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Jose||González: «Es muy empobrecedor que los escritores no puedan vivir dignamente de la literatura»

Este joven gallego acaba de publicar «Ella siempre está», su segundo libro, una historia muy especial sobre las virtudes del afecto y la necesidad de compartirlo (o no)

El selfie que Jose||González dedica a ABC Cultural
El selfie que Jose||González dedica a ABC Cultural - J. G.

¿Cuáles son tus intereses como escritor?

Creo que uno de los motivos principales que nos llevan a tratar de expresarnos es el afán por aprender. La inquietud. No sabría decir intereses específicos como escritor más allá de lo que todos sentimos al contarle algo a un amigo, uno de esos que escuchan.

¿Y como lector?

¿Cómo decirlo? Es un tanto reversible. También están la inquietud y aprender. En general me gusta encontrarme con alguien que me muestre capas de la realidad que podrían pasar desapercibidas.

¿Sobre qué temas sueles escribir?

La familia ha sido hasta ahora el eje de los dos libros publicados. Pero creo, intento, que no se trate sólo de eso. La familia, los lazos familiares o el contexto donde uno crece, construyen y matizan al ser humano, le enseña a lidiar con lo bueno y lo adverso, a establecer relaciones y afectos, y sobre todo, a concebir desde muy pronto qué podría suponer la soledad.

¿Dónde has publicado hasta el momento?

«La visita» en Caballo de Troya y recientemente «Ella siempre está» en Papeles mínimos.

¿Con cuáles de tus «criaturas» te quedas?

No tengo preferencias. Son dos intentos de algo, la lógica siempre apunta a decidirse por lo último que uno ha hecho. Este es un modo muy autocomplaciente para creer que se evoluciona.

Supiste que te dedicarías a esto desde el momento en que…

Bueno, hubo un azar de mención o premio cuando tenía 11 años. Un poema que escribí, que en principio era un trabajo escolar para conmemorar a Fermín Bouza Brey por el Día das Letras Galegas. Es algo menor y muy anecdótico, pero sin duda a esa edad marca, te obliga a pensar. Cuando somos niños pasamos una etapa en la que muchas actitudes y aprendizajes se basan en copiar e imitar. Aquello creo que me enseñó algo, sencillo, algo cercano al disfrute y al valor de lo que uno siente, sin más.

¿Cómo te mueves en redes sociales?

Sobre todo me gusta Instagram, tiene un punto inspirador eso de encontrarse y reconocerse a través de fotografías. No tengo Facebook. Twitter lo abro muy de cuando en cuando, tengo la sensación de que ahí se dicen tantas cosas ingeniosas que se repite un poco. Aún así tiene sus puntos muy interesantes. Al margen de esas preferencias, creo que toda red, como sociedad, depende de quien te acompaña.

¿Qué perfiles tienes?

En Instagram @jose__gonzalez y Twitter @Jose__Glez

¿Cuentas con un blog personal?

Una página web www.josellgonzalez.com de la que irán saliendo cosas.

¿Qué otras actividades relacionadas con la literatura practicas?

Trabajo con editor/montador, sobre todo en publicidad. Tiene una relación directa porque la finalidad es contar historias, decidir la línea narrativa, el tono, ritmo, cómo esa idea se cuenta con la mayor fidelidad a cómo ha sido concebida y su propósito. Por ejemplo, creo haber entendido proyecto a proyecto, que a veces lo sencillo no es necesariamente una virtud; la virtud a menudo está en el pulso emocional, sea este lo complejo o intrincado que sea.

¿Formas parte de algún colectivo/asociación/club?

No. Lo más parecido podrían ser las relaciones que van surgiendo dentro de cada editorial.

¿En qué estás trabajando justamente ahora?

En cuanto a escribir estoy empezado con un nuevo texto, pero vamos, aún le queda mucho; todo. Voy con calma.

Conviene aclarar que mi trabajo, ya mencionado, lo compagino con la escritura. Es importante detenerse en esto y dar a conocer la precariedad del oficio literario. Tratar de fomentar desde la base que la literatura tenga mayor cabida, que todos fuésemos más receptivos a relacionarnos a través de los libros y el arte. Todo en su medida, claro, sabiendo convivir con una lógica entre fundamento y entretenimiento, sin que estén reñidos, y sobre todo sin prevalencias injustas como a menudo sucede.

No soy el caso, pero sí tengo amigos y conocidos con una trayectoria y dedicación constante hacia la escritura y a sacar adelante sus libros y proyectos, y creo que es muy empobrecedor para todos que no puedan plantearse vivir dignamente a través de la literatura, o de la música, o de otros tantos oficios tan necesarios para llegar y comunicarnos.

¿Cuáles son tus referentes?

Con Juan Carlos Onetti descubrí algo cuando leí «El pozo» o «Los adioses». Jose Ángel Valente. Marguerite Duras. Thomas Wolfe. Por añadir algo, y que sea cine del norte, diría Michael Haneke, Susanne Bier y Thomas Vinterberg.

¿Y a qué otros colegas de generación (o no) destacarías?

Elvira Navarro, Gabriela Ybarra, Mercedes Cebrián, Natalia Carrero, Lara Moreno, Samanta Schweblin, y más, y otros tantos que seguro que me estoy perdiendo.

¿Qué es lo que aportas de nuevo a un ámbito tan saturado como el literario?

Creo que eso deben opinarlo y sobre todo decidirlo otros. Está la crítica por un lado, muy importante, pero también, aquí viene de nuevo a cuento, la figura del editor. Su capacidad de selección, su gusto, poder disponer de una continuidad a largo plazo, en definitiva, ejercer como interlocutor. Los editores son una gran clave en la literatura. Tienen una enorme responsabilidad y mucho que decidir ante esa posible saturación.

¿Qué es lo más raro que has tenido que hacer como escritor para sobrevivir?

Poner en duda la fascinante idea de que algún día podré vivir de escribir novelas.

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