Autorretrato de Ramón Lez para «Darán que Hablar»
Autorretrato de Ramón Lez para «Darán que Hablar» - R. L.
DARÁN QUE HABLAR

Ramón Lez: «Quiero entender el arte como una provocación de los sentidos»

El factor tiempo actúa como un gran disolvente de la imagen en la obra de este pintor que, desde lo bidimensional, saltó a lo instalativo y las cuatro dimensiones. Ramón Lez, desde su pedacito de Murcia, es de los que «Darán que Hablar»

MURCIAActualizado:

Nombre completo: Ramón Lez (Ramón González Palazón). Lugar y fecha de nacimiento: Mula (Murcia), 13 de mayo de 1977 Residencia actual: Mula (Murcia) Estudios: Licenciado en Bellas Artes por la Universidad San Carlos, en Valencia. Ocupación actual: Artista.

Qué le interesa. En los últimos años, he relacionado mi trabajo artístico con la experimentación y el tratamiento conceptual de mis obras, apelando a la emoción a través de de la pintura, el dibujo, el sonido y la videocreación, o de la implicación del público dentro de mis instalaciones. En todos ellos, el núcleo central es la desmaterialización y desaparición de la figura humana, que se transforma en una intervención donde la experiencia temporal también es clave. Por lo tanto, el factor tiempo actúa como un gran disolvente de la imagen, dando lugar a entidades carentes de forma. Esta idea motriz tiene la capacidad de pasar de lo figurativo a lo abstracto.

He trabajado en el ámbito cinematográfico y he creado mis propios cortos. He sido seleccionado en diversos festivales de cine. También he realizado ilustraciones para revistas, libros y carteles

Últimamente, desde la concepción de mis trabajos en torno a la fugacidad de la materia, estoy profundizando en cierto primitivismo a través de la esquematización y geometrización de la forma, lo que para mí es una manera atractiva de reflexionar sobre el ser humano. Yo no veo mis videocreaciones e instalaciones como un fin en en sí mismas, sino como un medio para experimentar sobre diferentes soportes hasta llegar a una obra que considero terminada, casi siempre dotada de múltiples reflejos sobre diferentes soportes (pintura, dibujo, animación, sonido...). Esto último lo relaciono con mi formación como pintor, y con mi aprendizaje, mi experiencia y mi obra en el campo audiovisual.

De dónde viene. He realizado exposiciones tanto individuales como colectivas. Por su importancia en mi trayectoria, destacan las dos intervenciones en ARCO para el estand de la Región de Murcia: en 2009, «Grid-in Box», un proyecto que consistió en una intervención escénica en lugares públicos donde el espectador podía interactuar sobre la obra generando efectos de forma directa. Y, en 2010, «Grid-in», que planteó un proceso artístico basado en una instalación cambiante según intervenía el público.

Mi trabajo se ha podido contemplar en lugares como The Gabarron Foundation (New York), en la Feria de Arte Contemporáneo de Puerto Rico y en otras ciudades como Shanghai o Bruselas. Otro proyecto que me gusta destacar en mi trayectoria es «L’ Immortalité» (2015, Museo de Arte Ibérico «El Cigarralejo»), que relata un proceso de metamorfosis donde el tiempo es el argumento principal que induce los cambios de materia y de apariencia en los seres y en los objetos. Y este mismo soporte narrativo ha sido el que ha dado paso a mi último trabajo, que bajo el título de «Transmutaciones», ha sido expuesto recientemente en Madrid (noviembre de 2016), en la sala de cultura de la Fundación Cajamurcia.

Supo que se dedicaría al arte desde el mismo momento mismo en que… En mi caso, al ser el primero de mi familia en dedicarme a este trabajo, pronto comprendí que la pintura iba a ocupar mi vida. Recuerdo que de niño no me gustaba salir a jugar y prefería quedarme dibujando en mi habitación. Mi madre se daba cuenta de eso. He de decir que mi familia siempre me ha apoyado mucho. También recuerdo que en el colegio me presenté a concursos de dibujo y gané algunos, y que a los catorce años hice mi primera exposición. Actualmente, después de haber terminado mi formación académica, tengo la intención de seguir aprendiendo y de dedicarme por completo a la creación artística.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el mundo del arte para «sobrevivir»? Bueno: ya es sabido que es frecuente entre los de mi gremio tener altibajos económicos. De mis tiempos de cuando trabajaba en verano como albañil para pagarme mis estudios, recuerdo que saqué un pequeño sobresueldo al aceptar el encargo de pintar con acrílicos un gran delfín sobre el fondo de una piscina que iban a llenar enseguida. La obra resultó muy efímera. Otra anécdota de mi época de estudiante es la de haber sido retratista de feria en el mercadillo de mi pueblo, con lo que también gané algo pero no demasiado...

Su yo virtual. Tengo una pagina web, que intento actualizar varias veces al mes. Tengo un perfil en Facebook y suelo manejarlo diariamente para ponerme al tanto de lo que se cuece en el mundo a nivel artístico y social. Es muy importante para mí la promoción de las redes sociales por su instantaneidad.

Otro «selfie» de Ramón Lez
Otro «selfie» de Ramón Lez- R. L.

Dónde está cuando no hace arte. Realizo talleres de pintura y dibujo, y doy clases a distintos colectivos. En estos grupos, trato de trabajar las emociones a través del arte y me esfuerzo para que ellos sean capaces de expresar sus sentimientos y su creatividad.

Una anécdota de mi época de estudiante es la de haber sido retratista de feria en el mercadillo de mi pueblo, con lo que también gané algo pero no demasiado

También he trabajado en dos ocasiones como director artístico en el ámbito cinematográfico y he creado mis propios cortos. He sido seleccionado en diversos festivales de cine de carácter nacional e internacional. También he realizado ilustraciones para revistas, libros y carteles.

Le gustará si conoce a... Durante la etapa de mi aprendizaje he tenido la oportunidad de formarme en talleres de creadores como Gunther Förg, Markus Ohelen, Luis Lizardo, Bill Viola y Abbas Kiarostami. Aparte de ellos, también tengo un largo listado de referentes a los que les he seguido los pasos y de quienes reconozco su aportación, pues han influido íntimamente en mi evolución artística y sensorial. Nombres tales como David Lynch, Peter Greenaway, Erice, Tarkovsky, Murnau, Concha Jerez, Dan Flavin, Carlos Cruz Diez, Olafur Eliasson, Pablo Armesto, Enrique Radigales, Herman de Vries, Darío Urzay, Oscar Muñoz...

De mi estancia en Venezuela durante el año 2002 recibí las influencias del arte nativo de la tribu Yanomami y de la obra de la escultora alemana Gego (Gertrud Goldschmidt). Mis tendencias artísticas están inspiradas en el arte primitivo, el expresionismo alemán, el cine clásico y experimental, el arte conceptual y el arte clásico de todas las épocas.

Una de mis preocupaciones es aprender a desaprender lo aprendido, como un viajero que no deja huella pero sabe que el conocimiento del pasado ayuda a evolucionar

En cuanto a mi generación, por supuesto, me siento identificado con algunos colegas con los que coincidí durante mi formación académica y con los que además me une una buena relación de amistad, tal vez porque sus proyectos derivan en instalaciones que combinan viejas y nuevas maneras de transformar. Entre estos están Clara Boj & Diego Díaz, Sonia Navarro, Nelo Vinuesa, Antonio R. Montesinos, María Carbonell...

¿Qué se trae ahora mismo entre manos? Ahora mismo trabajo en dos proyectos: En el primero, más a corto plazo, estoy preparando una serie visual que se exhibirá pronto en un festival de arte emergente al que he sido invitadoy invitado. Por otro lado, y a más largo plazo, estoy realizando una serie de estudios de color y profundización en formas simbólicas y primitivas. En definitiva, se trata de un nuevo trabajo basado en nuevas ideas de reconfiguración ontológica del cuerpo a través de materiales de deshecho mezclados con otros que proceden de las nuevas tecnologías. Sería como buscar un resultado híbrido entre lo natural y lo artificial..

¿Cuál es su proyecto personal favorito hasta el momento? Uno sólo no, voy a decir varios. Entre los que han marcado puntos de inflexión en mi trabajo, me siento especialmente satisfecho de varias obras. Para empezar, recuerdo con muy buen pie el proyecto instalativo «El hombre roto», de 2007, que formó parte de los proyectos de arte emergente becados para el espacio de La Bodega (Fundación Casa Pintada, Mula), que consistió en una pieza de intervención e interacción pública. También destacaré «Mutaciones, transformaciones», una pieza de vídeo incluida en una colectiva en el Centro de Arte La Conservera, en Murcia. La obra trata sobre las variaciones y modificaciones que el tiempo va generando en la materia. Por eso el material visual se exponía acompañado por una figura humana pintada con tinta china sobre un bloque de hielo. 

¿Por qué tenemos que confiar él? Porque una de las cosas que me mueve es la honestidad en la concepción de mi obra. Por eso huyo de hacer trampas. Quizás también porque quiero entender el arte como una provocación de los sentidos que conduce a la elaboración de nuevos códigos de expresión y que permite resolver a través de preguntas y respuestas el rompecabezas de la realidad creativa. No me obsesiona lo que otros puedan pensar acerca de lo que hago, ya que eso limitaría mi libertad a la hora de expresar mis emociones e ideas. Una de mis preocupaciones es aprender a desaprender lo aprendido, como un viajero que no deja huella pero sabe que el conocimiento del pasado ayuda a evolucionar.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? Pues se lo cedería al tándem formado por Clara Boj & Diego Díaz, dos artistas en cuyos trabajos interactivos he hallado una afinidad creativa que me gustó.