DARÁN QUE HABLAR

Julio Mas Parra: «Soy como un “cyberflâneur” que pasea por internet buscando referentes para la pintura»

«El simple hecho de evitar ser pretencioso me parece un punto de partida muy valiente en los tiempos que corren». Por eso este joven creador se mueve bien entre la pintura, el diseño, la fotografía y el «skate». Él, «dará que hablar»

«Selfie» de Julio Mas Parra para «Darán que Hablar» - J. P. M.
«Ausencias» (2013) - J. M. P.
«Finidi y Platiti», del proyecto «Tango» (2017) - J. M. P.
«Mark» (2013) - J. M. P.
«Memento Mori» (2014) - J. M. P.
«Napoleon Dynamite» (2017) - J. M. P.
«Niños» (2013) - J. M. P.
«No Face» (2016) - J. M. P.
«Tangana» - J. M. P.
«Weah» (2017) - J. M. P.

Nombre completo: Julio Mas Parra. Lugar y fecha de nacimiento: Valencia, 20 de enero de 1989. Residencia actual: Madrid. Estudios: Licenciado en Bellas Artes, en el grado de diseño y producción editorial, y máster en diseño web. Ocupación actual: Diseñador.

Qué le interesa. Como artista me interesa la pintura y simplemente intento crear piezas que funcionen. Me siento mucho más cómodo trabajando con referentes fotográficos y me gusta jugar con distintos grados de iconicidad a la hora de pintar. Por eso no he dado nunca un salto hacia la abstracción. Además, la búsqueda de referentes es una parte importante de mi trabajo y la disfruto mucho. Soy como un «cyberflâneur» que pasea por internet, y muchas veces son las imágenes las que me encuentran a mí. A veces trabajo por series, pero no tengo un hilo conductor predefinido. Televisión, cómics, publicidad, revistas, cromos, rótulos, pósters, camisetas, portadas de discos, cine, redes sociales, la propia pintura… Todo lo que me ha influido a lo largo de mi vida está ahora en la red, y me pierdo navegando entre imágenes y enlazando de unas a otras, sin rumbo alguno hasta dar con algo que encaje en mi pintura. Más que ser crítico o generar una tesis teórica, intento que haya coherencia entre quién soy, qué pienso y cómo hago las cosas, y, sobre todo, trato de disfrutar durante los procesos.

De dónde viene. Estudié Bellas Artes en Valencia, y lo que más me marcó fue el año de Erasmus en Múnich. Pasé de una formación académica y reglada a la libertad total y a disponer de un espacio increíble compartido con otros artistas en la propia «Akademie». Allí organizábamos nuestras propias exposiciones, inauguraciones, fiestas, seminarios… Además, tuve la oportunidad de exponer en el Instituto Cervantes, en la propia ABDK de Múnich, y de participar en una feria de arte en Riga (Trojas Zirgs), donde realicé un mosaico de más de dos metros que sigue en la ciudad. Fue increíble. Sobre todo en Alemania, vi que había muchísima gente interesada en el arte y que muchos se animaban a comprar e incluso a coleccionar obras de estudiantes y artistas poco conocidos que empezaban a producir sus primeros trabajos.

«Decir que me dedico al arte me parecería ir demasiado lejos. Le meto mucho tiempo, esfuerzo y sacrifico muchas cosas para poder pintar»
Luego volví a terminar Bellas Artes en Valencia, y el panorama era distinto. En España parece que, para ser artista, o tiras de becas y residencias o tiras de concursos. Yo opté por la segunda vía. El primero al que me presenté fue al XXVII Certamen de Pintura Ciutat de Vinaròs y resulté ganador. Además del premio en metálico, pude organizar mi primera individual, «Vánitas», de la que guardo muy buen recuerdo. Después de eso, entré en la dinámica de pintar para concursos. Perdí un poco el norte. Muchas selecciones, menciones, certámenes, exposiciones, visibilidad... Pero de eso no se come. Parecía que siempre ganaban los mismos.

A partir de ahí me readapté y me he ido formando también en diseño gráfico y web, pero es ahora cuando estoy volviendo a pintar con más ganas. Compagino el trabajo con la creación artística. Para mí, es liberador no tener esa necesidad ni esa presión de tener que ganar nada, ni pintar para nadie. Además, diseño y pintura son tareas que se complementan. Trabajo con formas, colores, texturas, tipografía, luces… Y noto que una cosa enriquece a la otra, y viceversa.

Supo que se dedicaría al arte desde el mismo momento mismo en que… Cuando era pequeño copiaba los personajes de cómics, los muñecos que guardaba en los cajones o los dibujos animados. Nunca he dejado de hacerlo. No ha habido un momento concreto en el que supiera que me dedicaría al arte; es algo que siempre ha estado ahí.

«A nivel visual, el fútbol me ofrece unos referentes muy interesantes al pintar: colores, composición, tipografía y, sobre todo, me permite experimentar con distintos grados de iconicidad»
Por otra parte, decir que me dedico al arte me parecería ir demasiado lejos. Le dedico mucho tiempo y esfuerzo, y sacrifico muchas cosas para poder pintar. Respeto y admiro muchísimo a los profesionales que realmente viven del arte, pero también detesto que a menudo se valoren más las amistades, los contactos u otro tipo de intereses ajenos a la calidad artística. Prefiero que se valore realmente la calidad del trabajo, como ocurre en otros sectores.

Por eso cada vez concibo más la creación artística como un complemento de mi trabajo como diseñador. Pintura y diseño se nutren, complementan y, a la vez, me hacen desconectar la una del otro. Puedo separar el hecho de crear para otros a la hora de diseñar con la producción de piezas que realmente me interesan a la hora de pintar. Al final, esto enriquece mi trabajo y mi obra, dando lugar a obras más personales y auténticas. Lo mejor de todo es que veo que hay mucha gente que lo sabe apreciar y eso siempre es positivo para seguir haciendo cosas.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el mundo del arte para «sobrevivir»? Recuerdo que en la época dorada de los concursos pintaba cuadros enormes y muy aparatosos. La logística de los mismos era bastante «rara». A veces tenía que desmontar la puerta del ascensor para poder bajarlos desde el estudio, y una vez dentro no podía apretar el botón de la planta baja o me quedaba atrapado sin poder salir hasta que llegaba alguien a ayudarme. Luego, si conseguía meterlos en el coche, lo llevaba yo mismo donde fuera pero había obras grandes que no podía transportar. Finalmente mi tío me dejó una baca para el coche y un amigo tenía unas cinchas para atar tablas de surf, y me apañaba con eso. Fue un gran invento. O eso creía yo.

«Lo de la web, ya se sabe: en casa del herrero, cuchillo de palo. Lo urgente no deja tiempo para lo importante»
En uno de esos viajes de portes de obra iba conduciendo con un cuadro de metro y medio por metro y medio atado a la baca. Iba justo de tiempo, hacía viento y circulaba por autovía. De repente empecé a escuchar bandazos en el coche y vi las cinchas que bailaban en la parte posterior como si fuese un coche de recién casados. El cuadro se había soltado y solo estaba sujeto por la parte trasera, de forma que se zarandeaba golpeando violentamente el techo. Por suerte, en ese trayecto iba con un amigo y conseguimos interceptar el cuadro antes de que se soltase del todo. Me tocó conducir con medio cuerpo por la ventanilla, agarrando con un brazo el cuadro, y con otro, haciéndome cargo del volante y a 40 por hora en plena autovía, pero nadie resultó herido.

Su yo virtual. Empecé utilizando flickr y Facebook, pero el primero ha ido cayendo en desuso y dejé de actualizarlo, y el segundo lo utilizo como cuenta personal. También utilizo behance como porfolio de trabajos, pero más enfocado a temas de diseño. Lo de la web, ya se sabe: en casa del herrero, cuchillo de palo. Lo urgente no deja tiempo para lo importante y tengo pendiente hacerme una página.

«El monopatín es otra de mis pasiones, y siempre que saco algo de tiempo me escapo por la ciudad a patinar. Además me gusta llevarme la cámara para hacer fotos»
Ahora mismo difundo mi trabajo a través de @julio.agosto.septiembre en instagram. Me hice hace poco la cuenta y es la que más utilizo y donde soy más activo. Me permite seguir a otros artistas, instituciones, galerías, estudios o páginas de inspiración que van recolectando trabajos de otros artistas y creativos. Además voy viendo imágenes que me acaban llevando a otras páginas o blogs. Me encanta navegar buscando nuevas referencias. No soy de los que suelen suscribirse y tener una rutina de lecturas o visitas más o menos programadas. Por otra parte, es una gran herramienta de difusión. Hay gente que se ha puesto en contacto conmigo bien sea para comprar alguna pieza, para realizar algún trabajo, colaboraciones o simplemente para decirme que le gusta lo que hago.

Otro «selfie» de Julio Mas Parra
Otro «selfie» de Julio Mas Parra- J. M. P.

Dónde está cuando no hace arte. Teniendo una jornada laboral de ocho horas, la mayor parte del tiempo estoy trabajando. El tiempo que me queda lo distribuyo básicamente en tres cosas: arte, monopatín y formación, por ese mismo orden. Cuando nombro «arte», no me refiero solo a pintar y a producir. También engloba todo lo que es búsqueda de referentes, lectura y ver cosas nuevas.

«Más que ser crítico o generar una tesis teórica, intento que haya coherencia entre quién soy, qué pienso y cómo hago las cosas»
Es muy importante estar viendo lo que hace la gente a mi alrededor y estar un poco al día de exposiciones, ferias y eventos culturales. El monopatín es otra de mis pasiones y siempre que saco algo de tiempo me escapo por la ciudad a patinar. Además me gusta llevarme la cámara para hacer fotos. En cuanto a formación, intento ir haciendo cosas para renovarme y no quedarme estancado. Ahora mismo estoy estudiando desarrollo web a distancia y acabando un curso de gestión cultural en Factoría de Arte y Desarrollo, donde estuve trabajando hasta hace poco.

Le gustará si conoce a... Mis referentes han ido cambiando y evolucionando, al igual que mi pintura. Egon Schiele, Lucian Freud, Sorolla, Degas, Velázquez, Rembrandt… Son grandes que me han ido marcando (me olvido de muchos), y dejando huella en lo que he ido haciendo. Además, lo que veo en vivo siempre genera un impacto muchísimo mayor. Recuerdo una muestra de Kerry James Marshall en Madrid. No conocía su obra, y esa exposición influyó mucho en mi trabajo. Intento nutrirme siempre de nuevos estímulos para seguir evolucionando. Hace muy poco fui a Londres a ver la exposición de Hockney, uno de mis artistas favoritos. Disfruté también de una muestra de Tillmans, que, aunque no tiene nada que ver con lo que yo hago, me impresionó muchísimo. Además conocí más sobre la obra de L. S. Lowry, un artista británico que me encanta no solo por su obra, sino por su actitud y su forma de entender el arte y la pinura. De mi generación y cercanos a mí, me gustaría destacar a Álex Marco y a Alberto Beltrán. Grandes artistas, mejores personas. Siempre que veo su obra nueva, me sorprende. Admiro mucho el trabajo de ambos.

¿Qué se trae ahora mismo entre manos? Tengo que agradecer a Guillermo Martín Bermejo y a José Antonio Mondragón que hayan contado conmigo para participar en «HOTEL X HOTEL», una exposición colectiva enmarcada dentro de Art&Breakfast y que se ha podido ver la semana pasada en el Museo Carmen Thyssen de Málaga durante los días de la feria (posteriormente viajará a Madrid). Se trata de un homenaje a Martin Kippenberger ,y además de las piezas de los artistas que participamos, hay dos originales del propio alemán.

«No soy ningún erudito, ni pretendo iluminar predicando mi concepto de lo qué es el arte, dar lecciones de estética o cuestionar el sentido de la existencia a la hora de pintar»
Por otra parte, en el ámbito laboral también voy evolucionando y he cambiado hace poco de trabajo. Estoy muy contento con mi equipo, mis compañeros y mis labores como diseñador. Tener esa estabilidad me aporta mucha confianza y seguridad a la hora de pintar, y sigo desarrollando mi producción con más ganas que nunca.

¿Cuál es su proyecto personal favorito hasta el momento?«Tango». El más reciente. Siempre acostumbro a estar más satisfecho con lo último que he hecho y ahora mismo no estoy ante una excepción. Se trata de una serie de retratos de futbolistas que eran mis ídolos cuando era un niño y me encantaba el fútbol. Soy de los que odia el fútbol moderno, pero creo que forma parte de nuestra cultura, igual que el cine, las series o los programas del corazón, nos guste o no. También es una forma de mezclar alta y baja cultura, pintura y fútbol. A nivel conceptual, el proyecto juega en esos términos, aunque prefiero que cada uno interprete a su manera. A nivel visual, el fútbol me ofrece unos referentes muy interesantes a la hora de pintar: colores, composición, tipografía y sobre todo me permite experimentar con distintos grados de iconicidad en las imágenes. Intento dejar de lado todo lo que no me sirve para contar la imagen, retomar esa visión un poco infantil y nostálgica, y recuperar el placer de jugar.  

¿Por qué tenemos que confiar en él? La honestidad es una de las cosas que más aprecio e intento ser consecuente con lo que hago. Creo que ahora mismo es difícil encontrar valores así. Cuando las cosas salen de dentro, los resultados son reales y auténticos. No soy ningún erudito ni pretendo iluminar predicando mi concepto de lo que es el arte, dar lecciones de estética o cuestionar el sentido de la existencia a la hora de pintar. Son cosas que se me escapan. Prefiero enfrentarme a mí mismo e intentar sacar lo mejor que tengo en cada obra, disfrutar pintando y compartir los resultados con la gente. El simple hecho de evitar ser pretencioso me parece un punto de partida muy valiente en los tiempos que corren y más en el ámbito artístico. Por otra parte, disfruto con lo que hago y creo que se nota. Es algo natural y que nunca dejaré de hacer. Supone un esfuerzo en muchos sentidos pero las satisfacciones son mucho mayores. El hecho de pintar me aporta cosas increíbles, entre ellas, poder aportar yo mismo algo a los demás.

¿A quién cedería el testigo de esta entrevista? Sin duda alguna, a Anabel Maldonado Martín. Admiro mucho su capacidad de trabajo y tiene una sensibilidad muy especial. También compagina su labor como diseñadora con la creación artística y comparto con ella esa concepción del arte como algo complementario, pero necesario. Se desenvuelve en infinidad de formatos. Sin embargo, destacaría cómo trabaja con medios digitales, aprovechando todo tipo de recursos para obtener imágenes e ir sometiéndolas a distintos procesos para modificarlas. Sus piezas finales tienen cierto carácter aleatorio, pero siempre sabe elegir en qué momento parar, que a menudo es lo más complicado para un artista. Por encima de todo, lo que más me gusta de ella es el uso que hace del color. Utiliza paletas muy variadas y con un carácter muy fresco y personal.

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