Luis García Jambrina con su último libro, «El manuscrito de fuego»
Luis García Jambrina con su último libro, «El manuscrito de fuego»
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«El manuscrito de fuego», las andanzas del bufón de Carlos V

Luis García Jambrina ha escrito una novela histórica fascinante: un digno colofón a la serie de «Los manuscritos»

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Luis García Jambrina (Zamora, 1960) acaba de publicar la tercera parte de la serie de los manuscritos, «El manuscrito de fuego175. En 2008 fue «El manuscrito de piedra» y en 2010, «El manuscrito de nieve», donde vuelve a dar vida a Fernando de Rojas, su particular y arrojado detective ahora sexagenario y que para resolver un arduo caso con órdenes de la mismísima Emperatriz se hace ayudar de un joven estudiante de la universidad salmantina. El profesor García Jambrina, estudioso de la generación del 50 y en especial de Claudio Rodríguez, es además hombre fascinado por la historia de Castilla, en especial de la época del Renacimiento y el Barroco, y esa fascinación y pasión por la tierra, por el paisaje y el paisanaje, está en la raíz de su exitosa obra de ficción, en especial esta serie de los manuscritos. De esa fascinación ha salido en gran parte esa feliz conjunción entre «thriller» y novela histórica que lleva años de auge y que en cierta manera inauguró Umberto Eco con «El nombre de la rosa» y la creación de ese detective tan peculiar, Guillermo de Baskerville, cuyo éxito radica en aplicar razonamientos en un mundo pleno de supersticiones.

Materiales inéditos

«El manuscrito de fuego» es, en gran parte, la historia del bufón de Carlos V, Francesillo, don Francés de Zúñiga, al que el Emperador apartó de sí en 1529 por ser demasiado incisivo y autor de una «Crónica burlesca» donde no deja títere con cabeza. Francesillo ha sido objeto de fascinación por parte de escritores como Valle-Inclán y Francisco Umbral, que quería que fuera declarado patrón de los cronistas políticos y bautizó con ese nombre a algunos personajes de sus novelas. García Jambrina ha estudiado a Francesillo exhaustivamente y con materiales hasta ahora inéditos, como una carta escrita por Francesillo en 1531 que arroja nuevas luces sobre tan curioso personaje. Es una carta donde pide socorro a Carlos V, y, por supuesto, sumergiéndose en la historia de Béjar, la ciudad textil del momento, cuna de don Francés, que decía ser hijo de sastre y de raíz conversa aunque parece ser que lo era de Iñigo de Zúñiga, maestresala del Duque de Béjar. Francesillo fue asesinado en Béjar cuando era alguacil mayor y ese suceso nunca fue aclarado aunque tenía tantos enemigos -desde el mismísimo Emperador al escritor Vélez de Guevara-, que imaginar al asesino fue el impulso que llevó con obligada naturalidad a que García Jambrina escribiera esta novela.

Tenemos, entonces, una trama suculenta con personajes reales, desde don Francés, aunque finado, a Fernando de Rojas, autor de «La Celestina», retirado ya en Talavera de la Reina, pasando por la Emperatriz Isabel de Portugal, la duquesa de Béjar, el doctor Villalobos y el bufón Perico de Ayala. Tenemos la descripción de ciudades emblemáticas del momento, como Medina del Campo, donde se encontraba la Emperatriz, Béjar y, sobre todo, Salamanca, con su Universidad y su fachada, que en esta novela es objeto de símbolos que guardan mensajes misteriosos a la espera de que alguien sepa interpretarlos y donde andan de por medio las guerras de las Comunidades y, claro, detrás de todo esto la sospecha de herejía. García Jambrina ha escrito una novela histórica fascinante: un digno colofón a la serie.