Heinrich Ehrhardt frente a un cuadro de la exposición de Mauro Cerqueira en su oficina en Madrid
Heinrich Ehrhardt frente a un cuadro de la exposición de Mauro Cerqueira en su oficina en Madrid - GABRIELA PONTE
ARTE

Heinrich Ehrhardt: la ventana al arte de Centroeuropa en Madrid

La galería ha incorporado a artistas españoles desde su reapertura en 1998. Muy pronto volveremos a verla participando en ARCO

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El año que viene se cumplen dos décadas de la reinauguración de la galería Heinrich Ehrhardt en Madrid. Tras una larga temporada (13 años) en una especie de exilio forzado en Fráncfort regresó a España con el objetivo de reconquistar lo que define como «tierra virgen». La galería ubicada en la calle San Lorenzo, en el barrio de Chueca, es una de las ventanas para presentar el arte de Centroeuropa en Madrid. Especialmente de Alemania y de su entorno: Austria y Dinamarca. Sin embargo, cuando Ehrhardt se planteó regresar a la capital, sabía que debía tomar en cuenta al arte nacional y decidió ir incorporando, progresivamente, a nuevos artistas españoles.

La galería del alemán Heinrich Ehrhardt funciona bajo un esquema generacional. Su dueño afirma que van por «la tercera o cuarta generación». La inclusión de artistas está supeditada a un sistema tradicional de sucesión, en el que las referencias cobran vital importancia. «Es fundamental la recomendación que hacen los artistas que trabajan aquí, así como la que nos hacen llegar los profesores de las Academias de Bellas Artes», comenta Ehrhardt. Asimismo, lamenta que en Madrid no existan academias donde se pueda reclutar artistas. «Solo se puede estudiar el grado en la Universidad Complutense y es muy académico», infiere.

Desde su reapertura en el año 1998, la galeria ha sumado talentos españoles a su plantilla, tales como Ángel Borrego, Fernando García, Kiko Pérez y Julia Spínola. «Mi primera exposición de arte nacional la hice con Ferran García Sevilla, un artista de Barcelona», menciona de forma anecdótica Ehrhardt.

La galería de arte cuenta con una veintena de artistas. De ellos solo tres son mujeres: Christa Näher, Astrid Klein y Julia Spínola. De hecho, esta última fue premio de arte joven en ARCO 2017 y su obra fue añadida por la Comunidad de Madrid a la colección del CA2M (Centro de Arte Dos de Mayo), situado en Móstoles.

La española Julia Spínola fue galardonada en ARCO 2017 y su obra fue añadida a la colección CA2M

Con respecto a esta disparidad tan llamativa, Heinrich Ehrhardt señala que hay mujeres grandiosas en el mundo del arte, pero cree que «la desproporción de género se debe a que los hombres siempre han declarado su trabajo como una forma de ganarse la vida, mientras que las mujeres no». Sin embargo, considera que eso ha cambiado mucho en los últimos años ya que las mujeres están decidiendo desde muy jóvenes ser artistas, estudiar y prepararse de cara al futuro.

Socios para ARCO

Desde 1986 Ehrhardt ha asistido junto a la galería Bärbel Grässlin a ARCO. Ha mantenido este vínculo con la que fue su socia por muchos años en Fráncfort (Alemania), a pesar de que ahora tengan las galerías por separado. Entre los dos dividen el espacio que les asigna el comité. «Le dedicamos una parte al artista clásico contemporáneo y la otra a uno o dos artistas emergentes», explica el hombre.

La decisión de ir juntos es porque trabajan con muchos artistas en común. Aunque difieren en el criterio para las nuevas incorporaciones. «Ella busca gente joven de la academia de Bellas Artes de Fráncfort. Yo estoy más interesado en darle visibilidad a españoles», revela.

Asimismo, el experto en arte comenta que tendrán una presentación especial este año con el artista de Portugal Gonçalo Sena. En el estand Sena colocará un conjunto escultórico y unos bocetos y dibujos relacionados con la escultura que mostrará. «En ARCO no se lleva una exposición sino a artistas. Mi interés es darle visibilidad a alguien que no haya expuesto o que tengan una obra nueva y sea totalmente desconocida para el público», manifiesta Ehrhardt.

El hilo conductor

Para Heinrich Ehrhardt es muy difícil clasificar el estilo de su galería. Entre las razones expone que los mismos artistas varían constantemente y van en diferentes direcciones. «Yo creo que existe un hilo conductor, pero no puedo decir cuál es. Va por un modo de pensamiento más que de concepto», asegura.

Dentro de su sala se han exhibido casi un centenar de exposiciones. Los artistas con los que trabaja, en algunos casos, prefieren los lienzos antes que las instalaciones. Sin embargo, «muchos se han adaptado y hacen todo a la vez: pintura, fotografía y escultura». La demanda de obras les hace organizar entre cinco a seis exposiciones al año.

Pablo Flores, coordinador de la galería, señala que tienen un cronograma establecido con las fechas de participación de cada artista. «Hay unos fijos que repiten cada tres a cuatro años, con ellos ya hay una determinada estructura. Pero hay otros que son nuevos y los vamos integrando a la dinámica», dice.

Un gran intermediario

El galerista de origen alemán considera que su trabajo es servir como intermediario entre el artista y el espectador. Su trabajo es darle visibilidad a sus obras, primero a través de colecciones particulares importantes y luego con colecciones públicas. «De esta manera se despierta el interés de los críticos y se genera reconocimiento institucional», afirma Ehrhardt

También comenta que lo que más le gusta de su trabajo es abrirle un mercado a un artista joven para que la gente del medio se interese en él. Así como «fomentar una buena base para que pueda desarrollar su trabajo».

Por muchos años el galerista dedicó gran parte de su tiempo a visitar los estudios de arte de artistas en el extranjero. «Ya no me gusta hacerlo porque me genera un compromiso muy fuerte. Yo lo hice en una etapa, pero ya no», aclaró.

Estar al corriente de lo que hacían los artistas representaba antes un gran problema. Ehrhardt explica que las visitas se planificaban por lo menos una vez al año. Sin embargo, ahora la tecnología nos mantiene permanentemente comunicados.

«Yo no puedo ir a ver cada pieza que voy a presentar en ARCO. Con el ordenador y las fotografías que me envían es mucho más fácil», asegura. El galerista confirma que lo común es viajar, hacer visitas a los estudios, acudir a las exposiciones de sus propios artistas en otras galerías o museos, y en las bienales.