Germán Gómez entre las obras de su estudio
Germán Gómez entre las obras de su estudio - Ricardo Otermin
ARTE

Germán Gómez: «Mi trabajo es el diario de mi vida; el dibujo y la fotografía mis lenguajes»

El fotógrafo abre las puertas de su casa con el fin de mostrar sus obras y contar su historia a las puertas de una nueva intensa semana del arte en Madrid

MadridActualizado:

Germán Gómez, artista plástico dedicado al mundo de la fotografía, nació en Gijón en 1972. Actualmente reside y trabaja en Madrid. Su casa es al mismo tiempo su propio estudio, en donde recopila experiencias, trabajos y nuevos proyectos. Un reflejo de lo que ha sido su evolución en el mundo del arte durante el transcurso de los años.

¿Cómo fueron los comienzos de Germán Gómez?

A los 21 años, cuando hube finalizado la carrera de magisterio. La educación entró en mi vida desde el principio, era una cosa muy especial para mí. Luego trabajaba para pagarme la carrera de Bellas Artes.

¿Por qué escogió la fotografía dentro del mundo del Arte?

Siempre me gustó mucho dibujar, era mi lenguaje desde pequeño, muy necesario en mi vida. El primer año de la carrera de Bellas Artes tuve una profesora de fotografía, que fue Cristina García. Ella me puso una matrícula en la asignatura, y me dijo que mi camino era la foto, en especial el retrato. Mis comienzos han sido por culpa de mi profesora, sin duda. He hecho lo que me gusta realmente.

¿Cómo es su trabajo, qué estilo sigue?

Mi trabajo es un diario, el diario de mi vida, foto a foto. Sigo un estilo muy variado. Los retratos son de todos mis amigos. Me da igual si gusta o si no gusta, si vendo o no vendo, porque hago lo que necesito y me gusta.

¿A quién van dirigidas las obras?, ¿qué es lo que refleja en ellas?

Realmente no van dirigidas a nadie, tan solo a mí mismo. Yo he sido muy feliz con esto, y eso lo plasmo. Yo hago fotos y las manipulo para darles el sentido que realmente quiero que tengan esas fotos, esas imágenes o esas obras. Siento que dibujo encima o al lado de la fotografía, de forma mucho más limpia. Una línea fotográfica es perfecta, sin embargo, la línea que yo dibujo no lo es. Los retratos y las formas del cuerpo no son exactamente iguales, pero es lo que yo necesito dibujar porque es lo que me sale de dentro. Es un trabajo muy personal.

¿Se puede vivir del mundo de la fotografía?

En mi caso, para estar tranquilo necesito dar clases. Hay meses muy buenos y otros que no. Mi sobrino de 18 años ha empezado Bellas Artes; es genial, pero a lo mejor tiene que vivir de otra cosa.

¿Cuál es su rutina laboral?

Soy muy estricto, yo trabajo solo porque prefiero trabajar solo. Todos los días dibujo un mínimo de cinco horas. Tengo muy buen hábito de estudio, esto es mi vida: si no lo hago yo no lo hace nadie. En mis inicios pasaba siete horas dando clases y otras siete en la facultad.

¿Qué sensación tuvo la primera vez que expuso en ARCO?

Yo no era consciente de lo que era el arte, económicamente hablando. No sabía cómo funcionaban las galerías. Hice Bellas Artes y ningún profesor me dijo que el mundo del arte se movía de esta manera, a pesar de que algunos de ellos exponían.

¿Cómo plasma en una obra la idea que le viene a la mente?

Una amiga que tuve en dibujo hace muchos años me aconsejó que tuviera un cuaderno de artista. Tener un bloc es importantísimo, hace 20 años de esto y lo llevo siempre. Siempre escribo todo lo que va pasando. Esto me ayuda mucho, al principio cuesta y luego ya te acostumbras. Solía pensar en una cosa y tenía que salir exactamente igual, era muy técnico. Ahora soy más limpio cuando hago la obra, porque la manipulo tanto que no se parece a lo que yo había dibujado en un comienzo, pero sí expresa lo que quería que expresara.

¿Cómo ha evolucionado su trabajo con el paso de los años?

La parte primera es tradicional absoluta, y luego ya las manipulo. Al principio las cortaba y las cosía, y luego a veces dibujaba al lado, ahora encima. Tengo amigos de Bellas Artes que saben de conservación, y me dicen qué productos utilizar para que la fotografía aguante todo lo posible, como el papel japonés. Es un proceso más caro, pero salen obras únicas.

¿Qué técnicas de fotografía y de iluminación utiliza en su trabajo?

Tengo una cámara buena, de formato medio, pero de las antiguas. La calidad de la foto cambia mucho dependiendo de la cámara. Cuesta mucho más revelar, escanear. En casa cuento con dos focos con «flash» para la iluminación.

¿Todas las obras que tiene en casa son suyas?

Aquí hay muchos regalos de amigos que se dedican a esto u obras que cambio con otros. Algunos son comprados. Otras son obras mías que no he querido vender nunca. Mi serie de obras de educación especial en las que dibujaba a mis alumnos se han expuesto, pero no me desprendo de ellas por su valor personal. Todo lo que se venda, mejor, pero algunas veces le he dicho al galerista desde el principio que no quiero vender.

¿Qué siente al vender o desprenderse de una obra?

Es muy difícil, por las innumerables horas de trabajo y sobre todo por la pasión que pongo en ellas. Las personas que están retratadas en ellas son importantes para mí, y me desprendo de ellas. Si luego saco una foto de las obras, no funciona bien, porque no quedan igual, pierden el relieve y las sombras. Yo quiero poder tocar mis obras, perder algunas es muy triste.