ARTE

El MUSAC arropa las «otras poesías»

La atención a la poesía experimental por parte de las artes plásticas, pese a su alto grado de vinculación, no ha sido siempre el deseado. El MUSAC resuelve esta contradicción con todo un ciclo expositivo que se inicia con la colectiva «Constelaciones»

«Idea» (2015), poema visual de Francisco Aliseda.
«Idea» (2015), poema visual de Francisco Aliseda.

Los comportamientos poéticos no discursivos, que suelen recibir el calificativo de «poesía experimental», han mantenido históricamente un largo y complejo idilio con las artes visuales, sobre todo desde la irrupción de las primeras vanguardias, construyendo un espacio mestizo y poliédrico que integra prácticas tan diversas como la poesía visual, los poemas-objeto, la poesía de acción, la concreta o la sonora; un paisaje que yo llamaría «las otras poesías». Y, como en toda relación de amor, el equilibrio y la igualdad no han sido las reglas básicas del juego, persistiendo la injusta percepción de que a la poesía experimental casi siempre le ha tocado ser «el patito feo» dentro de la fábula del arte contemporáneo… Desgraciadamente, creo que el patito feo sigue sin transformarse en un hermoso cisne blanco, y, como en los cuentos para niños malos, continúa teniendo, de momento, un final incierto...

Precisamente, hace ya algunos años, reflexionaba desde estas páginas, con motivo de la presentación de Escrito está. Poesía experimental en España (1963-1984), sobre el escaso, por no decir casi inexistente, grado de repercusión y recepción que, a lo largo de su Historia, ha tenido la poesía experimental, no sólo dentro del propio ámbito poético, sino también en lo que se refiere a las artes pura y duramente visuales, sin que los poetas ni los artistas plásticos lo consideraran nunca como uno de los suyos…

Órdago a la grande

Así las cosas, el MUSAC de León pretende subvertir este escaso interés museístico, y lo hace lanzando un órdago a la grande, al inaugurar simultáneamente dos exposiciones directamente relacionadas con la disciplina: Constelaciones. Poesía visual y experimental en España (1963-2016) y Una realidad tan nada, que son además la avanzadilla de nuevas propuestas, también en sintonía con la poesía expandida, por parte de autores como el azerbaiyano Babi Badalov o los nacionales Juan Cruz y Amable Arias, para finalizar en junio con una monográfica dedicada a José Luis Castillejo.

«Los poemas concretos», de Felipe Boso
«Los poemas concretos», de Felipe Boso

Constelaciones supone la primera vez que un proyecto expositivo de estas características presenta una selección tan amplia en el tiempo de poetas experimentales, al abarcar un periodo que se extiende desde 1963 hasta hoy; y tan amplia en el espacio, al albergar 170 obras de 96 autores. La nómina es espectacular, y aunque siempre toda selección rime inevitablemente con exclusión (me resultan extrañas las ausencias, por ejemplo, de Juan Carlos Beltrán, Ángela Serna o Yolanda Pérez Herreras), sí que son sin duda todos los que están.

Una investigación tan compleja y laboriosa como esta, que implica no sólo la elección de un número elevado de artistas, sino que además supone un arduo y meticuloso trabajo de búsqueda de piezas y documentos originales -algo que a menudo dentro de este campo se convierte en una tarea casi irrealizable- requería de un equipo curatorial. De esta forma, Luis Marigómez, Esperanza Ortega Martínez, José Luis Puerto Hernández y Tomás Sánchez, poetas y especialistas en la materia, han sabido trabajar conjuntamente para poder presentar esta -digámoslo ya- espléndida exposición.

La muestra se inicia en 1963, fecha emblemática dentro de la poesía experimental en nuestro país al ser el momento en que inició sus actividades el seminal colectivo Problemática 63, fundado por el poeta uruguayo Julio Campal (al que tanto debe este universo de creación poética), y se articula en torno a cinco ejes: «Abismos», «Saqueos», «Intermedio: homenajes», «Extrañamientos» e «(in)Materiales». A través de ellos podemos recorrer un viaje apasionante por las diferentes estrategias que componen este territorio artístico tan plural y sugerente: mail art, caligramas, letrismo, audiciones fonéticas, poemas-collage, poesía objetual, instalaciones, performance, vídeo-poemas, acciones, libros de artista… Todo esto y más tiene cabida aquí, poniendo de manifiesto las innumerables posibilidades expresivas que la poesía puede tener al expandirse fuera de sus límites discursivos. Un eterno lanzar de dados…

Cortinaje es la instalación textual que abre la exposición, obra de Bartolomé Ferrando (autor referencial dentro de esta bendita enfermedad creativa que es la poesía experimental), quien a la vez la cierra con otras dos piezas, Silencio, y una performance, Escritura sonora, que pudo contemplarse la tarde de la inauguración.

Herramienta eficaz

Un proyecto, en definitiva, honesto, trabajado y muy sentido que constituye una herramienta eficaz para tomar el pulso a lo que ha sido la creación poética no discursiva en España durante las últimas décadas, y que viajará luego al C3A de Córdoba, que ha participado en su coproducción. Lástima, sin embargo, que no se haya podido hacer el esfuerzo de editar una publicación que catalogara todas las obras. Lanzamos una petición a las instituciones para que se pueda documentar una propuesta tan completa y compleja. Estamos a tiempo.

«Lápices», de Antonio Gómez
«Lápices», de Antonio Gómez

La otra cara de una misma moneda: la hibridación y maridaje entre la escritura y las artes visuales la constituye Una realidad tan nada. Esta muestra, comisariada por Alberto Santamaría, pretende analizar las incursiones y excursiones de un poeta tan singular como el vallisoletano Francisco Pino (1910-2002) dentro de la geografía mestiza entre la palabra y la imagen. Este autor mantuvo a lo largo de su trayectoria un constante y fiel diálogo con esos dos lenguajes en una suerte de revisitado y castellan(izad)o Ut Pictura Poesis. Y lo hizo desde posiciones independientes y personales, a partir de un voluntario exilio en su casa de Pinar de Antequera (Valladolid). Aislamiento que no le impedirá mantenerse en contacto con los principales movimientos y figuras nacionales e internacionales de las vanguardias poéticas. Será sólo a partir de los ochenta cuando empiece a alcanzar un merecido reconocimiento con la concesión en 1989 del Premio de las Letras de Castilla y León o la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes.

A través de más de 250 obras, -documentos, manuscritos, libros de artista, mail art, stamp art, piedras pintadas (posiblemente su producción más discutible), diapositivas, juegos caligráficos y otros muchos ejemplos de expansiones poéticas no discursivas- podemos rastrear la interesantísima producción de un artista singular, pero también plural. En todas aletea una constante y obsesiva reflexión sobre el tiempo (y su espacio), sobre la realidad fugitiva y los lenguajes del lenguaje.

Siete son los capítulos de la propuesta: «Poeturas: entre la escritura y el tiempo», «Cuando las palabras explotan», «Los sellos de caucho entendidos como obra de arte»... Junto a ello, se ha habilitado un espacio documental con bibliografía sobre la poesía experimental, así como publicaciones del propio artista, de consulta pública. En esta ocasión, afortunadamente y con muy buen criterio, sí que se va a coeditar entre el MUSAC y Abada Editores un texto sobre la figura y obra de Pino.

Y como postre a este necesario banquete: un dulce Veneno, la revista que desde hace más de 30 años publica Francisco Aliseda y de la que pueden verse los 185 números editados hasta el momento dentro del Proyecto Vitrinas.

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