Detalle del montaje de la última exposición de Daniel G. Andújar en Casa Sin Fin
Detalle del montaje de la última exposición de Daniel G. Andújar en Casa Sin Fin - C. S. F.
ARTE

La galería Casa Sin Fin echa el cierre en Cáceres y Madrid

Los problemas de salud de su director, Julián Rodríguez –que continuará, no obstante, llevando las riendas de la editorial Periférica– ponen fin a este referente del arte contemporáneo

MadridActualizado:

Cuando mañana se clausure la muestra «Estudios sobre erotismo», de Oriol Vilapuig, que ahora alberga en su sala, la galería madrileña Casa Sin Fin cerrará definitivamente sus puertas. Los problemas de salud de su propietario, Julián Rodríguez, han provocado que se ponga fin de forma abrupta a varios años destacando como uno de los referentes galerísticos del arte contemporáneo en la capital de España.

«No puedo continuar, y nuestra intención siempre ha sido dejar el proyecto en un punto álgido como el actual. Ahora mismo la galería está a pleno rendimiento y valoramos muy positivamente los éxitos culturales alcanzados estos años», afirma el galerista.

Una voz que se apaga

El cierre del espacio artístico madrileño viene acompañado, a su vez, de la clausura de su otra sede, la originaria del proyecto, ubicada en la ciudad de Cáceres. Casa sin fin nació en la localidad extremeña con el objetivo de darle a grandes personalidades del arte contemporáneo español una voz. Fue ese mismo fin el que animó a Julián Rodríguez y a su socio Juan Luis López a desembarcar en la capital de España durante el año 2011.

«Queríamos que el discurso de grandes autores llegase al público. Que hubiera una interlocución que no se daba del todo en Cáceres, al ser una ciudad pequeña. Es entonces cuando decidimos venir a Madrid», asegura Rodríguez al referirse al fin que perseguían al abrir sucursal en la capital.

«Muchas personas creen que no se puede ir a un concierto de Los Planetas o a un partido de fútbol y, al tiempo, disfrutar de una exposición o de un libro»

La galería escogió como destino dentro de la metrópoli la céntrica calle Dr. Fourquet, primero frente al local de Helga de Alvear; desde hace un par de años, en su actual ubicación unos números más arriba y en la cera de enfrente. Una ubicación privilegiada dentro de la geografía madrileña en la que, al calor del Museo Reina Sofía, se encuentran asentadas toda una pléyade de negocios dedicados al arte.

Y a pesar de tratarse de eso, Casa sin fin no sólo ha tenido por objetivo comerciar con el arte, sino también formar a aquellas personas que en algún momento han atravesado sus puertas. Buena muestra de ello son las palabras de Julián Rodríguez: «Para nosotros la labor pedagógica con el público ha sido muy importante. Cuando entra alguien en la galería –que han sido más de 800 personas en algunas de nuestras exposiciones–, siempre le entregamos la hoja de sala, Tratamos de que haya un pequeño diálogo y estamos abiertos a la discusión con el visitante».

Durante el tiempo que la galería ha estado asentada en Madrid, por sus paredes han desfilado las obras de varios de destacados autores contemporáneos españoles. Dentro de dicho grupo se encuentran nombres como los de Álvaro Perdices, Daniel García Andújar o Jorge Ribalta.

Julián Rodríguez
Julián Rodríguez - Corina Arranz

Al preguntar a Rodríguez acerca del balance que hace a propósito de la labor desarrollada en Madrid durante más de un lustro, éste se muestra satisfecho: «Los años que ha pasado esta galería aquí han servido para que se logre cumplir con ese objetivo de acercar la obra de los artistas al público. El trabajo realizado ha facilitado que autores como Pedro G. Romero y Daniel García Andújar hayan estado en Documenta 14, por ejemplo».

Casa sin fin ha convivido en la capital de España con algunos de los museos y centros artísticos más importantes del país. La valoración que la galería realiza al respecto del ambiente cultural reinante en la metrópoli es sumamente positivo: «Madrid es una ciudad con una serie de museos que son de los mejores del mundo, como es el caso de El Prado. Luego tiene también una de las cinco mejores programaciones artísticas de Europa. No hay déficit institucional alguno».

Sin embargo, no todo son pros a la hora de valorar el panorama artístico: «Existe un problema en el tránsito entre la institución y el apartado puramente crematístico. Hay galerías muy potentes con una difusión internacional importante, pero no se consigue reducir la distancia entre lo puramente cultural y el espacio en el que se expone». En su opinión, el arte muchas veces se ha entendido como algo ajeno al disfrute: «Esto ha llevado a que muchas personas piensen que no se puede ir a un concierto de Los Planetas o a un partido de fútbol y, al mismo tiempo, disfrutar de una exposición o de un libro. Sin embargo, resulta perfectamente posible que ambas cosas convivan».

Precisamente la existencia de ese conflicto entre arte y entretenimiento es algo que el galerista ha tratado de combatir durante los años que ha formado parte de la oferta cultural madrileña: «Nosotros llevamos ya varios años trabajando en la integración del divertimento y las artes. El objetivo debe ser que no se distinga entre alta y baja cultura. Ahora todos somos lectores de tebeos y cómic, pero hasta que no se acuñó el término anglosajón de “novela gráfica” un público de determinada edad no se acercó a él».

Tiempos que se ralentizan

A pesar del cierre de Casa sin fin, la relación de Julián Rodríguez con el mundo de la cultura dista mucho de haber finalizado. El galerista continuará en el desempeño de sus funciones al frente de la Editorial Periférica: Un proyecto literario independiente que tuvo su inicio en 2006. Desde el año de su fundación, Periférica ha sido galardonada con premios tales como el Nacional a la Mejor Labor Editorial, el cual le fue otorgado, junto a otros sellos del proyecto Contexto, en el año 2008 por el Ministerio de Cultura.

«La editorial va a seguir funcionando. La razón es que sus tiempos de entrega y su proceso de trabajo se pueden ralentizar. No es una empresa que te obligue a estar tan pendiente a cada instante como ocurre con la galería». Precisamente, este otro negocio le ha servido a Rodríguez para publicar varias obras relacionadas con las exposiciones que se han ido sucediendo en la galería.

«Nuestra intención siempre fuedejar el proyecto en un punto álgido como el actual. Ahora mismo la galería está a pleno rendimiento y valoramos muy positivamente los éxitos de estos años»

El cierre de la misma supondrá que Casa sin fin no estará presente en la próxima edición de ARCO. «Siempre hemos entendido la feria como una continuación del trabajo que realizamos en la galería. Cada vez que hemos ido nos hemos sentido muy bien recibidos por la organización. ARCO, además, ha tenido un eco importante para nuestros artistas», asegura Rodríguez.

A pesar de reconocer no ser un defensor de las ferias, el galerista sostiene que la labor que se realiza en ARCO es «algo necesario», ya que «ha conseguido que mucha gente, en ocasiones muy joven, se interese por el mundo del arte, lo cual es algo reseñable».

La última exposición con la que el público puede entrar en contacto antes de que Casa sin fin cierre sus puertas es «Estudios sobre erotismo», un conjunto de obras facturadas por el artista catalán Oriol Vilapuig.

Montaje de «Mortalmente herido», en Casa Sin Fin
Montaje de «Mortalmente herido», en Casa Sin Fin