo un país, sino el hueso del fruto del planeta. Gracias a la religiosidad que impregna la vida japonesa, y a la disciplina incrustada en su idiosincrasia -tras setecientos años de gobierno militar- sólo allí se sigue manteniendo la idea de sumisión, tanto a los dioses como a los gobernantes, como se sigue queriendo y respetando la figura del emperador. El orgullo de sus símbolos y los valores rectos de su moral, propician una vida entendida como perfeccionamiento, y no como mero enriquecimiento material. La editorial Trotta (que tanto bien viene haciendo en el panorama español, difundiendo las mejores obras de la literatura del Lejano Oriente) ha publicado recientemente la primera edición en España del «Taiheiki» («La Gran Pacificación»), una obra de la épica japonesa del siglo XIV, que relata y evoca el Incidente Genkö (1331-1333), en el que el emperador Godaigo declaró la guerra al «sogunato» de Kamakura, para recuperar el poder político que los militares habían arrebatado a sus antepasados en 1191.

La edición en lengua española viene a cargo de Carlos Rubio, quien realiza una completa introducción de cuarenta páginas para situar al lector frente a la complejidad religiosa, política y militar del Japón del siglo XIV, con el telón de fondo de los villanos, a los que el autor del libro se refiere como «los cuatro mares». Rubio advierte de lo tendencioso que puede resultar el relato de los hechos históricos realizado en este manuscrito, cuya escritura ha sido atribuida al bonzo budista Kojima; estos monjes fueron tradicionales aliados de la causa del emperador, también budista. La traducción del japonés a la lengua española realizada por Akikazu Yano, Twiggy Hirota y Carlos Rubio se lee con facilidad y ligereza. Los autores han logrado un resultado valioso pues consiguen acercar el lenguaje del lector al de los personajes japoneses (tan lejanos en el espacio como en el tiempo) sin perder su carga de sugestión o profundidad.

Los aficionados al género de samurái no deben pensar que esta es una obra más lírica que épica

En la literatura japonesa medieval hay dos grandes obras, el «Genji Monogatari» (1000), que relata el devenir del querido y desgraciado príncipe Genji; y el «Heike Monogatari» (siglo XIII), que canta la historia y el triste final del clan Taira tras la guerra Genpei (1185-1190)-. El «Taiheiki» vendría a ser una especie de apéndice histórico de los dos anteriores, concentrándose en la caída del sogunato Kamakura (1333), regentado por el hasta entonces todopoderoso clan de los Höjö. Si este último no tiene la fama y el reconocimiento literario de los dos primeros, como colección de crónicas fabulosas o imaginarias es toda una mina, y un punto de referencia para posteriores producciones escénicas de la cultura japonesa. El «Taiheiki» es manantial emotivo -además de temático- tanto para elteatro «Noh», como el «Kabuki» y el «Bunraku», y con el paso de los siglos se convirtió también en yacimiento de relatos para la industria Manga en sus tiradas tanto impresas como animadas.

Tristeza y sabiduría

Sin embargo, para aparentar ser unas «hazañas bélicas» de samuráis medievales, cuántas lágrimas vierten todos los personajes de la obra, incluidos los emperadores y hasta los guerreros, que «mojaban las mangas de sus kimonos con sentidas lágrimas»; cuántos deliciosos «tankas» (poemas breves) lleva insertos («Las grullas cantan lamentando este mundo y anhelando el cielo»); y cuánta sabiduría china hay empapada en sus páginas como un perfume transpirable por encima de los siglos. «Como el vuelo de la flecha del guerrero en busca de la diana, como el agua de un torrente de la montaña en busca del río, así de raudo e incontenible corre el tiempo». La cultura japonesa, como es pacata en sus motivaciones, no puede dejar de traslucir sus sentimientos o sus estados de ánimo. Uno de los encantos misteriosos de su arte es la gran tristeza que parece impregnar la vida de sus protagonistas, algo así como una autotortura de protestante escandinavo del lejano oriente. No obstante, en el «Taiheiki» la poesía deslumbra por encima de las catanas, las dagas y las armaduras, y de entre todas sus numerosas cualidades destaca la de ser la primera literatura de viajes de la historia.

Uno de los valores más acreditados de esta obra es la instauración literaria del sentimiento del viaje, que tan ricos resultados llegaría a alcanzar en la historia de la literatura japonesa. El viaje propicia una descripción de los paisajes y del clima de cada una de las estaciones (como en un futuro haiku); a la par que realiza un retrato de los sentimientos que despierta en los viajeros, la mayoría de las veces huyendo contra su voluntad. Con todas las incertidumbres y desesperanzas de los fugitivos, el viaje se torna metáfora de la vida.

Uno de los factores que hace que el «Taiheiki» no llegue a ser una novela es la de la ausencia de un gran personaje central que aglutine a todos alrededor suyo, como un astro sol hace con sus planetas. En realidad en la obra se dibujan dos bandos antagonistas: el imperial, en el que destaca el fiel samurái Kusunoki («Decidir morir es fácil, idear una estrategia que pase a la historia es difícil») partidario e impulsor de la causa bélica del emperador Godaigo, y su tercer hijo el malquerido príncipe Yorimoshi. Por el bando del sogunato destaca la figura del regente Höjö Takatoki, retratado como un villano, cuajado de defectos y extravagancias, entre ellas su desmesurada afición a las luchas de perros y al «Dengaku» (o danzas del arrozal); junto a la del elegante y doblemente traidor a ambas causas, el samurái y futuro sogún Ashikaga Takauji.

Como buen manuscrito alumbrado en el budismo, su enseñanza principal es de tono moral

Por otra parte, el paralelismo que se quiere ejemplar de las leyendas o historias chinas incrustadas en el «Taiheiki» (propias de la poética literaria de la época, que obligaba a demostrar un gran conocimiento de la cultura y la historia china, si se quería alcanzar el prestigio literario) ralentizan el desarrollo de la acción principal. En «La Gran Pacificación», la cruenta guerra que vivía el Japón de 1333 avanza -un tanto- a trompicones entre los hermosos obstáculos chinos.

La séptima noche

«Hay una leyenda china según la cual la séptima noche del séptimo mes las estrellas Vega y Altair ‘cruzan el puente que las urracas tienden con sus alas’. De esa manera las dos estrellas se encuentran para amarse después de haber esperado un año». Sin embargo, los aficionados al género de samuráis no deben pensar que el «Taiheiki» es una obra más lírica que épica, las batallas siembran el curso del relato, las huidas, los ataques, las estrategias militares, las detenciones y torturas realizadas por los funcionarios del «sogunato» en el palacio de Rokujara en Kioto, la descripción de las coloristas vestimentas, armas y armaduras de los guerreros, así como sus majestuosos desfiles, y sus dramáticos ceremoniales de suicidio, abundan en la obra. En el «Libro XI» hay un viacrucis de «harakiris» y «sepukus» realizados por los nobles de Kamakura -incluido el regente Takatoki- que deleitará a los amantes del género.

Aunque, como buen manuscrito alumbrado a la luz de los principios budistas, no podía ser de otro modo que la enseñanza principal que se desprendiera de este libro fuese de tono moral: «La historia nos enseña que la soberbia es una entrada de la decadencia, tan cierta como la humildad lo es de la prosperidad». La edición española del «Taiheiki» se completa con cuatro valiosos anexos dedicados a los personajes principales de obra, a mapas del Japón del siglo XIV y de la actualidad, con todas las prefecturas o provincias del archipiélago nipón, una tabla cronológica de los sucesos narrados, y un glosario de términos frecuentes usados en el libro.

Toda la actualidad en portada

comentarios