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«Ortega y Marañón ante la crisis del liberalismo», no apto para melancólicos

Antología que recupera textos de Gregorio Marañón, que parecen escritos hoy mismo, junto a dos ensayos sobre el médico y el filósofo de los editores del volumen

Gregorio Marañón (a la izquierda) y José Ortega y Gasset, en Buenos Aires en 1940
Gregorio Marañón (a la izquierda) y José Ortega y Gasset, en Buenos Aires en 1940

«Tal vez se nota algún desconcierto [en la actualidad], como observan los viajeros. Pero hay también un criterio sano, un espíritu de progreso, un ansia de justicia y pacífica convivencia en millones de españoles, en cuyo buen sentido fundo yo mi optimismo». Decir que parece escrito ayer, con perdón por la falta de originalidad de la expresión, resulta obligatorio. Estas palabras fueron pronunciadas por Gregorio Marañón en una entrevista aparecida el 27 de mayo de 1958 en el periódico mexicano «Excelsior». Le quedaban menos de dos años de vida y Ortega había fallecido poco antes, el 18 de octubre de 1955. Su entierro fue uno de los eventos trascendentales e insospechados de aquella década fundamental. En el Ateneo de Madrid se dispuso la bandera a media asta «y tuvo sus puertas entornadas, en señal de condolencia», informó ABC.

Dos autores de referencia en los estudios vinculados a la generación de 1914, el profesor e investigador José Lasaga Medina y Antonio López Vega, director del Instituto de Humanidades y Ciencias de la Salud Gregorio Marañón de la Fundación Ortega-Marañón, ofrecen en este extraordinario volumen dos estudios y una antología de textos del Dr. Marañón. La presentación de Juan Miguel Villar Mir define de modo impecable las coordenadas del problema: «Para muchos de nosotros fue realmente una guía intelectual la célebre definición de liberal que Gregorio Marañón nos brindó en el prólogo a sus "Ensayos liberales" (1947), cuando señalaba que el liberalismo implicaba, "primero, estar dispuesto a entenderse con el que piensa de otro modo; y segundo, no admitir jamás que el fin justifica los medios, sino que, por el contrario, son los medios los que justifican el fin"». Liberalismo en el sentido de tolerancia integradora y patriotismo en el sentido de aprecio por lo mucho excelente que posee la nación española, aparecen a raudales en estas páginas, calificables de selectas. Junto a «un odio inextinguible hacia todo lo que está verdaderamente mal», en palabras de Marañón, su aproximación a Ortega apunta a las políticas de acción. Esta resulta, sin duda, una aportación crucial y actual del volumen. Si se posee un diagnóstico, hay que actuar. No se puede vivir en la indiferencia.

Laboratorio, cátedra y hospital fueron los escenarios de Marañón, hasta que a fines de 1936 tomó el camino del exilio y marchó a París

No resulta casual que los estudios de Lasaga Medina y López Vega aborden cuestiones relativas al cosmopolitismo y la respuesta cívica a coyunturas de crisis y violencia extrema. En «El liberalismo itinerante de Ortega y Gasset», el primero de ellos aborda su presencia continua en la prensa y una manera de vivir que implica «ocuparse con las cosas del mundo». Ortega evoluciona desde un liberalismo social hacia otro individualista, lo que a la vista de las atrocidades contemporáneas no puede extrañar a nadie. Evita polémicas y plantea principios. Con posterioridad, cree Lasaga, apuesta por un liberalismo comunitario e intenta comprender las causas por las cuales el sistema liberal europeo había terminado en guerras civiles.

Temas de nuestro tiempo

Resulta reconfortante evocar aquí no solo el patriotismo español, sino los sustratos europeístas de la obra de Ortega, pues ambos elementos aparecen en el estudio «Marañón: un socioliberal en la hora crítica de España». López Vega muestra su discernimiento de una vocación ética y política de primera magnitud, visible en artículos publicados entre 1919 y 1921. Laboratorio, cátedra y hospital fueron los escenarios de Marañón, hasta que a fines de 1936 tomó el camino del exilio y marchó a París. A su retorno a España en 1942 permaneció al margen de «la pasión inútil de la revancha» y se volcó en la universidad. Habituado a vivir en los resquicios, fue evocado a su muerte como alguien perteneciente a todos. La antología de textos recuperados es un festín para el lector, por el idioma español que poseía y manejaba con maestría y por los temas que aborda, los de nuestro tiempo: ciencia, cultura y civilidad. Recordarlos apunta a la vigencia de la tercera España.

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