Una de las fotografías de Gervasio Sánchez
Una de las fotografías de Gervasio Sánchez
ARTE

Modos de mirar, el ADN de la escuela EFTI de fotografía

No toda la fotografía madrileña la pone estos días PHotoEspañpa. En el Conde Duque, «Modos de mirar», con la complicidad de Efti, exprime la riqueza de la técnica en la España actual

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«La vista llega antes que las palabras. El niño mira y ve antes de hablar». Así empieza Modos de ver, un texto clásico, escrito por John Berger en 1972, fundamental para el entendimiento de nuestra percepción visual y su correlación con la creación artística, que enfoca su intención sobre determinados aspectos y fenómenos asociados al acto de ver/mirar.

Efti, Modos de mirar es una propuesta que también sigue ese modelo de aprehensión perceptual del que habla Berger, y por tanto, resulta ser un claro guiño de complicidad a su pensamiento. Una muestra, como señala su comisaria, «que bien hubiéramos podido llamar “modos de hacer”, y que entra dentro de esa intermitente búsqueda por querer entender qué diferentes relaciones llevan a comprometer a un autor con su herramienta y, por ende, con el objeto de su trabajo».

Desde la escuela

La principal seña de identidad que caracteriza, define y diferencia esta exposición de otras colectivas de fotografía es el hecho de estar organizada por y desdeuna escuela de fotografía como es Efti, que ocupa un lugar referencial dentro de la enseñanza fotográfica en nuestro país, por su amplia trayectoria a lo largo de tres décadas, por la presencia entre sus profesores de algunas de las figuras más representativas del sector y por haber sido semillero de nuevos valores.

La propuesta tiene un doble carácter, centrípeto y centrífugo, al haber sido comisariada desde Efti y presentar obras de un total de 61 fotógrafos que, como profesores y alumnos, han contribuido a crear un tejido multicolor -y en blanco y negro-, como una plausible cata estratigráfica que sirva para darnos pistas sobre la generación, evolución y transformación del panorama fotográfico en las últimas décadas. El montaje, en un espacio nada fácil, resulta correcto, a veces algo abigarrado, intentando hacer dialogar la fotografía con otros formatos como el vídeo, las instalaciones y los fotolibros.

Aunque es siempre difícil, o cuando menos injusto, tener que hacer una selección, me arriesgaré a dar algunos nombres. Entre los que han sido o son profesores no puedo dejar de mencionar los de Alberto García-Alix, Chema Madoz, Ciuco Gutiérrez, Cristina García Rodero, Eduardo Momeñe, Gervasio Sánchez, Javier Vallhonrat, Castro Prieto, Eugenio Ampudia, Manuel Vilariño, Pierre Gonnord, José Ramón Bas o Juan Valbuena. Y entre los que fueron alumnos, hay interesantes y notables ejemplos, como Mara León, María Sánchez, Oliver Roma, Angélica Dass, Daniel Mayrit, David Catá, Emilio Penjean o Laura San Segundo.

El hilo conductor es precisamente ése: que no hay, es decir, que como auténtico reflejo de la enorme diversidad y pluralidad de temas, géneros, procesos y voces de la foto más actual, en lugar de intentar encontrar una sola y reductiva línea argumental, apuesta por ser un proyecto diverso y plural en el que tienen cabida la casi totalidad de comportamientos fotográficos posibles hoy. Una polisemia que está totalmente enraizada en el ADN de Efti.

Un único pequeño-gran pero: ¿Por qué, después de haber sido capaces de armar un proyecto tan atractivo y pertinente, no han hecho un último esfuerzo por acompañar la cita con un necesario y deseable catálogo? Habría sido una muy útil herramienta de referencia y estudio.