Fotograma de «Mi vida en un desierto», de Daniel Cuberta
Fotograma de «Mi vida en un desierto», de Daniel Cuberta
ARTE

La mirada necesaria al vídeo andaluz

Ante la ausencia de estudios críticos sobre videoarte andaluz, «(Re)visiones», en Sevilla, es cita obligada

SevillaActualizado:

Un proyecto expositivo no es una tesis, ni un ensayo revisionista, ni un compendio teórico; pero deberían propiciarlos como llamada de atención ante el estado de carencia de estudios serios en torno al vídeo de creación andaluz. La propuesta curatorial de Mariana Hormaechea pone en evidencia la necesidad de establecer cauces para la investigación y análisis coordinados, colectivos y abiertos sobre los sustratos, contextos, orígenes, desarrollos y propuestas de la producción videoartística generada en y desde Andalucía (no tanto por creadores andaluces) que trasciendan los ámbitos de la mera exhibición (recuérdense como sugestivos precedentes las muestras de «Survideovisiones», comisariadas por Margarita Aizpuru), y la valoren dentro en un marco histórico global.

El proyecto, que ofrece trabajos escogidos de 14 creadores, se apoya en ellos para desplegar una triple tesis argumental que afecta a sus derivas temáticas, ambientales y de temperamento. Un tema recurrente giraría en torno a cuestiones de género. Lo urbano como espacio político sería otra variable omnipresente. Y, finalmente, la idiosincrasia crítica andaluza tendería hacia una mirada donde la ironía zahiere más que la evidencia. Todos son parámetros constatables, pero no los únicos ni pueden circunscribirse sólo al ámbito mencionado.

Pleno acierto

Sin entrar en la selección de artistas, donde se combinan largas trayectorias (Nuria Carrasco, Cristina Lucas, Juan Carlos Robles, López Cuenca), silentes, proteicos y ocultos caminos (Daniel Cuberta) y jóvenes promesas (Javier Artero, Beatriz Ros), el comisariado acierta de pleno en la elección de las obras: cada una representa un hito significativo en la producción de sus artífices. Además, teniendo en cuenta el espacio, reduce los ejemplos a una pieza por artista. No abusa de las capacidades perceptivas del espectador (pecado en el que se suele incurrir), ni les somete a la obligación de invertir un tiempo del que no dispone.

Cuestión distinta es que, desde estas líneas, se disienta de algunos de los presupuestos argumentales. Frente a teorías postmediales, la evidencia: hoy la Red es el mercado y el «capitalismo de plataforma» manipula al consumidor despojándole de sus capacidades críticas y recargándolo de experiencias virtuales dentro de las cuales el arte incómodo y libre (también el videoarte) es asimilado con naturalidad. Por otro lado, tampoco habría que desestimar cierta personalidad distintiva que emerge en algunos videocreadores andaluces, que defienden una recarga poética basada en la manipulación espacio temporal y la reducción al mínimo de la acción.

Pero una exposición en realidad también es esto: un campo abonado para la mirada personal, la disensión y el debate colectivo. Y «(Re)visones» bien merece una visita y una reflexión.