Francesc Torres en su casa-estudio en Barcelona
Francesc Torres en su casa-estudio en Barcelona - INÉS BAUCELLS
ENTREVISTA

Francesc Torres: «Para eso que la ciencia no puede explicar está el arte»

La Historia, en el ojo del huracán de Francesc Torres, ahora en el MNAC, Arts Santa Mónica y la galería T-20

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Francesc Torres (1948) entra en el MNAC como comisario de su colección (o como artista, ¿quién sabe?); eso es La caja entrópica. Llega a Arts Santa Mónica, también en Barcelona, junto al pintor Santiago Ydáñez (¿Qué sabe la Historia de morderse las uñas? No me digan que no es un título precioso). Y en la galería T-20 (Murcia) se muestra más íntimo (Instalaciones de sobremesa). Tres propuestas distintas, tres casos en los que la Historia es el hilo conductor.

¿Y cómo la entiende usted?

Es una pregunta con trampa... La Historia, que no es lo mismo que la memoria, sirve para saber de dónde venimos y lo que somos. También para aprender de ella para que, según que cosas, no se vuelvan a repetir. Aunque se ha demostrado que conocerla no es una vacuna para que esto no suceda. Por otro lado, para mí es una obsesión.

Tiene más trampa la segunda pregunta: ¿Por qué distingue entre Historia y memoria?

Porque es una ciencia, aunque da mucho margen para interpretaciones. Sin embargo, la memoria es más fluida, puede estar mejor o peor informada, pero simpre es subjetiva. Por eso, que algo no sea exacto en ella no implica que no sea verdad.

¿Dónde acaba el comisario y dónde empieza el artista en «La Caja entrópica» (MNAC)?

No hay manera de saberlo. Hay quien piensa que lo que he hecho ha sido comisariar una exposición a partir de la colección, y eso es cierto, y hay quien cree que lo que he hecho ha sido una pieza mía sirviéndome de objetos encontrados. En ese caso, más que una expo, eso sería una gran instalación de mi obra.

Se ha mostrado siempre crítico con la institución cultural. ¿Qué podemos y debemos exigirle al museo?

Soy un defensor a ultranza y un apasionado de los museos. Son un artefacto narrativo de primerísimo orden. Donde no hay museos no hay historias, no hay memoria, no hay investigación y, sobre todo, no hay excelencia. Sólo por esas cuatro razones, está más que justificado.

Le leo: «Como especie, somos científicos desde hace poco. Por ello las respuestas las buscamos en las religiones y en el arte». ¿Para que sirve el arte ahora que somos científicos?

Para lo que sirvió siempre, sólo que ya no tiene el monopolio de la creación de imágenes, ni tampoco el del conocimiento. Pero en la reducición de la realidad a una manipulación simbólica para poder controlarla y entenderla, el arte sigue siendo igual de efectiva, dado que la ciencia no tiene capacidad para explicarlo todo.

¿Tiene moraleja la exposición del MNAC?

No. Lo que sí que se explica en ella es lo que sucede cuando la cultura, el patrimonio, el arte colisionan frontalmente con la Historia. Me gusta explicar esa cita con la imagen del que hace una selección deliciosa y cuidada de las cosas del piso superior, lo pone todo con detalle en una caja, y cuando baja las escaleras, tropieza y cae. Tal y como quedó la caja, eso es la expo.

Por cierto, ¿«Qué sabe la historia de morderse las uñas»?

Pues parece que poco, porque el preocuparse por un detalle tan pequeño y humano es lo que generalmente se pasa por encima. Hablamos de la Historia en mayúsculas, pero no de la historia en minúsculas, la del soldado aterrado en la trinchera. Morderse las uñas pensando en todo esto se diluye en la Gran Historia. Sólo lo sabe el que la sufre. De eso va la expo de Santa Mónica, con Santi Ydáñez.

¿Y qué línea ha querido recuperar a su vez en T-20?

Siempre me pasa que la mayoría de mis proyectos son piezas de producción a gran escala. Eso lleva a que tenga a veces la necesidad de reducirlo todo y permitirme el lujo de controlar yo mismo el proceso. Sus instalaciones de sobremesa son perfectamente controlables por mi persona, pequeños haikus en comparación con la poesía épica medieval de todo un libro.

¿Son compatibles poética y política?

A mí me interesa aquella poética que puede hacer el que es políticamente astuto.

¿Tiene bien atada su historia?

Intuyo, sobre todo porque tengo una edad, que la maquinaria va a ir moviéndose más hacia la escritura que hacia lo visual.