El grupo Österreichisches Ensemble für Neue Musik, uno de los intérpretes de este monográfico dedicado a Józef Koffler
El grupo Österreichisches Ensemble für Neue Musik, uno de los intérpretes de este monográfico dedicado a Józef Koffler - Andreas Hechenberger & Markus Sepperer
MÚSICA

Józef Koffler, el dodecafonista fantasma

Un monográfico del sello CPO alumbra el espléndido legado del casi desconocido compositor Józef Koffler,

el primer dodecafonista polaco

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Hay compositores que atraviesan la Historia de la música como fantasmas, hasta que las circunstancias ponen al descubierto su auténtico valor. Es el caso de Józef Koffler (1890-1944), el primer dodecafonista polaco. El grueso de su catálogo permanece todavía inédito y muchas de sus obras se perdieron o destruyeron como consecuencia del segundo conflicto mundial. Su trayectoria vital se mueve por una geografía fronteriza y cambiante que hace todavía más borrosa su figura. Nació Koffler en Stryi cuando la ciudad pertenecía aún al imperio austrohúngaro; estudió y trabajó en la villa de Leópolis, controlada por los polacos desde 1349 y por los austríacos a partir del siglo XVIII, ocupada por Rusia en 1915 y devuelta a Polonia en 1919 (hoy en día pertenece a Ucrania). No menos complejo resulta ubicar la muerte del compositor, ocurrida en 1944. Algunos la sitúan cerca de Krosno, donde Koffler había huido tras el cierre del gueto de Wieliczka. Se supone que fue asesinado por uno de los «Einsatzgruppen», escuadrones nazis de ejecución que operaban en la región.

Centro y periferia

La única incursión de Koffler en el centro de Europa se remonta a los años 1918-1924, cuando se trasladó a Viena para perfeccionarse con Paul Graener y Felix Weingartner. Ahí entró en contacto con las enseñanzas deArnold Schoenberg, al que sin embargo nunca conoció personalmente. Koffler volvió a Leópolis convertido en compositor dodecafónico, es decir, en exponente puntero del vanguardismo polaco pese a que su labor se desarrolló en la periferia del país.

Hace unos años concitó cierto entusiasmo alrededor de su nombre la publicación y posterior grabación de dos de sus piezas: se trataba del «Trío de cuerda» «op.» 10 y de la cantata de cámara «opus» 14, «Die Liebe». Compuesto en 1928, el trío utiliza la dodecafonía como herramienta para restaurar las formas clásicas (el primer movimiento está escrito en forma sonata, el tercero es un rondó). La abstracción del método no cohibe el aliento expresivo y el resultado global es de una calidad que no tiene nada que envidiar a las contemporáneas piezas dodecafónicas de Schoenberg. Aún superior, si cabe, es el nivel de inspiración de la cantata, basada en la «Primera epístola» de San Pablo a los corintios (una elección curiosa por parte de un músico judío).

Talante lírico

El «Trío opus 10» es el primer plato de un monográfico que acaba de publicar el sello alemán CPO y que se complementa con una selección de la obra pianística de Koffler. Pueden escucharse aquí diecisiete de las «40 Canciones populares polacas» «opus» 6, entrañable homenaje al folclore de su país marcado todavía por el tonalismo y por el gusto aforístico (patente es la influencia de Szymanowski). Los cinco movimientos de la excéntrica «Musique. Quasi» una sonata «op». 8 conducen a la ortodoxia dodecafónica de la «Sonatina» «op». 12, que revalida en términos más escuetos el lenguaje y la expresividad del trío.

El talante de la «Sonatina» es indicativo del carácter lírico que la dodecafonía tiene en Koffler. Las disonancias, al hacerse omnipresentes, pierden sus rasgos agresivos e hirientes y se vuelven calurosas, casi amorosas («Adagio cantabile molto legato»). Culminación del programa son las «20 variaciones sobre un vals de Johann Strauss» «op.» 23. El vals en cuestión es el del Emperador y Koffler acomete aquí una asombrosa metamorfosis atonal de un espécimen tonal, siendo ésta en su día una de sus creaciones más controvertidas.

La discografía de Koffler es muy reducida y, si uno repasa su catálogo, sospecha que tal vez lo más suculento esté por venir: cuatro sinfonías, un cuarteto, un concierto para piano, una orquestación de las «Variaciones Goldberg»... ¿Para cuándo su grabación? Lo importante es que la música de Józef Koffler parece haber regresado para quedarse, y esta es sin duda una gran noticia.