TEATRO

Lo mejor de 2017: Teatro

Los críticos de ABC Cultural repasan la escena del año que concluye y recomiendan las mejores piezas para disfrutar estos días

Actualizado:12
  1. Dos maneras diferentes de cocinar a Anton Chéjov

    Una escena de «Espía a una mujer que se mata»
    Una escena de «Espía a una mujer que se mata» - marcosGpunto

    De la fascinación sin tregua por el teatro de Anton Chéjov da fe la coincidencia en la escena madrileña de dos montajes que emplean la misma materia prima -«Tío Vania», obra maestra del dramaturgo ruso- para ofrecer dos sabrosas recetas radicalmente distintas, que, cada una a su modo, juega con las texturas, los sabores y las calidades de un texto magnífico en el que borbotean vidas contaminadas por una mezquindad cotidiana que parece hacer imposible la huida. ¿Qué escoger: el cocinado a presión de Daniel Veronese o el menú con técnicas de nitrógeno líquido de Àlex Rigola?

    Con el título de «Espía a una mujer que se mata» (Teatro Valle-Inclán), Veronese ha preparado un espectáculo concentrado de tan gran austeridad escénica como crispada expresividad, con un reparto en el que sobresalen un desgarrador Ginés García Millán como Vania, la maravillosa Marina Salas en el papel de Sonia y el formidable Jorge Bosch como Astrov. Pura vitamina.

    Rigola ha bautizado su plato, que cocina para tandas de solo sesenta espectadores recluidos en una especie de sauna sin techo, como «Vania (Escenas de la vida)» (Teatros del Canal). Una apuesta casi susurrada, concebida para cuatro actores que, aunque interpretan los personajes esenciales (Vania, Sonia, Astrov y Elena), se llaman por sus nombres de pila, respectivamente: Luis (Bermejo), Irene (Escolar), Gonzalo (Cunill) y Natalia (Verbeke). Caricias para el paladar. Por Juan Ignacio García Garzón

  2. Carmen Machi pinta «Las Meninas»

    Carmen Machi en un momento de «La autora de Las Meninas»
    Carmen Machi en un momento de «La autora de Las Meninas» - David Ruano

    El año que termina no ha sido escaso en estrenos y recuperaciones de montajes de gran calidad. Recordemos, entre otros, «El cartógrafo», pieza escrita y dirigida por Juan Mayorga, donde el conflicto entre la memoria y el olvido, con el trasfondo del Holocausto, adquiría una potente fuerza; «Incendios», de Wajdi Mouawad, con dirección de Mario Gas, impactante tragedia moderna; «Una habitación propia», basada en el influyente ensayo de Virginia Woolf (todavía en cartel en el Teatro Galileo), o «La ternura», donde Alfredo Sanzol tomaba la batuta para llevar a escena su propio texto, inspirado en varias comedias de William Shakespeare. En estos días, Sanzol presenta un original montaje de «La dama boba», de Lope de Vega, interpretada por la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico (Teatro de la Comedia). Y no olvidemos «Reina Juana», monólogo de Ernesto Caballero que da una vuelta de tuerca a la «locura» de la soberana, a quien dio vida magistralmente Concha Velasco.

    También de Ernesto Caballero ha llegado al Teatro Valle-Inclán (hasta el 28 de enero), tras una exitosa gira por diversas plazas de nuestra geografía, «La autora de Las Meninas», que el propio dramaturgo dirige. En clave de sátira distópica, provocadora y con muy logradas dosis de humor -en un futuro el Estado tiene que vender buena parte del patrimonio artístico, quizá el célebre cuadro de Velázquez, por lo que encarga a una monja copista su reproducción-, nos plantea cuestiones relacionadas con la figura del creador y, sobre todo, pone el dedo en la llaga sobre un tiempo, el nuestro aquí y ahora, en el que la cultura y las Humanidades se consideran actividades improductivas, y a ningún político, sea cual sea su color, parecen importarles.

    En un derrumbe de cualquier concepto de jerarquía, en una mal, e interesada, democratización indiscriminada, «se ha abandonado la "autoritas" en el arte y el conocimiento y se equipara en el mismo canon una pegadiza canción del verano con, pogamos por caso, el "Réquiem" de Mozart», señala Ernesto Caballero. Una Carmen Machi -con quien Caballero se reencuentra tras haberla dirigido en «La tortuga de Darwin» y «Auto»- en estado de gracia protagoniza la obra. Por Carmen R. Santos