ARTE

Nuestras apuestas de ARCO’18 (y II)

Continuamos con la selección de nombres propios que los críticos realizan de la próxima edición de ARCO, la que abrirá sus puertas la próxima semana

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  1. Noemí Méndez

    Cristina de Middel, una de las apuestas de Juana de Aizpuru
    Cristina de Middel, una de las apuestas de Juana de Aizpuru

    Para esta edición propongo un recorrido fuera de los cánones comunes, y me enfoco en uno más experimental. No me perdería a Susanne S.D. Themlitz en la lisboeta Vera Cortés, artista por la que siento debilidad por la complejidad de ese bellísimo y misterioso entramado que produce mediante texturas, líneas, objetos y materiales, que traslada también al terreno de la instalación. También visitaría dos galerías nacionales, la valenciana Rosa Santos, donde podemos sumergirnos en lenguajes igual de inquietantes como el de Greta Alfaro (incluso el de la joven Elena Aitzkoa), y cerraría con las imágenes de Cristina de Middel en Juana de Aizpuru. Todas estas artistas poseen un lenguaje personal que se salta cualquier código preestablecido.

  2. Javier Montes

    Obra de Daniel Boccato, uno de los artistas presentes en el estand de Formato Cómodo
    Obra de Daniel Boccato, uno de los artistas presentes en el estand de Formato Cómodo

    Por si hiciera falta recordar la vocación latinoamericana de ARCO, iré con ganas de ver a dos grandes veteranas imprescindibles y un súper joven de talento: la colombiana Beatriz González tendrá obra en Casas Riegner, un buen aperitivo o postre a su excelente retrospectiva en Burdeos, la primera en Europa que itinera al Reina Sofía en marzo. Otra decana, la brasileña Anna Bella Geiger, mostrará su conceptualismo sutil e irónico en Aural, después de exponer en el CAAC en 2016 con Estrella de Diego. Y brasileño es Daniel Boccato, ya muy lanzado a sus 26 años: Formato Cómodo nos lo descubrió con una expo brillante el año pasado, y ahora tendrá también un proyecto específico en Tabacalera.

  3. María Peña Lombao

    Obra de Alain Urrutia, artista de Casado Santapau
    Obra de Alain Urrutia, artista de Casado Santapau

    Si por un lado, el trabajo de Mauro Cerqueira (Nuno Centeno) y de Adriana Bustos (Bacelos) rescatan las temáticas sociales de corte reivindicativo, con extrema sutileza e inteligencia plástica, Alain Urrutia (Casado Santapau) devuelve al lienzo la serenidad del óleo para representar imágenes que parecen elegidas como por casualidad, solo cuadros tranquilos. Bustos equilibra la práctica del «collage» en todo su esplendor, editando críticas visuales e intercalando mensajes satíricos hacia el colonialismo, el narcotráfico o el sufrimiento humano. Cerqueira presenta objetos, restos, escombros, ruinas y sobras de una civilización -la nuestra- definitivamente extraña. Las piezas y el lenguaje que expone en cada trabajo son bombas de coherencia poética, reflexiones fugaces que le señalan como un observador nostálgico, un estratega de espacios perdidos.

  4. Javier Rubio Nomblot

    Obra de Juan Carlos Bracho, visible en el espacio de Ángeles Baños
    Obra de Juan Carlos Bracho, visible en el espacio de Ángeles Baños

    Sirva este breve apunte para darle la bienvenida a la galería Ángeles Baños, que lleva años luchando en solitario desde Badajoz y que regresa a ARCO, donde expondrá a Juan Carlos Bracho, amante del dibujo y un meticuloso explorador de lo sublime. Acaso la mejor exposición en galería madrileña en lo que llevamos de temporada ha sido la del colectivo danés A Kassen (MaisterraValbuena). Sus«site specifics», sus instalaciones y sus esculturas instantáneas son siempre incisivas, remitiendo al proceso de creación, al tiempo y al punto de vista de un modo inconfundible. Otra galería luchadora es Rafael Pérez Hernando, con un estand minimalista del que destaco la obra de Regine Schumann, que juega con la luz natural y la negra.

  5. Juan Francisco Rueda

    Detalle de una obra de María Teresa Alves (galería Michel Rein)
    Detalle de una obra de María Teresa Alves (galería Michel Rein)

    El cuestionamiento de las disciplinas artísticas, así como la cualidad de dispositivos de exhibición que adquieren las obras, están presentes en las estrategias de Abigail Lazkoz (Bacelos), Miguel Fructuoso (T-20) y Maria Thereza Alves (Michel Rein). Esta preocupación meta-artística no está reñida con asuntos de índole antropológica, revisiones de relatos historiográficos, o que rayan, como en Alves, en la denuncia, en cómo las presiones económicas empobrecen la riqueza medioambiental y etnográfica de Brasil. Lazkoz, como en un juego de espejos, conduce la pintura a un ámbito entre lo objetual y la imagen, caracterizado por cierto rigor constructivo. Fructuoso, finalmente, llevando al extremo sus investigaciones pictóricas respecto a las relaciones entre pintura y escultura constructivista, desemboca en la «escultopintura» y aborda la problemática del marco.

  6. Marisol Salanova

    «The Pilgrims Way», de Hamish Fulton, en el ámbito de espaivisor
    «The Pilgrims Way», de Hamish Fulton, en el ámbito de espaivisor

    De las propuestas de este año, destaco el proyecto del colombiano François Bucher, con más de 26.000 fotos tamaño carnet reorganizadas como «collage» a partir de un peculiar archivo de los años 80 en Bogotá y que llevará la galería Alarcón Criado, así como las sobrecogedoras imágenes del dúo artístico Bleda y Rosa, junto al inigualable Hamish Fulton, que comparten espacio en el estand de espaivisor. Porque en esta época de superproducción de imágenes banales, las fotos con carga conceptual rotunda nos recuerdan su poder. Y estos son tres buenos ejemplos de tal labor desde el compromiso social: nada en sus obras es puramente estético; saben plasmar la belleza de un mundo cambiante y hostil sin emplear un lenguaje cruel.

  7. Iván de la Torre Amerighi

    Obra de Ana Vidigal, apuesta de Espacio Mínimo
    Obra de Ana Vidigal, apuesta de Espacio Mínimo

    Para tiempos sombríos, la riqueza iconográfica, mitológica y étnica, que no pierde la conciencia socio-política, presente en las propuestas de Omar Ba. Las obras de este senegalés afincado en Suiza (lo trae la galería Art Bärtschi & Cia) desprenden un fuerte carácter que no deja de sorprender. Para tiempos de obsolescencia y frágil memoria, la creadora lusa Dalila Gonçalves (Rafael Ortiz), quien se pregunta por la capacidad de significados y significantes para permanecer y perpetuarse, para establecerse como archivos colectivos. Para tiempos de introspección, las búsquedas de otra portuguesa, Ana Vidigal (Espacio Mínimo), cuyos resultados, de ética y estética fragmentaria, son señales de humo que regresan desde otro tiempo, retazos recuperados desde una vida pasada.