Stefano Russomanno, autor de «La música invisible»
Stefano Russomanno, autor de «La música invisible»
LIBROS

«La música invisible», invitación a la escucha

Detrás de la música hay sonidos y silencios, muchos, más de los imaginados. Sobre ello investiga este libro

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Existe en todas las lenguas un tipo de ensayo escrito por expertos que, sin ser un texto de divulgación, tampoco va dirigido exclusivamente a otros especialistas. Esta tradición, hasta hace poco, estaba menos arraigada en España. Quizás uno de los aspectos más sorprendentes de «La música invisible», el magnífico ensayo de Stefano Russomanno (Milán, 1969), es esta cualidad ensayística de sólido nivel casi inaudita en la bibliografía musical en español. Russomanno escribe con la autoridad de un especialista, pero con un enfoque y un estilo persuasivo que sin duda puede atraer a muchos lectores sin rebajar el rigor musicológico. A pesar del subtítulo («En busca de la armonía de las esferas») este libro no es una monografía sobre esa supuesta «armonía» sobre la que hablaron filósofos como Pitágoras, Cicerón o Kepler, escritores que el autor se encarga de repasar apropiadamente. Russomanno utiliza esa búsqueda como una excusa («excursus», excursión, digresión) para ofrecer al lector su interpretación de unos veinte hitos de la historia de la música que, según él, presentan casos de la «música invisible» que rige el universo. El resultado es una invitación a la escucha de la mano de un experto que tiene el don de la narración.

Todos los capítulos empiezan con un párrafo autobiográfico. El más relevante para su argumento es la entrañable historia del autor cuando de jovencito leyó que los famosos anillos de Saturno, retratados por el «Voyager», al ser posteriormente plasmados en los surcos de un vinilo reprodujeron un fragmento de la «Ofrenda musical» de J. S. Bach. A pesar de lo espurio de la anécdota, esa noticia despertó su curiosidad y ahora, casi cuarenta años después, sigue siendo una motivación detectivesca. ¿Es posible que el universo suene? La premisa del autor es que sí. Algunos lectores dibujarán un guiño de escepticismo (yo entre ellos), pero sin duda seguirán leyendo la seductora prosa de Russomanno, como cuando seguimos leyendo un «thriller» a pesar de conocer su desenlace.

Russomanno explica sin pedantería y con elegancia. Estas páginas ilustran y entretienen

La cuestión que vertebra su argumento, aunque él no llega a expresarlo así, es la vieja cuestión de si hay orden o más bien caos en el universo. Russomanno, crítico musical de ABC Cultural, cree que hay orden y que éste es una expresión musical que a veces se oye (una composición musical, por ejemplo) y a veces no (los anillos de Saturno). El orden armónico del universo hace que algunas piedras «canten», como quiso demostrar Marius Schneider, el musicólogo esoterista, en sus estudios sobre los capiteles de Sant Cugat.

Precepto clásico

¿Y la «música invisible» del título? A mi entender Russomanno usa «invisible» a veces textualmente (como algo que no se puede ver) y a veces figuradamente (algo imperceptible al oído, o sea inaudible). Un capítulo trae a colación el «Concerto delle donne», un grupo vocal exclusivamente femenino en la Ferrara del siglo XVI que solo podía cantar para sus mecenas y sólo ellos, un ejemplo, por lo tanto, de música inaudible e invisible al resto de la humanidad por ser rigurosamente secreta. Los siglos XX y XXI han dado otros buenos ejemplos de lo mismo en la micropolifonía de Ligeti y el fractalismo de Francisco Guerrero. Russomanno explica estos tecnicismos sin pedantería y con elegancia, y a decir verdad las documentadísimas doscientas páginas de este ensayo, sin excepción alguna, me han ilustrado y me han entretenido. Y si uno cree en los preceptos de los clásicos, ¿qué más se puede pedir?