Ensayos de «Esta no es la casa de Bernarda Alba», la obra de Carlota Ferrer que el 14 de diciembre se estrena en los teatros del Canal
Ensayos de «Esta no es la casa de Bernarda Alba», la obra de Carlota Ferrer que el 14 de diciembre se estrena en los teatros del Canal - ABC

Esta no es la casa de Bernarda Alba

El escándalo Weinstein no es exclusivo del cine y sus fiestuquis de sexo, mentiras y cintas de vídeo: un 54% de las mujeres que trabaja en la industria editorial reconoce haber sufrido acoso sexual

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E-mail recibido la semana pasada, dirigido a mí y a otra colega: «Hola chicas, podíamos vernos...». El remitente no es un amigo. Conocido, si acaso. De confianza, cero. El objeto del mensaje era concertar una reunión de trabajo y contarnos qué llevaba en su cartera de propuestas editoriales. Aquel «Hola, chicas» me enfureció. Tengo (tenemos) un nombre y apellido, y hasta una cierta edad y trayectoria profesional. Para colmo, me pregunté si el susodicho se expresaría con idéntica frescura si los interlocutores fueran hombres. ¿Hubiera encabezado el e-mail con un «hola, chicos…»? Yo le contesté con un «Hasta luego, Lucas», que diría Chiquito de la Calzada, ya figura votiva de la «alta» cultura.

No pensaba arrancar con esta indignación personal, sino con otra colectiva, que se extiende como marea negra. «The Guardian» publicaba hace unos días una encuesta de «The Bookseller» donde se da cuenta de que un 54% de las mujeres que trabaja en la industria editorial reconoce haber sufrido acoso sexual. También había retenido en la memoria y el móvil el tuit de Juancho Pons, librero y presidente de Cegal, en contestación a la noticia: «No cuenta toda la verdad y quizá podría ser peor… Vete a una feria y fíjate el trato que se ve, por desgracia, en los evening drinks». La sombra de Harvey Weinstein se proyecta muy alargada y parece que sus manos, aún más largas, se cuelan por debajo de la falda y de los libros. El escándalo Weinstein no es exclusivo del cine y sus fiestuquis de sexo, mentiras y cintas de vídeo.

La pintora barroca Artemisia Gentileschi pintó su famoso cuadro «Judith decapitando a Holofernes» después de sufrir una violación. En el juicio fue torturada para probar la veracidad de los hechos. Llegaron a romperle los dedos uno a uno. En una entrevista publicada en «Mujer Hoy», la directora teatral Carlota Ferrer destaca su figura entre la de otras mujeres. Ella estrenará en diciembre en los Teatros del Canal, de Madrid, «Esta no es la casa de Bernarda Alba». Adivinen el juego escénico: la Bernarda y sus hijas del drama lorquiano no serán mujeres, sino hombres. Ellos sufrirán el luto opresivo. Un ejercicio de empatía necesario.