Escena de «El juego del amor y del azar», en un montaje dirigido por Josep Maria Flotats
Escena de «El juego del amor y del azar», en un montaje dirigido por Josep Maria Flotats - David Ruano
TEATRO

Marivaux, elogio de la sutileza

Se agrupan cuatro piezas del dramaturgo francés Marivaux (1688-1763) en un rigurosa edición de Mauro Armiño

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El malicioso Voltaire crucificó la obra de Pierre Carlet Chamblain de Marivaux (1688-1763) con una frase tan condescendiente como descalificadora: su teatro era el arte de «pesar huevos de mosca en balanza de telas de araña». Una carga de vitriolo exquisito que en su refutación de Marivaux subraya una de sus características más destacadas: la sutileza. El cliché volteriano se impuso y en su tiempo se llegó a definir como «marivaudage» un estilo propenso a las delicadezas carentes de profundidad. En el siglo XX, por fin los directores de escena resituaron al comediógrafo a «un palmo de Molière», como destaca Mauro Armiño en la introducción a su rigurosa edición de cuatro comedias de este moralista irónico y refinado que vestía de elegancia crítica su penetrante análisis de las pasiones humanas y la hipocresía social.

Mentalidad igualitarista

Los trabajos de Armiño son ejemplo de erudición y claridad, y este, que coincide con la reedición en Alianza de su estupenda traducción del «Cyrano» de Rostand, no es una excepción. Acota autor y obra en una amplia panorámica de la cultura, la política y las normas sociales de una época marcada por la pesada herencia de Luis XIV y la apertura de la Regencia. Marivaux, cuya dedicación al teatro va unida a la gran bancarrota de 1720 que le obligó a trabajar para ganarse la vida, acoge en sus obras una «mentalidad igualitarista que desacraliza el poder innato de la cuna y la sangre, fruto del azar, para ensalzar la razón y el mérito personal, con independencia de la clase social».

Las cuatro obras agrupadas en este volumen -«El juego del amor y del azar», «La isla de los esclavos», «La disputa» y «La colonia»- son ejemplo de esa concepción del teatro, y de la vida, en la que confronta, con hondura y, por supuesto, sutileza, elementos como el amor, la razón, las clases sociales y la situación de la mujer.