Amancio D’Silva quedó fascinado por el estilo guitarrístico de Wes Montgomery
Amancio D’Silva quedó fascinado por el estilo guitarrístico de Wes Montgomery
MÚSICA

La inexplicable guitarra india de Amancio D’Silva

Vuelve a ver la luz el disco «Integrations... Introducing Amancio D’Silva», pionero ejemplo en 1969 de jazz fusión

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La reciente reaparición de «Integrations», el trabajo del guitarrista indio Amancio D’Silva, descubre por primera vez al gran público a un músico y una historia excepcionales. Nacido en 1936 en Bombay, pertenecía a una familia de Goa donde hablaban una mezcla de portugués, marathi e inglés. Su infancia se desenvolvió entre la paradisíaca Goa y las populosas calles de la metrópoli. Soñaba con tener una guitarra, hasta que por fin se hizo con una Gibson, para sorprendido descubrir que en realidad se trataba de un bajo.

El joven Amancio se las ingenió para cambiar las seis cuerdas, hizo un puente y lo convirtió en guitarra. Así dio sus primeros conciertos con el percusionista Connie D’Souza y el saxo de Braz Gonsalvez. En 1964, mientras tocaba en el restaurante Davico de Simla, conoció a Joyce, una profesora irlandesa que estaba dando clase en una iglesia católica, se casaron y se mudaron a Nueva Delhi. Tras nacer su segundo hijo, decidieron en 1967 irse a vivir a Irlanda, cuando de pronto el menor enfermó, teniendo que hacer una parada en Londres. Para pagar el tratamiento, se vio obligado a vender su querida Gibson. Finalmente decidieron quedarse a vivir en Londres, y Amancio encontró trabajo en un «pub» de «jazz» famoso a orillas del Támesis llamado Prospect of Whitby. Limpiaba por las mañanas y tocaba por las tardes.

D’Silva evocaba el sonido del sítar desde dentro de la guitarra

Recién nacida su hija Francesca, pudo conocer en persona al productor Denis Preston de los Lansdowne Studios en 1968, gracias al cual comenzaron las grabaciones con el saxofonista Don Rendell, el trompetista Ian Carr, el bajista Dave Greene y otros músicos renombrados de la escena de «jazz» londinense. El dinero no le daba para pagar las facturas, así que inventó unos «pick-ups» para guitarra que fueron muy solicitados. Con más renombre, traslada sus actuaciones al Spanish Garden Club del West End hasta que en 1974 se muda a Essex, donde encuentra trabajo en una tienda de instrumentos y empieza a dar clases de guitarra, faceta esta de maestro por la que aún hoy es recordado.

Estilo único

Amancio D’Silva se formó en la música escuchando en la radio de Bombay el programa «The Voice of America Jazz Hour», quedando fascinado por la guitarra de «jazz» de Barney Kessel y Wes Montgomery, así como con el arte de Paul Desmond y John Coltrane. Y fue creando un estilo único que fundía el sonido del sítar desde dentro de la guitarra con elementos de «jazz» modernos. Debido a sus orígenes, introducía también un toque melancólico que remite al fado portugués. Una importante influencia para él fue la flauta de Hariprasad Chaurasia. Antes de que se hubiera inventado el término «fusión» referido al «jazz», D’Silva lo estaba llevando a cabo cuando en 1969 Columbia lanza tímidamente «Integrations… Introducing Amancio D’Silva», el disco que ahora vuelve a ver la luz. Por un ejemplar original se andan pagando más de 1.200 libras. Amancio murió en 1992, debido a su precaria salud. Tal vez no hemos estado preparados para saborear el especiado manjar de las grabaciones de Amancio D’Silva hasta ahora. Todo lleva su tiempo, también la aceptación y el reconocimiento de los artistas.