Barry Lopez, autor de «Sueños árticos»
Barry Lopez, autor de «Sueños árticos»
LIBROS

«Sueños árticos», la voz de los hielos

«Sueños árticos», del estadounidense Barry Lopez, forma parte de la rica bibliografía sobre un lugar lleno de peligros y bellezas, y es una llamada de atención al «pueblo que cambia la naturaleza», como nos llaman los esquimales

Actualizado:

La literatura sobre el Ártico es enorme, quizás tanta como la generada por la Antártida. Los dos polos han sido fuentes de expediciones de todo orden, y han producido una literatura científica, testimonial y literaria de gran riqueza. También han suscitado ambiciones políticas y comerciales vergonzosas. Cualquier lector puede recordar los nombres de William Parry, Scorebey, Roald Amundsen, el primero en surcar el Polo del Noroeste, desde el mar Atlántico al Pacífico, o Knud Rasmussen y su gran expedición contada en «De la Groenlandia hasta el Pacífico». O al deportista y aventurero que tanto contribuyó a la técnica en las expediciones árticas: Fridtjof Nansen, de la que dio noticia «En la noche y entre los hielos: la expedición polar noruega de 1893 a 1896». La bibliografía es amplia, y el lector curioso puede encontrar en el reciente libro, «El Ártico», de Matti Lainena y Juha Nurminen, un buen resumen de las expediciones y de los conocimientos actualizados sobre esa zona del globo tan importante como alterada, no solo por los intereses de explotación de muchos países, sino también por la deriva de nuestra insuficiente conciencia ecológica desde cualquier lugar, no solo individual, y sobre todo, de los muy cercanos Estados Unidos, cuyo presidente aúna la ignorancia con la maldad.

Falsa diversidad

El libro de Barry Lopez (Port Chester, Nueva York, 1945), «Sueños árticos», que fue publicado originalmente en 1986, forma parte de la gran literatura sobre esa zona del globo, formada casi toda por un gran océano cubierto de una banquisa, o capa de hielo flotante. A diferencia del Polo Sur, ese mundo de hielos está rodeado de tierra y tiene un subsuelo helado. Lejos de lo que pudiera parecer, es un lugar con mucha vida, aunque poco diversa, y sobre todo con muy pocos habitantes, de diversas tribus. Lopez sostiene que la aparente diversidad de regiones es falsa, porque en realidad se organiza «alrededor de un mar desierto interior», con la mayoría de la población en la zona costera. Aunque el libro de Barry Lopez en cuanto a datos científicos, políticos y medioambientales está fechado, no ha perdido importancia, tanto por su valor documental como filosófico, y naturalmente, literario, porque se trata de una obra admirablemente escrita.

Muchas cosas nos enseña Barry Lopez, y que no sólo sirven para conocer el Ártico, sino cualquier otro mundo, sobre todo si es muy extraño a nosotros y transcurre con un tiempo distinto, lento. La paciencia es fundamental. ¿No lo es para todo, incluso para cocinar? La paciencia va vinculada a una realidad exterior que no obedece a nuestro deseo, y que necesita ser escuchada. Lopez es un científico (biólogo de campo) que renuncia al aprovechamiento mercantil del tiempo, y por lo tanto se entrega al espacio sin dejarse derrotar por la gran extensión del territorio. Critica nuestro autor el desdén que tantos exploradores y científicos han tenido por los relatos de los esquimales, tenidos meramente por anécdotas, como si no supusieran una perspectiva privilegiada. Lejos de considerar que su método universitario es el único adecuado, sabe que «nadie puede contar la totalidad de la historia». Lopez no ignora que una cosa son los datos, las estadísticas y los documentos, y otra la realidad de ahí afuera en relación con la experiencia. Por otro lado, el esfuerzo para expresar lo descomunal y monocorde de ese paisaje es tan admirable como logrado literariamente. La obra combina la ciencia natural, la historia cultural, el relato de viaje, la filosofía y la ecología. Esta última es importante y va unida a un saber filosófico que debería despertar en nosotros un mayor respeto hacia «todo cuanto contiene la tierra».

Esta obra, con un gran valor documental y filosófico, está escrita de forma admirable

A lo largo de la obra podemos adentrarnos en la desafiante geografía del Ártico, con sus temperaturas tan bajas que suponen logros heroicos de adaptación para cualquier tipo de vida. Se trata de un paisaje similar a los desiertos: equilibrados, dilatados y silenciosos. Un lugar cuyas cordilleras «conservan su lejanía incluso cuando nos encontramos entre ellas». Junto a la historia y desenvolvimiento de los esquimales, Barry Lopez nos muestra en detalle el mundo vegetal y animal, desde el oso gris de la tundra al oso polar, desde la perdiz nival, la lechuza y el caribú a las ballenas. Pero también aspectos relacionados con la luz solar, la duración y características de lo que nosotros llamamos «día», que durante el invierno consiste en que el Sol se «eleva lentamente por el sur y luego vuelve a desaparecer casi en el mismo punto, como una ballena que se da la vuelta».

Ecosistema joven

¿Cómo enfrentarse, en el Lejano Norte, a un día que «no comienza de nuevo a diario»? Esa falta de luz determina, entre otras cosas, el crecimiento de los árboles en las cordilleras (pinos, abedules enanos y sauces), que tienen que pegarse al suelo para cubrir su necesidad de calor. Por su parte, los organismos árticos descienden a un estado de casi congelación, de muy baja actividad, durante los extremos de frío. En el caso de los peces y varios escarabajos poseen agentes anticongelantes celulares que les permite vivir bajo temperaturas glaciares. Esta es una de las causas de que haya tan pocas especies: la dificultad de los procesos metabólicos para adaptarse a la escasez de luz y a las temperaturas extremadamente bajas, en un ecosistema, el más joven de la Tierra, que solo tiene unos diez mil años de existencia.

Los esquimales nos llaman a nosotros «el pueblo que cambia la naturaleza». Cierto, en ese cambio está lo que denominamos cultura, pero es muy importante ser conscientes de la responsabilidad y peligro de los cambios. Leer este hermoso libro de Barry Lopez nos ayuda a saber cómo cambiar respetando: la vislumbre de un conocimiento que contiene un saber.