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Manuel Astur: «Uno tiene que hacer cosas muy raras para sobrevivir como escritor»

Tras un poemario (2013) y una novela (2014), este joven asturiano acaba de publicar «Seré un anciano hermoso en un gran país», un «ensayo emocional» que no deja indiferente y por el que, sin duda, dará que hablar

El selfie que Manuel Astur dedica a ABC Cultural
El selfie que Manuel Astur dedica a ABC Cultural - M. A.

- ¿Cuáles son sus intereses como escritor?

- Como escritor y como persona siempre he tenido presente aquello que dijo un poeta de que nunca deberíamos hacer nada que no le pudiéramos contar a un moribundo al oído. Es exagerado, claro, pero no por ello menos cierto. Además, como escritor, intento crear algo que solo se pueda hacer en literatura, que aproveche el maravilloso y único poder de la literatura, algo que jamás podría ser adaptado al cine ni a una serie.

- ¿Y como lector?

- Depende de la época. Por ejemplo, hace muchos años, quería libros que me destrozaran, de los que saliera siendo otro. Ahora me gusta leer libros que planten dentro de mí una semilla que siga creciendo mucho tiempo después de terminarlos.

- ¿Sobre qué temas suele escribir?

- Podríamos decir que sobre la memoria, sobre el Arte, la Naturaleza, la búsqueda, la soledad, sobre la toma de conciencia, sobre la construcción de la identidad, y sobre los otros.

- ¿Dónde ha publicado hasta el momento?

- Aparte de algunas antologías de relato, mi poemario, «Y encima es mi cumpleaños» (Esto no es Berlín, 2013), mi novela, «Quince días para acabar con el mundo» (Principal del Libros, 2014) y mi nuevo libro, «Seré un anciano hermoso en un gran país», en Sílex Ediciones.

- ¿Con cuáles de sus «criaturas» se queda?

- Con mi nuevo libro, un «ensayo emocional». Creo que «Seré un anciano hermoso en un gran país» es lo mejor que he escrito nunca. Aunque claro, eso siempre lo pienso con cada nuevo libro. Si no lo pensara, no lo publicaría.

- Supo que se dedicaría a esto desde el momento en que…

- En el momento en el que, siendo adolescente, fui capaz de decirle por escrito, mediante una carta, todo lo que sentía a la chica a la que amaba, y ella me comprendió.

- ¿Cómo se mueve en redes sociales?

- Las utilizo bastante, incluso a riesgo de exponerme demasiado. Forman parte de mi vida. Gracias a ellas he conocido a la mayoría de las personas que quiero. Pero cuando estoy escribiendo en serio, atrapado por una historia que necesito contar, me borro durante meses de todas las redes sociales para no escuchar tanto ruido. Lo que viene a ser un ermitaño del S.XXI, o como yo digo: «hacerse un Thoreau».

- ¿Qué perfiles tiene?

- Tengo Facebook y Twitter, pero al segundo sigo sin pillarle la gracia. Soy demasiado charlatán como para ceñirme a tan pocos caracteres.

- ¿Cuenta con un blog personal?

- Hace cosa de 15 años que ando con blogs, en su momento fue una salida fantástica para mis inquietudes, y las de toda mi generación, pero desde hace un año o dos lo actualizo muy poco por falta de tiempo.

- ¿Qué otras actividades relacionadas con la literatura practica?

- Soy profesor de autobiografía y autoficción en la Escuela de Letras de Gijón, escribo reseñas de vez en cuando sobre los libros que me entusiasman y colaboro como periodista cultural y columnista en revistas y periódicos.

- ¿Forma parte de algún colectivo/asociación/club?

- Sí, tengo ese vicio. Con veinte años formé parte de la Vanguardia Civil, después de la Retaguardia Artística Madrileña (R.A.E) y por último del movimiento Nuevo Drama. Todos inventados por nosotros, por supuesto. Todos fueron, y son, una excusa fantástica para pasarlo muy bien con los amigos y compartir las cosas que nos apasionan.

- ¿En qué está trabajando justamente ahora?

- Siempre tengo muchos proyectos, soy bastante trabajador y entusiasta. Pero ahora mismo, cuando no estoy respondiendo a entrevistas sobre mi nuevo libro, trato de terminar mi próxima novela. También estoy haciendo un guión de cómic que me llena de ilusión. Pero de todo esto ya hablaré cuando tenga algo terminado. En realidad, no me gusta nada hablar de lo que aún no está hecho, no soy nada empresarial ni moderno: prefiero vender la piel del oso cuando lo cazo.

- ¿Cuáles son sus referentes?

- Muchos, pero podríamos decir que los escritores que más veces he leído y cuyos libros siempre me acompañan en todos mis naufragios y mudanzas son Salinger, Curzio Malaparte, Knut Hamsun, Gregor von Rezzori, Capote, Baroja, Delibes y Bobin.

- ¿Y a qué otros colegas de generación (o no) destacaría?

- Es muy difícil, porque creo que nunca había habido tan buenos y tan variados escritores como actualmente. No sé, de mi generación, así a bote pronto, Jon Bilbao, Juan Soto Ivars, Guillermo Aguirre, Javier Gutiérrez, Miguel Ángel Hernández, Sergio del Molino, Juan Gómez Bárcena, Leticia Sánchez Ruiz, Sergi Bellver, Aixa de la Cruz… entre muchos otros. Ya le digo que es increíble la calidad.

- ¿Qué es lo que aporta de nuevo a un ámbito tan saturado como el literario?

- Eso tendrán que decirlo los lectores. Pero personalmente intento con todas mis fuerzas aportar algo auténtico, hermoso y, sobre todo, necesario.

- ¿Qué es lo más raro que ha tenido que hacer como escritor para sobrevivir?

- Menos el escribir en soledad y silencio, todo el resto de cosas que se tienen que hacer para sobrevivir como escritor son muy raras.

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