Las técnicas de combate de «Nioh» son muchas y espectaculares
Las técnicas de combate de «Nioh» son muchas y espectaculares
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La sombra de Oda Nobunaga

«Nioh» relata las aventuras del marinero William Adams en un Japón devastado por décadas de conflicto interno, luchas de poder y demonios de la mitología shinto. Un entorno donde confluyen historia y fantasía, los vivos y los muertos

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Después de años de decadencia creativa, el afamado Team Ninja vuelve a la primera división del desarrollo mundial con un juego de acción y rol tan ambicioso como exigente. Siguiendo la estela de la saga «Dark Souls», el estudio ofrece una experiencia de combate samurái muy profunda, con una multitud de mecánicas jugables a tener en cuenta que acomodan una plétora de estilos diferentes. Su dificultad inicial puede llegar a amedrentar, pero el empeño y la perseverancia del jugador le abrirán las puertas de un mundo extraño y fascinante a partes iguales.

Inglaterra y España se enfrentan por el dominio del mundo conocido durante los últimos estertores del siglo XVI. William Adams es un marinero encarcelado en la Torre de Londres después de haber descubierto que la victoria sobre la Armada Invencible se debe a la Amrita, unas piedras de asombroso poder del misterioso Zipango de Marco Polo. Escapa con la ayuda de Saoirse, su espíritu guardián, pero Edward Kelley, nigromante de la corte, consigue secuestrarla, utilizando su poder para emprender un viaje a Japón. Adams inicia una penosa persecución por una tierra extraña arrasada por la guerra, donde millones de dioses y «yokai» –espíritus malévolos– actúan como peones en las contiendas de poderosos señores feudales aspirantes al trono de Kyoto, y donde todavía subyace en cada recodo, veinte años después de muerto, la ambición devastadora del gran conquistador: Oda Nobunaga.

Pasión nipona

«Nioh» se inspira en uno de los momentos más apasionantes de la historia de Japón: la batalla de Sekigahara y la consolidación del shogunato Tokugawa. Sin embargo, Team Ninja ha aderezado el relato con un folklore sintoísta inspirado en las obras de autores como Shinobu Orikuchi, lo que dota al juego de una personalidad única. De los amables espíritus de la naturaleza, los «kodama», a los animales guardianes de los samurái; de las representaciones demoníacas de los «yokai», con un diseño muy inspirado en las máscaras del tradicional teatro kabuki, a poderosas figuras mitológicas como el Karasu Tengu, el juego destila una pasión inequívoca por su identidad nipona.

La narrativa se toma varias licencias a la hora de acomodar los sucesos históricos en el relato, pero consigue profundizar en la complejidad de figuras como Tokugawa Ieyasu, que aparece como un gran estadista pero también como un líder profundamente desalmado, capaz de obligar a cometer «seppuku» a su hijo mayor; el traidor Akechi Mitsuhide, con unas motivaciones tan esquivas como honrosas, o la trágica historia de Yasuke el africano. El estupendo doblaje en japonés reviste de dramatismo la trama y se corona como uno de los grandes aciertos del proyecto.

El sistema de combate de «Nioh» presenta tantas mecánicas diferentes que puede llegar a apabullar con facilidad. Aunque las misiones tutoriales en el «dojo» hacen un buen trabajo a la hora de introducir los conceptos más básicos –suficientes para ir superando los desafíos que presenta el juego– merece la pena ahondar en los diferentes sistemas para sacarle el máximo partido a las herramientas disponibles. Manejar a William con garantías requiere de cierta habilidad, pero una preparación adecuada, diseñando estrategias para cada situación, puede suponer la diferencia entre un triunfo trabajado o una derrota casi instantánea. El título ahoga al jugador con cientos de armas y piezas de armadura, cada una con su propia lista de estadísticas y condicionantes, decenas de objetos, técnicas ninja, talismanes mágicos y habilidades especiales. Hay muchos factores a tener en cuenta, pero las recompensas por explotarlos suponen una clara ventaja.

Este juego destila amor por Japón y consigue profundizar en la complejidad de algunas de sus figuras históricas

El sistema de combate es tan superlativo que resulta una pena que otros elementos no consigan estar a la misma altura. La división del juego en niveles favorece la variedad, pero una geometría muy horizontal y unos entornos en ocasiones muy insípidos terminan por pasar factura, a pesar de excepciones como la magnífica mansión ninja o la emocionante batalla de Sekigahara. Sin embargo, donde el juego más sufre es en el diseño de enemigos, de una variedad claramente insuficiente para una aventura que llega con facilidad a las 40 horas de duración. Los «yokai» de los primeros niveles continúan apareciendo, más poderosos y con leves modificaciones estéticas, hasta el final. Un plantel más amplio hubiera hecho maravillas para evitar tanta repetición.

«Nioh», como tantos otros juegos japoneses recientes, ha atravesado un arduo proceso de desarrollo que se ha prolongado durante más de doce años, pero demuestra un encomiable compromiso con una visión creativa valiente. Más allá de la evidente inspiración en «Dark Souls», el juego hace gala de una personalidad propia, alumbrando un período histórico apasionante con un enfoque tan fresco como el de la mitología shinto. El verdadero William Adams en el que se basa partió de Rotterdam una mañana de junio de 1598 al mando de una expedición de cinco barcos. Casi dos años después solo él y unos pocos compañeros a bordo del Leifde consiguieron atracar en las costas de Kyushu. Y del borde de la muerte, tras soportar incontables penurias, renació como Miura Anjin, el primer samurái occidental y uno de los hombres más influyentes del shogunato.