El escritor y profesor norteamericano Joseph Campbel (1904-1987)
El escritor y profesor norteamericano Joseph Campbel (1904-1987)
LIBROS

«Las máscaras de Dios», vigencia de la mitología en la era digital

«Las máscaras de Dios» (ahora se publica el volumen III) es una monumental obra llevada a cabo por Joseph Campbell, uno de los mayores especialistas en mitología y estudio de las religiones

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En el reverso de un espejo etrusco de casi cuatrocientos años antes de Cristo, se ven grabadas varias figuras. En el centro una diosa alada con un martillo en la mano derecha sujeta el clavo anual en la izquierda. Este clavo se clavaba en la pared del templo de la diosa Nortia (Fortuna), que simbolizaba la inevitabilidad del destino. El nombre de esta diosa alada está puesto por encima de su silueta: Athrpa, relacionado con la griega Átropos. La cabeza de un jabalí está mezclada con la mano que sostiene el clavo, así como la posición del martillo cubriendo los genitales de un joven. Es Adonis (el Atune etrusco) que fue corneado, muerto y castrado por el jabalí. La mujer que está a su lado es Afrodita, su amada. La pareja de enfrente que componen esta representación artística son Atalanta y Meleagro, cuyo destino también lo decidió un jabalí.

La historia continúa, evidentemente mitológica, pero quien nos interesa es el personaje deAtalanta. Hermosa doncella y guerrera, había matado a un par de centauros que habían intentado raptarla. La historia sigue pero si no se han dado cuenta ya, el nombre de esta combatiente es el mismo que lleva esta editorial. Podría llevar cualquier otro pero lleva este de un personaje mitológico de una existencia de más de dos mil quinientos años.

Funciones esenciales

Esto explica la actualidad permanente de los mitos incluso en la vida tecnológica de nuestro tiempo. Las funciones esenciales de la mitología siguen para mí todavía vigentes: provocar y apoyar un sentido de asombro ante el misterio del ser; presentar una cosmología (ahora puramente literaria); una imagen del universo (que valió durante siglos, pero que la ciencia más contemporánea homenajeó poniendo muchos nombres míticos a estrellas, planetas, galaxias, etc.) que apoyará y será apoyada por este sentido de asombro ante el misterio de una presencia y la presencia de un misterio; apoyar el orden social en vigor para integrar al individuo orgánicamente en su grupo y, finalmente, iniciar al individuo en el orden de realidades de su propia psique, guiándole hacia su propio enriquecimiento y realización espiritual. La cosmología correspondía a la experiencia, el conocimiento y la mentalidad del grupo cultural en cuestión.

Hoy la mitología no tiene un valor científico como lo «tuvo» a lo largo de los siglos, pero sí antropológico, histórico, literario, artístico, filosófico… No hay estudio contemporáneo donde, en algún pasaje, no se haga referencia a alguno de los cientos de personajes que conformaron nuestra antigüedad cultural, para traerlo a nuestra actualidad como ejemplos. Historias que se han comprobado que nunca se llevaron a cabo sino en la más extraordinaria ficción, héroes o dioses inventados por la mente del propio ser humano para explicar lo desconocido y dar un sentido a los acontecimientos de la vida.

La mitología aquí establece las formas de conectar a Dios con el hombre y viceversa

Por supuesto que la ciencia actual es más certera, verosímil, verdadera y pragmática, pero ha evitado el hablar de esos sentimientos, pasiones, e historias comprensibles a toda la humanidad. Hoy día, la mayoría sabemos que nuestras leyes no provienen de una divinidad (la religión es una de las más grandes estructuras levantadas por la cultura) o del universo, sino de nosotros mismos. Las leyes son convencionales y no absolutas, pero al romperlas no ofendemos a Dios sino a nosotros mismos. Los viejos dioses murieron, el nuevo centro focal de fe y confianza es la humanidad «y si el principio del amor no se puede despertar en el interior de cada uno de nosotros -como estaba mitológicamente en Dios- para someter al principio del odio, solo la Tierra Baldía será nuestro destino, y los dueños del mundo sus diablos», escribe Joseph Campbell.

Esferas de influencia

«Las máscaras de Dios» es una ingente y monumental obra llevada a cabo por uno de los mayores especialistas en mitología y estudio de las religiones. Durante más de una década (la de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo) Campbell llevó a cabo un pormenorizado estudio comparado de las diversas mitologías del mundo que dio como resultado una unidad e identificación entre todas ellas. En el fondo lo que hizo Campbell fue levantar una historia espiritual del ser humano. En este volumen el autor estudia las esferas de influencia ente la mitología oriental (India, China, extremo Oriente) y la occidental (Europa y el levante). La primera estudia cómo el fundamento último del ser trasciende el pensamiento, la imaginación y la definición. El fin no es establecer la autenticidad de sus divinidades sino por medio de estas expresar una experiencia que va más allá. En la occidental el fundamento del ser se personifica en un Creador cuya criatura es el hombre y los dos no son iguales. La mitología aquí establece las formas y maneras de conectar a Dios con el hombre y viceversa.

En este tercer volumen de «Las máscaras de Dios», Campbell se refiere a la Polis griega, al mundo órfico, a Eleusis, al Avesta, a Zaratustra, a Zoroastro, a los persas, a Diotima de Mantinea (tan querida para María Zambrano) a través de lo que de ella había dicho Sócrates. Diotima, una estrella fugaz en la historia de la filosofía, hablaba del amor: la belleza del cuerpo y la belleza del alma la más importante. Campbell sigue refiriéndose a Mithra, el monoteísmo, el significado cristiano de la Cruz y los antecedentes mitológicos, los dioses de Etruria y Roma, Cumas y los libros sibilinos, el islam y el perseguido mundo místico sufí junto con la mística cristiana, el Grial y tantos y tantos otros temas.