«Dead Letter», de Agirregoikoa
«Dead Letter», de Agirregoikoa
ARTE

Números y más números en Artium

Con Juan Pérez Agirregoikoa y una nueva mirada a su colección, Artium completa la tríada de muestras con las que celebra de forma crítica su decimoquinto aniversario

VITORIAActualizado:

Tras el comienzo de la celebración del XV aniversario de Artium con la individual de Liliana Porter comisariada por Estrella de Diego, se inaugura la última de las exposiciones en torno a esta efemérides con una de las «señas» del centro: la revisión de su colección, un mecanismo que viene utilizando para que el público disfrute de las obras que se han adquirido a lo largo de los años. Bajo el título El Arte y el Sistema (del arte), este capítulo pretende situar a los espectadores ante dos cuestiones. Una: la experiencia artística en sí; y dos: todo lo que hay tras «las bambalinas» de las piezas. El resultado es la exhibición de 59 obras de entre las más de 3.000 que conforman la colección. Las primeras 44 son las resultantes de cruzar cifras y datos de lo que se denomina «sistema del arte». De esta forma, han sido elegidas por entrar dentro de parámetros «medibles», bien porque se han prestado para otras exposiciones, bien porque han sido expuestas en el propio centro en un mayor número de ocasiones que el resto.

Comisariado colectivo

Esta investigación comisarial surge de las tres cabezas visibles del museo: Daniel Castillejo, Javier Iriarte y Enrique Martínez Goikoetxea, que han trabajado en equipo con todas las personas implicadas en el funcionamiento de Artium -por lo que puede considerarse un comisariado colectivo-, intentando así homenajear no sólo a los artistas más destacados por la estadística, sino a todas las personas que hacen posible que la obra llegue al espectador en las mejores condiciones. Archivistas, restauradores, conservadores... Todos aparecen de un modo u otro en esta segunda parte del pretexto comisarial. Entre las piezas de esta primera parte de la exposición se encuentran obras de Picasso, Marina Núñez, Dalí, Amable Arias, Cristina Lucas, Joan Brossa, Cristina Iglesias, Darío Villalba, López Cuenca, Gordillo, Sánchez Castillo... (Castillejo hace hincapié en la dificultad para encontrar nombres femeninos por cómo se ha ido tejiendo la Historia del Arte; aunque hay que recordar también que toda colección depende de quién la conforma y de cómo la conforma).

Cada obra se acompaña de un texto escrito por un profesional del sector, a los que se les pidió que se sumergieran en la pieza estrictamente desde «lo artístico». Una primera parte con un montaje un tanto ecléctico por la diversidad de trabajos.

Diferenciada en otra planta, y con una estructura muy bien pensada, dada la complejidad de lo que se pretende, encontramos la parte relativa al sistema del arte, que se completa con los trabajos restantes, elegidos en este caso por su complejidad a la hora de ser expuestos o porque ayudan a comprender «lo que no se ve»; como el de Amondarain, seleccionado por su tamaño y método de conservación; otros, como Para la mente, de Eva Lootz, se trae a colación debido a los cambios legislativos, de forma que, por contener mercurio entre sus materiales, ya no puede ser expuesta tal y como fue concebida. Para comprender tales complejidades se exhibe toda la documentación de los restauradores, buscando el material estético más parecido al mercurio, que se deposita en las cavidades de la pieza, cerca de las cajas de transporte necesarias para el NO de mármol de Santiago Sierra

Trabajo poco agradecido

La parte del «sistema» está repleta de datos, de cifras... De todo ese proceso invisibilizado o menos agradecido, pero valioso en el engranaje del sistema. Carpetas y documentación con toda la información de las obras expuestas, con todo el proceso: desde transportes, seguros, especificaciones concretas, su vida completa; y, junto con ella, el archivo documental o bibliográfico de las exposiciones con las publicaciones, en un «salón» dispuesto para la consulta. Y como otra curiosidad: Artium permite que cualquiera de nosotros pueda elegir una pieza, comprometiéndose a que conozcamos absolutamente todas sus peculiaridades: cuándo viaja, cuándo se restaura, cuándo se exhibe…

Otra constante

Por otro lado, entre la inauguración de Porter y esta peculiar revisión de la colección, Artium también abrió sus salas a una individual de un artista vasco, otra de las constantes del centro: Juan Pérez Agirregoikoa (San Sebastián, 1963), que despliega su ironía en Treinta y ocho de julio-Treinta y siete de octubre, comisariada por Peio Aguirre y coproducida con La Panera, en Lérida, adonde viajará durante la nueva temporada.

Las obras han sido elegidas por entrar dentro de curiosos parámetros «medibles»

Una muestra en la que distinguimos varias líneas de trabajo de los últimos quince años del autor, eso sí, siempre en torno a reflexiones políticas y sociales que, bien bajo el humor, bien bajo la emoción, invitan a la reflexión. Un lenguaje visual que se presenta muy televisivo, de rápido consumo.

A modo de viñetas -casi cómicas- nos dan la bienvenida unos dibujos torpes, hechos con métodos informáticos aparentemente rudimentarios, que atrapan con su sarcasmo, sin sutilezas. También acrílicos con carboncillo nos acompañan por toda la cita a modo de reinterpretaciones mordaces sobre la vida y la educación. Y con esta misma técnica, una de las piezas más narrativas que podrían vincularse a la reflexión sobre el sistema del arte: lo que se asemeja a un story board bajo el título El síndrome Muntadas, en la que la narración gráfica nos traslada indudablemente al vídeo, y en el que se ironiza con el concepto de artista exitoso hoy.

Agirregoikoa nos hace revisar las diferentes disciplinas por las que se mueve pero, sin duda, remitiéndonos constantemente a los medios de masas y a la cultura de consumo en Occidente. Tras pasar por las pancartas-anuncio con lemas como Marx, I love U. Will you marry me? o Il y a un enemi, junto con sus acciones filmadas, nos sumerge en dos salas, más íntimas, con dos vídeos; uno de ellos, el presentado en la Bienal de São Paulo, en el que ejerce una dura crítica al capitalismo occidental. Otro, realizado ex profeso para la individual en el centro y cargado de tintes políticos. Eso sí, el retintín está presente, al igual que la sorna, como en el título de su exposición: fechas imaginarias a modo de efemérides absurdas.