DARÁN QUE HABLAR

Juan Gómez Bárcena: «Soy un padre muy poco sensible a sus creaciones»

Con «El cielo de Lima», este joven cántabro logró el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2014. Ahora está escribiendo una novela sobre el Holocausto que, sin duda alguna, dará mucho que hablar

El selfie que Juan Gómez Bárcena dedica a ABC Cultural
El selfie que Juan Gómez Bárcena dedica a ABC Cultural - J. G. B.

- ¿Cuáles son sus intereses como escritor?

- Fundamentalmente, traer al presente sucesos y contextos del pasado que nos sirvan para entender mejor nuestro presente, o al menos para contemplarlo desde una nueva perspectiva. Y hacerlo, además, cuestionando los límites de la realidad y la ficción, una frontera que a menudo no es tan definida como tendemos a creer.

- ¿Y como lector?

- Recobrar esa experiencia genuina que por desgracia sólo puede sentirse unas pocas veces en la vida: encontrar un libro que cambie mi manera de ver el mundo.

- ¿Sobre qué temas suele escribir?

- Acostumbro a tratar temas muy distintos en cada proyecto. Mi último trabajo publicado, «El cielo de Lima» (Salto de Página, 2014) se proponía recrear un suceso real: la correspondencia amorosa entre Juan Ramón Jiménez y Georgina Hübner. Lo que el poeta no sabía por aquel entonces –y tardó mucho en descubrir- es que Georgina Hübner en realidad no existía: era sólo el pseudónimo que un par de adolescentes peruanos usaban para acercarse a su ídolo literario.

- ¿Dónde ha publicado hasta el momento?

- En la editorial Salto de Página una novela («El cielo de Lima», 2014) y un libro de relatos («Los que duermen», 2012). También he coordinado una antología de narrativa joven («Bajo treinta», 2013).

- ¿Con cuáles de sus «criaturas» se queda?

- Creo que soy un padre muy poco sensible a sus creaciones, tal vez porque a fuerza de mirarlas y conocerlas no puedo dejar de ver sus defectos. Por eso me quedo siempre con el hijo que aún no ha terminado de gestarse, en este caso una novela. En tanto que no nacida, todavía tiene la posibilidad de ser perfecta, y por eso aún puedo quererla.

- Supo que se dedicaría a esto desde el momento en que…

- Ocurrió durante mi estancia en México gracias a una beca de creación literaria. Por aquel entonces yo tenía veinticinco años, era prácticamente inédito; había acabado recientemente mis estudios y no tenía nada parecido a un trabajo. Estaba sin embargo rodeado de becarios que gozaban de un gran talento y de merecido reconocimiento, algunos a nivel internacional, como el novelista Alejandro Zambra. Recuerdo que en cierta ocasión tuvimos que rellenar un formulario institucional, y dudé mucho a la hora de completar la casilla «Profesión». Zambra, entendiendo mi apuro, escribió por mí: «Escritor». Y yo recuerdo haber pensado, o más bien haber decidido, que tenía razón.

- ¿Cómo se mueve en redes sociales?

- Las uso con relativa frecuencia, para publicitar mi trabajo y conocer el trabajo de otros colegas. Sin embargo, cuando escribo intento estar lo más lejos posible de ellas, pues sólo contribuyen a dispersar mi atención y mi energía.

- ¿Qué perfiles tiene?

- Una cuenta de Twitter, que no uso en absoluto, y una cuenta de Facebook, que empleo con fines profesionales.

- ¿Cuenta con un blog personal?

- No.

- ¿Qué otras actividades relacionadas con la literatura practica?

- Enseño literatura en la Universidad de Mayores del CEU e imparto talleres literarios en diferentes escuelas de Madrid.

- ¿Forma parte de algún colectivo/asociación/club?

- No.

- ¿En qué está trabajando justamente ahora?

- Estoy escribiendo una novela que se ocupa del Holocausto, o mejor dicho, de lo que sucede inmediatamente después, cuando los supervivientes intentan volver a un hogar que ya no existe.

- ¿Cuáles son sus referentes?

- Especialmente la literatura hispanoamericana, con autores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Roberto Bolaño o Julio Ramón Ribeyro. También me interesan mucho autores como John Cheever o John Fante, aunque creo que su influencia en mi literatura es más difusa.

- ¿Y a qué otros colegas de generación (o no) destacaría?

- Leo con atención (y en muchos casos con auténtica admiración) la obra de muchos de mis compañeros de generación. «Siberia» de Juan Soto Ivars, «Modelos animales» de Aixa de la Cruz, «Malas palabras» de Cristina Morales, «Belfondo» de Jenn Díaz o «Antes de las jirafas» de Matías Candeira me han hecho crecer como lector y también como escritor.

- ¿Qué es lo que aporta de nuevo a un ámbito tan saturado como el literario?

- No estoy seguro de aportar nada. La verdad es que no acostumbro a pensar en esos términos: si lo hiciera probablemente no escribiría. Tiendo a preguntarme más bien qué pueden aportar mis proyectos a mi propia vida: qué seré capaz de aprender de ellos y en qué sentido pueden ayudarme a contemplar el mundo desde una nueva perspectiva. Si en algún momento consigo despertar una sensación parecida en los lectores, me sentiré plenamente satisfecho.

- ¿Qué es lo más raro que ha tenido que hacer como escritor para sobrevivir?

- Ya que ha aparecido la palabra «sobrevivir», diría que impartir con mi amigo y colega Juan Soto Ivars el taller «La supervivencia del escritor» en Hotel Kafka.

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