Alicia Giménez Bartlett
Alicia Giménez Bartlett - EFE
LIBROS

«Mi querido asesino en serie», crímenes muy maduros

Undécimo título del ciclo protagonizado por la inspectora de policía Petra Delicado, creada por Alicia Giménez Bartlett

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Petra Delicado no lo puede evitar, aunque le gustaría: desconfía de quien no bebe; y ese detalle, tan políticamente incorrecto como la realidad, contribuye a dotar al personaje de una verosimilitud que en la literatura negra de nuestros días parece hallarse en peligro de extinción, si bien a Alicia Giménez Bartlett le sobran las herramientas narrativas para conjurarla.

En «Mi querido asesino en serie», el undécimo título protagonizado por Petra, la madurez es la absoluta protagonista e impregna el perfil de los investigadores y de las víctimas, incluso de una ciudad, Barcelona, que la autora califica de discreta. Muy cerca ya de los cincuenta y a la altura de su tercer marido, la inspectora de policía Petra Delicado, acompañada de su ayudante Fermín Garzón y del inspector Roberto Fraile, deberá resolver una escalada de crímenes que comienza con la aparición del cadáver de Paulina Armengol, soltera de 55 años y con un sobrino en Palma como única familia; un sobrino que se extraña cuando le informan de que su tía conoció el amor.

Biografía femenina

«Es obvio que una biografía femenina es considerada yerma si no figuran en ella datos amorosos». Reflexiones como ésta salpican una historia en la que Bartlett es fiel a sí misma y a su creación: una mujer que constantemente se interpela y se cuestiona, huyendo de los planteamientos maniqueos que tan a menudo caracterizan las posiciones extremas y las novelas de género. Y eso es lo mejor de este libro que, como todas las obras literarias que merecen la pena, concentra la magia no en la trama, sino en lo que pasa mientras esta se despliega ante nuestros ojos como un encantamiento; en los mimbres que sostienen a los personajes que la habitan.

Por las páginas de «Mi querido asesino en serie» desfila la vida cotidiana, donde el asesinato, por desgracia, también tiene cabida y resulta imposible de aniquilar definitivamente, aunque se mezcla con facilidad con el desayuno de los sábados, la ida de urgencia a la peluquería o la visita de la suegra. Además, sumándose a la inspectora de policía Petra Delicado, en esta novela la mayoría de los personajes activos son mujeres, todo un desafío para el test de Bechdel, que evalúa la discriminación de género en la ficción. Bartlett aprueba con creces. Y es que, aunque tal vez ahora ya no resulte tan exótico después del éxito, por ejemplo, de «Trilogía del Baztán» de Dolores Redondo, o la recuperación de los títulos de Margaret Atwood «El cuento de la criada» o «Alias Grace», encontrar a mujeres escritoras de género negro que elijan a mujeres como protagonista de su ficción no es nada común. Con su estilo propio, Petra Delicado puede medirse sin avergonzarse con el Ripley de Highsmith o el Poirot de Agatha Christie. Está a la altura y es una pionera.