Michael Connelly, autor de «Del otro lado»
Michael Connelly, autor de «Del otro lado» - Rex Features
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Michael Connelly: «Como Ellroy en sus novelas, Harry Bosch resuelve la muerte de su madre una y otra vez»

Harry Bosch ha regresado. El personaje al que debe su fama Michael Connelly cambia de bando en «Del otro lado». El nuevo éxito de quien lleva vendidos más de 60 millones de ejemplares en todo el mundo y ha sido traducido a 39 idioma

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«La escena de un crimen es una escena de desorden. Todo es caos, el bien frente al mal y el salario del pecado -asegura Michael Connelly (Filadelfia, 1956)-. Cuando contemplas un cuadro de El Bosco, encuentras todas las descripciones que podrías utilizar en una novela». Por eso, porque la obra de El Bosco guarda un inquietante parecido con la escena de un crimen, Connelly decidió tomar prestado el nombre del pintor holandés, por el que siente devoción, para bautizar al más famoso de sus personajes, Hieronymus «Harry» Bosch. Casi veinticinco años después, el detective que nació en las páginas de «El eco negro» sigue haciendo lo que mejor sabe: investigar. Esta vez, no para la policía, como viene siendo habitual. Un nuevo caso que lleva por título «Del otro lado». Con él se estrena el nuevo sello Alianza de Novelas.

Bosch decide, por primera vez en su vida, colaborar en la defensa de un sospechoso de asesinato, es decir, pasarse al «lado oscuro». ¿Es una decisión moral?

Creo que lo hace porque para él supone traspasar una línea. En esta historia la traspasa porque sabe que cabe la posibilidad de que se acuse a la persona equivocada, lo cual significaría que el verdadero culpable anda suelto y que podría volver a matar. Visto así, no tiene alternativa.

Bosch explica su trabajo con estas palabras: «Cubrirlo todo. Absorber. Pensar. Buscar fantasmas»

Son las distintas capas que hay en Harry. Lo que se ve y lo que no se ve. Lo que hay debajo. Es un afilador. Observa y reflexiona.

Fue tras su cuarta novela, «El último coyote» (1995), cuando usted abandonó el periodismo para dedicarse a la literatura. ¿Eso es triunfar?

Yo lo viví como un gran éxito para mí. Antes de ser periodista quería ser novelista, así que cuando llegué por fin al momento en que era un novelista a tiempo completo me parecía que estaba en la cima del mundo.

«Ninguna escena del crimen tiene un olor agradable». ¿Frases como esta las escribe el reportero de sucesos que Michael Connelly será siempre?

Yo creo que reflejan su sangre fría. Un asesinato es un momento de caos en el que las ruedas se salen del sistema y hace falta alguien capaz de observarlo sin inmutarse, de intentar volver a recomponer las cosas, de restaurar el orden.

¿Cuánto de sí mismo ha puesto en Harry Bosch?

Ambos compartimos las mismas esperanzas en relación con el mundo; también el mismo cinismo. Y los dos somos padres de niñas de la misma edad. Por lo tanto, tenemos mucho en común en lo que se refiere a pensamientos, anhelos y temores en relación con nuestras hijas.

«Con Harry Bosch comparto las mismas esperanzas en relación con el mundo; también el mismo cinismo»

La madre de Bosch, prostituta, fue asesinada en un callejón de los bajos fondos. ¿Se inspiró en la infancia de James Ellroy, el autor de «L. A. Confidencial», o son imaginaciones mías?

Sí, me inspiré en James Ellroy, con algunos cambios. Cuando era pequeño, Ellroy sufrió la pérdida de su madre, que fue asesinada. Se hizo mayor para resolver crímenes en sus libros. Harry fue también esa clase de víctima y creció para resolver asesinatos. La psicología es simple: resuelve la muerte de su madre una y otra vez.

Tras tantos años de profesión, Bosch piensa que todos los crímenes tienen una sola motivación: ocultar la vergüenza. ¿Está de acuerdo?

Sí. Lo escribí en el libro porque lo creo así. Un criminólogo del FBI me lo dijo una vez. Cuando reflexioné sobre ello, vi que era verdad. El origen de un crimen se puede rastrear hasta la vergüenza. Incluso el de un tiroteo entre bandas desde un coche. Algunos asesinos se unen a las bandas como una forma de hacerse poderosos en un entorno en el que apenas hay poder, ni control, ni respeto, y sí mucha vergüenza por una existencia inaceptable. La vergüenza es el detonante del esfuerzo por controlar la propia vida y lo que te conduce hasta la violencia final.

Harry Bosch nació en «El eco negro» (1992). Han pasado veinticuatro años. ¿Harry y usted forman un matrimonio de esos que envejecen juntos?

La cuestión de fondo es que el personaje me sigue fascinando y que todavía hay cosas que decir de él. Mientras sienta eso, seguiré escribiendo sobre Harry. En el momento en que ya no tenga esa impresión, la serie habrá llegado a su fin.

«La vergüenza es el detonante del esfuerzo por controlar la propia vida y lo que te conduce hasta la violencia final»

Bosch cree que morirá pronto. ¿Tiene planeado deshacerse de él?

Espero que no.

¿Qué no soporta de Harry Bosch, qué le saca de quicio? Porque supongo que algún defecto tendrá...

Tiene muchos defectos. Demasiados para enumerarlos aquí. Dista mucho de ser perfecto. Toma continuamente decisiones equivocadas, tiene una personalidad adictiva, es un inepto como padre, le cuesta ocultar su desprecio por la auto-ridad... Pero también es incansable y el que siempre acaba llevándose el gato al agua.

El primer asesinato registrado en la historia del departamento de policía de Los Ángeles fue el de Simon Christenson, hallado muerto el 9 de septiembre de 1899. A él le dedica «Del otro lado». ¿Por qué?

Porque, como dice Harry, «una ciudad que olvida su muerte es una ciudad perdida». Yo lo creo así. Pasadas todas estas décadas, quería rememorarlo en el libro.

¿Existe el crimen perfecto?

No sé si perfecto. Siempre hay cabos sueltos. Pero continuamente hay personas que quedan impunes después de haber asesinado.

Se decidió a escribir novela negra tras leer a Raymond Chandler. ¿Qué tienen sus historias que no tengan las de otro autor?

Es difícil decirlo. Su estilo como escritor tenía y sigue teniendo algo que cautiva. También tiene una enorme habilidad para hacer de la ciudad de Los Ángeles un personaje más de sus novelas. Eso es algo que me encanta de sus libros.

«Con mi cameo en "Castle" se trata de pasar un día divertido, y de ser una estrella de la televisión durante unos minutos»

Usted hace lo mismo: convierte Los Ángeles en un personaje más. ¿Cuál es su relación con esta ciudad?

La amo, pero es que yo soy muy afortunado. Es una ciudad dura. Lo que ocurre es que puedo vivir en ella como yo decida. La mayoría de sus millones de habitantes creo que la soportan. La ciudad controla sus vidas en gran medida.

¿Lee novelas policiacas o está harto y prefiere otro tipo de literatura?

Prefiero la no ficción. Leo novelas policiacas pero no por diversión o para evadirme. Como escribo novelas policiacas, parece que leerlas forma parte de mi trabajo. Miro a ver qué están haciendo los demás que se dedican al género.

John le Carré acaba de publicar sus memorias, en las que asegura que las mejores películas inspiradas en su obra son las que nunca se rodaron. ¿Cómo es la relación de Michael Connelly con el cine? ¿Le gustan las adaptaciones de «Deuda de sangre» y «El inocente»?

Es una gran satisfacción que una historia que te costó escribir se distancie y se convierta en una película. Mis dos experiencias fueron muy buenas y me aportaron nuevos lectores para mi obra. No puedo quejarme y no tengo nada que reprochar.

Ha hecho un cameo en la serie «Castle». ¿Por diversión?

Sí. Se trata de pasar un día divertido, y de ser una estrella de la televisión durante unos minutos. Luego vuelves a tu despacho solitario y tienes que acabar la novela.

Ha vendido más de sesenta millones de ejemplares en todo el mundo, ha sido traducido a treinta y nueve idiomas, ha logrado galardones tan prestigiosos como el premio Edgar. ¿Qué le queda por hacer?

No levantar la cabeza y escribir la mejor novela que pueda. No conozco a ningún escritor que piense que ha escrito la obra perfecta. Se limitan a seguir intentándolo, y eso es lo que hago yo.

Las elecciones norteamericanas se acercan. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

El país está tan polarizado que, lamentablemente, no creo que nada vaya a cambiar, gane quien gane. El vitriolo político seguirá presente independientemente de quién ocupe el Despacho Oval. Dicho esto, creo que la elección está muy clara sin que haga falta mencionar nombres. Un candidato mira al mundo y quiere asegurar nuestro lugar en él, y el otro mira hacia adentro y quiere aislarnos del resto del mundo. Acaba de decir usted que mi obra se ha traducido a treinta y nueve idiomas. ¿Por qué iba a querer aislarme del resto del mundo? La opción está muy clara.