Soledad Sevilla, durante el montaje de su exposición «Rutas del desasosiego».
Soledad Sevilla, durante el montaje de su exposición «Rutas del desasosiego». - Antonio Cayuelas
ARTE

Soledad Sevilla: «Si me parezco a Pessoa es en la vida recogida, hacia adentro»

Portugal es el país invitado de la próxima Feria del Libro de Madrid y, como «aperitivo», nos acercamos a la obra de su más grande autor, Pessoa, a través de los últimos trabajos de Soledad Sevilla. Su título, «Rutas del desasosiego»

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Hay ciudades cuyo nombre va asociado al de un escritor. Decir Lisboa es leer a Pessoa, en versión «original» o en sus numerosos heterónimos. Y leer las calles de Lisboa con El libro del desasosiego en las manos, como guía espiritual y andariega, es lo que ha hecho Soledad Sevilla (Valencia, 1944) en su último trabajo que presenta en una pequeña galería lisboeta (Passevite). La sala es apenas un «cajón», modesto y escueto cubo blanco con escaparate a la calle, y por sus paredes vuelan unas siluetas de pájaros blancos que no son pájaros, ni de buen o mal agüero, sino rutas de papel entrelazadas y recortadas que dibujan sutiles formas de geometría urbana. Esta bandada casi transparente recorre el espacio. Parece que huye, pero está atrapada como en una jaula de cristal. Paz, pero también desasosiego, como apunta el título de la exposición, se siente en este sutil espacio recorrido y construido por Soledad Sevilla.

Imagino que esta es una cartografía de Pessoa y de Lisboa a un tiempo.

Yo hace mucho que leo «El libro del desasosiego». Es muy importante para mí. Muchos años, realmente. Y un buen día decido que voy a venir a Lisboa y voy a emprender este trabajo. Tampoco sabía muy bien cómo iba a enfrentarme a ello, pero sí sabía que quería concentrarme en la Baixa, porque son los recorridos que hace Bernardo Soares (el heterónimo de Pessoa que firma el «Libro del desasosigo»). Me apetecía mucho investigar cómo es este barrio, cómo era y, sobre todo, ponerle forma a esas imágenes mentales que yo había elaborado a lo largo del tiempo

¿Lo leía mientras caminaba?

Me planteé hacer unos recorridos al estilo de Hamish Fulton en los cuales yo cada día me iba a la Baixa y capturaba la sensación o la imagen que me había parecido más importante. Después lo escribía: tengo un diario. Y después de esos recorridos, al final, pensé que lo que iba a hacer eran esos mapas. Luego me dije: «Voy a hacer un mapa recortado», porque me interesaba y ya había trabajado alguna vez con mapas recortados. De gran formato y uno por cada día de recorrido.

«Pessoa es un personaje complejo. Conforme lo vas descubriendo va a más y más»

Parecen pájaros. Una bandada migratoria.

Sí, parecen pajaritos, como unas mariposas. Hay unos largos, que parecen como un ala de pájaro, y son los mapas recortados de cada uno de los días. Los recorté, eran muy grandes y los he hecho pequeñitos; luego les di pintura blanca para eliminar la información del mapa, y ya, al estar con la pintura blanca, los moldeé.

También se ven unas pequeñas cajas donde quedan atrapados como en jaulas opacas.

Sí. Son quince cajas, una por cada día de recorrido, y la idea viene de cuando supe que a la muerte de Pessoa se descubrieron en su habitación cajas llenas de inéditos porque no había publicado básicamente nada durante toda su vida. Le di forma a esta idea e hice quince cajas, una por día. En la parte de arriba, en la tapa, y en la de abajo hay un planito de Lisboa. Son el mismo, se repite: el negativo y el positivo.

¿La Lisboa de ahora que ha caminado para este proyecto conserva el espíritu de Pessoa y sus heterónimos?

Me sorprendía bastante que la Baixa se conservaba como en los días que andaba por aquí Pessoa. Tenía unos almacenes, unas tiendas antiguas, unos espacios grandes… Pero fíjate tú, ahora, hace un año, cuando he venido, ya el restaurante de Pessoa, donde él iba a comer, ha desaparecido. Están transformándolo. Sigue con un rótulo «Antiga casa Pessoa», pero ya van a hacer lo que sea.

Pessoa fue un personaje discreto, un oficinista que escribía, y Soledad Sevilla es una artista discreta, sutil, que no levanta la voz...

También tenía esa parte obsesiva de producir y escribir continuamente sin parar, en el margen… Es algo caraterístico de los artistas, pero desde luego, en mí, ese aspecto reiterativo y como recogido, una vida hacia dentro, es verdad que me puede hacer coincidir con Pessoa.

¿Da miedo «enfrentarse» a un personaje tan complejo como Pessoa?

Es un personaje complejo, potente, profundo, que conforme lo vas descubriendo va a más y más y más. Creo que si me hubiera parado a pensar, racionalmente, nunca habría abordado este proyecto. Lo que sucede es que fue más una necesidad después de haber pasado una temporada mala en Madrid. Pensé enseguida en ir a Lisboa, y fue un cambio de situación y de la mente. Lo abordé de una forma muy sentimental. Creo que si me lo planteo en plan más intelectual, lo abandono por inabordable.

«Me planteé hacer unos recorridos al estilo Hamish Fulton»

Los cartógrafos cuentan que los mapas se crearon tanto para mostrar como para esconder. Tienen lecturas misteriosas y ocultas. Magia

Yo creo que sí, porque simplemente el hecho de que representen una ciudad, o lo que sea, es mágico. Se trata de un proceso intelectual muy potente. A partir de unos elementos, como son los detalles urbanos y los edificios, se elabora otra «cosa» en dos dimensiones, que. además, contiene toda la información que hay ahí…

¿Sus mapas esconden o enseñan? ¿Son más abstractos que figurativos?

Los veo con esa ambigüedad. Un plano es una pirueta intelectual, pero tienen algo de figurativo, imagen de una ciudad o de un barrio. No lo sé. Le dejo que usted le ponga la etiqueta.

¿Busca orientar o desonrientar al espectador?

He pensado incluir un texto para que la gente se informe de qué pasa en estas obras. Pero, a lo mejor, lo hago para que no me den a mí la lata. Con la pintura a mí no me gusta explicar: es muy visual y quiero que cada cual mire y saque sus conclusiones. Las instalaciones son otro tipo de trabajo, porque, además de lo visual, está la atmósfera, el ambiente, el espacio.

¿No se siente un poco heterónimo de Pessoa

No eso, no. Aunque el otro día, mientras preparaba una exposición con distintas obras de mi trayectoria [galería Marlborough-Barcelona], como una unidad repetida, pensaba: «Mi- ra, son los heterónimos». Cada cosa que he hecho, una etapa diferente de mi vida.

¿Con cuál de todos los «Pessoa» se queda?

Conocerlos a todos es casi imposible, pero con El libro del desasosiego, y la poesía, los poetas: el más metafísico, más natural, el de la tierra...

¿Ha cartografiado otra ciudad?

Granada, pero fue un proceso más largo.