El editor Jean-Laurent Poitevin junto al escritor José Ángel Mañas
El editor Jean-Laurent Poitevin junto al escritor José Ángel Mañas - ISABEL B. PERMUY
LIBROS

«Nuevos talentos», una editorial para escritores sin obra publicada

La iniciativa, que ahora llega a España, ha logrado vender dos millones de libros en Francia

MADRIDActualizado:

Lo de que los autores noveles se den de bruces con el mundo editorial no viene de ahora. En «Ilusiones perdidas» de Honoré de Balzac, ambientada y publicada en el siglo XIX, el protagonista, Lucien Chardon, vaga por París en busca de alguien que publique su libro, «El arquero de Carlos IX». Las respuestas que obtiene —«Yo no le digo, señor, que su novela no sea una obra maestra, pero nosotros solo nos ocupamos de libros ya impresos», «de nombres consagrados»— deprimen al personaje, que, tras varias decepciones, se aleja de la literatura, sorprendido ante su «cariz brutal y materialista». En España, la iniciativa «Nuevos talentos», recién importada desde Francia, pretende que esos escritores, los no publicados, gocen de una oportunidad.

«En las editoriales clásicas reciben muchos manuscritos y no contestan, o si contestan no dan una respuesta satisfactoria y no explican por qué han rechazado el manuscrito. Un autor no sabe lo que vale su obra», explica Jean-Laurent Poitevin. En 2007, Poitevin fundó en Francia «Les Nouveaux Auteurs» («Los Nuevos Autores»), una editorial dedicada a buscar «joyas» de escritores sin novela en el mercado, y que, para encontrarlas, combina las posibilidades que brinda internet con los sistemas de edición tradicional: en una página web, los lectores pueden registrarse y leer, para luego reseñar y puntuar, los textos enviados por los participantes, que pasan un filtro, el del llamado Equipo de Moderación, antes de ser presentados. Al cabo de dos meses, descubren qué acogida ha tenido su trabajo. Los que obtienen las mejores notas «son editados en papel»: «La idea es puramente digital, pero al final somos una editorial clásica», señala, precisamente, Poitevin.

En Francia, la editorial ha publicado 200 obras y ha logrado vender dos millones de ejemplares. Uno de sus éxitos más sonados fue descubrir a Agnès Ledig, una antigua ama de casa que tomó bolígrafo y papel para contar la leucemia de uno de sus hijos, y que finalmente lo hizo para escribir una novela. Su primer trabajo, «Marie d’en haut», fue editado por «Les Nouveaux Auteurs», y cosechó un gran éxito en librerías, con 150.000 copias vendidas.

Recibir crítica

La versión española de «Les Nouveaux Auteurs», «Nuevos Talentos», ya ha recibido 250 manuscritos y tiene 200 lectores registrados. Poitevin, que explica que «el 98 por ciento» de los libros no son publicados, subraya sin embargo una de las grandes virtudes de su sistema: todos los escritores reciben una reseña de su texto y tienen posibilidad de conversar con sus críticos, los usuarios, para conocer mejor sus impresiones; algo que, en general, «no encuentran en el mercado normal»: «Tenemos lectores muy interesantes que hacen la reseña de forma profesional y muy completa, y que explican por qué no han dado una buena nota». La calificación media ronda «un 5 o un 6».

«En Francia ha funcionado muy bien, pero lo más importante es que hay una decena de autores que han hecho carrera después», cuenta José Ángel Mañas, ganador del Premio Nadal 1994 con su primera novela, «Historias del Kronen». «Eso demuestra que la página es capaz de detectar un talento literario sólido. Está hecha por autores emergentes, pero que de momento no tienen reconocimiento», añade. Un galardón con su nombre, con plazo abierto hasta el 31 de julio y dotado con 12.000 euros, pretende servir de espaldarazo definitivo al proyecto: «Me interesaba que la orientación del premio fuera para la opera prima, ahora que están todos cerrados. La gente que quiere arrancar no sabe dónde acudir», lamenta, recordando la importancia que el Nadal tuvo para su carrera.

La propuesta de «Nuevos Talentos» puede evitar que otros Lucien Chardon se pierdan en la marisma de los autores sin obra en el mercado. Y es que, dejando a un lado ejemplos literarios, la Historia posee anécdotas sobre la tragedia que un mal criterio, o la pura negligencia, puede causar: así, según cuentan, el pernicioso juicio de André Gide, que ni leyó el texto, hizo que, en 1913, la editorial «Nouvelle Revue Française» rechazara publicar «Por el lado de Swann», el primer volumen de «En busca del tiempo perdido» de Marcel Proust. Por suerte, el novelista no claudicó ante la primera, e infundada, negativa.