Los Elegantes
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MÚSICA

Los Elegantes: crónica «mod» de la Movida

Emilio J. López, el que fuera líder de la banda, acaba de publicar «¡Ponte ya a bailar!». «Mi madre nos llevaba la batería en el Opel Corsa», recuerda

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Desaparecido de la escena durante décadas, Emilio J. López, líder de Los Elegantes, vuelve a la carga con un libro de recuerdos que es toda una crónica mod de la Movida: ¡Pónte ya a bailar! (Ediciones Chelsea).

¿Cómo es lo de vivir en Estados Unidos?

Llevo más de quince años aquí, la mayor parte como periodista. Vivir fuera de tu país es el mejor antídoto contra la miopía nacionalista, la envidia, el desprecio por lo propio, males que aquejan a España. Ajustarte a la vida en otro país es duro al principio, es un cambio cultural muy fuerte y tienes que tener claro que lo que haces te gusta de verdad. Una vez pasada esa etapa, todo se hace más fluido.

¿Qué se puede encontrar en tu libro?

Es un puzle de episodios y confesiones de sinceridad un poco descarada. Cuento una historia personal donde están Los Elegantes, los amigos, los viajes y conciertos, las chicas, los accidentes, las bromas, todo recordado de manera que tiene muy poco de nostalgia y mucho de felicidad por haber vivido esos años.

¿Cuándo surgen Los Elegantes?

En el colegio. En el 78, ensayaba en la Prospe, donde confluían grupos como Mermelada, Kaka y hasta Moris. Allí coincidí un día con Juanma, afín a los Zombies, y casi de inmediato ya estábamos compartiendo gustos musicales, yo diría que devociones: los Who y Jam entre las primeras. Este fue el germen de Los Elegantes.

¿Y tus padres?

Mi familia es propietaria del restaurante Botín de Madrid. Mi abuelo materno fue cocinero, y de los buenos, de los que preservaban el principio de que las cosas tienen que saber a lo que son. Hoy continúa la cuarta generación. Un día descubrí que mi padre había ido guardando durante años en una carpeta recortes de prensa con reseñas de Los Elegantes. Nunca me lo había comentado. Fue algo que me emocionó. Y mi madre, pues te puedo decir que en una ocasión, creo que en 1982, hizo de road manager del grupo cargando en el pequeño Opel Corsa que tenía la batería de Charly para trasladarla a una gala que teníamos en la sala Sol.

¿Qué ocurrió la noche trágica?

En cuanto a los trágicos hechos del Rock-Ola, cuento en el libro cómo lo vivimos. Yo no estaba esa noche, pero al día siguiente apareció publicada una foto de Los Elegantes en un periódico de Madrid que recogió la noticia de la muerte del chico rocker.

¿Cómo valoras la evolución de Los Elegantes?

La producción del primer disco quedó por debajo del demoledor sonido que sacábamos en directo. A partir de Los gatos de mi barrio, hay composiciones más próximas a gente como Tom Petty, pero siempre encuentras el gusto por el pop y el soul. Tras el directo, se precipitó una ruptura que no tuvo ningún sentido y que me jodió mucho.

¿Has pensado en volver?

Dejo abierta esa posibilidad. Siempre sería con la condición de contar con número aceptable de canciones. De momento está a punto de salir en Subterfuge un single con dos canciones compuestas por Felipe Correa (Los Disparos) y yo.