Facebook sabe tus filias, fobias y pecados
Facebook sabe tus filias, fobias y pecados
REPORTAJE

¿Es posible el derecho al olvido en internet?

«Conectarse» supone muchas veces un acto de sometimiento al Gran Hermano tecnológico y convertirse en «ciudadanos de cristal»

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Informe mensual de Google Maps: visitaste dos ciudades en enero, estuviste en 29 lugares diferentes (se adjunta foto y nombre de algunos y te emplaza a ver los restantes), recorriste 41 kilómetros caminando y pasaste un total de 26 horas en un vehículo. Google sabe los sitios donde te has parado, con detalle de las horas y minutos. Todo se puede ver en el mapa. Ata cabos uniendo los datos que no le proporciona el GPS. Sabe qué tarjeta usaste, si subiste una foto a Facebook... Anticipa con una alerta si vas a tener atasco o si baja la temperatura de golpe.

«Muchos crecimos en una sociedad analógica y cauta con la privacidad. Ahora pensamos que estamos a salvo al otro lado de la pantalla porque no guardamos secretos de Estado ni hacemos nada malo. Pero lo cierto es que nos hemos convertido en ciudadanos de cristal», comenta Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas. «Lo peor es que somos colaboradores necesarios. De repente, le hemos perdido el respeto a nuestra propia privacidad. Conectarse supone muchas veces un acto de sometimiento: tus datos personales, tus filias, fobias y pecados quedan indexados y catalogados por el Gran Hermano mercadotécnico y tecnológico».

Víctor Domingo destaca una paradoja: «A pesar de tener herramientas poderosas existe una alarmante falta de comunicación. Buscamos más la aprobación en las redes sociales que el intercambio directo, y es más importante ser un chorra que un científico».

Derecho al olvido

«Hay personas a las que, en principio, la privacidad no les importa en absoluto», señala Luis Gervas de la Pisa, abogado, director de salirdeinternet.com. «Usuarios que se descargan una linterna para el móvil y le dan a la aplicación toda su agenda de contactos. Que utilizan alegremente una red social sabiendo que ésta cruza datos con otras empresas, o revisa sus mensajes privados. Hay quienes alojan multitud de información personal y empresarial en una nube virtual nada segura, y hay quienes, libre y conscientemente, exponen su vida y sus imágenes, o las de terceros, en webs que visitan miles de personas, incluido el “amigo Google”. La falta de privacidad es un problema que trae otros con el tiempo: pérdida de oportunidades profesionales, ataques informáticos, spam, chantajes, rechazo social, etcétera».

Su empresa da cobertura a quienes desean desaparecer de internet. Realiza requerimientos extrajudiciales y lleva procedimientos judiciales para bloquear o borrar información en la red. «Creemos que el llamado “derecho al olvido” no es una barra libre, y en muchas ocasiones nos vemos obligados a decir a los interesados que sus pretensiones no tendrían ninguna viabilidad».

Desde 2014, Google ha retirado 65.165 enlaces y ha denegado las peticiones para 105.544 (el 61,8 por 100). «Mi experiencia es que los buscadores y las redes sociales suelen oponerse a las solicitudes de los usuarios», añade Gervas de la Pisa. «Solo se logran resultados positivos cuando, posteriormente, se reclama la colaboración de la Agencia Española de Protección de Datos o de la justicia».