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«The Deuce», el maestro ha vuelto

David Simon estrena serie el 11-S. El creador de «The Wire» relata en «The Deuce» el auge de la industria del porno a partir de los primeros años 70. HBO ofrece el anticipo de su capítulo piloto, un derroche de 12 millones de dólares

Un momento de «The Deuce»
Un momento de «The Deuce»

Tuvo la «suerte» de que el diario «The Baltimore Sun» perdió la ambición y dejó de creer en su trabajo. En realidad, los espectadores fuimos los afortunados de ese drama periodístico. Desde entonces, David Simon no ha parado, a su ritmo, de escribir libros y crear series. No se puede decir que tuviera un éxito arrollador, pero la mayoría son hoy obras de culto, de «Homicidio» a «Show me a Hero», pasando por la idolatrada «The Wire». Sus coetáneos estamos de enhorabuena, porque HBO acaba de estrenar el piloto de «The Deuce (Las crónicas de Times Square)», que empezará a emitirse de forma regular el 11 de septiembre.

David Morán pudo entrevistar para ABC a su tocayo el año pasado, cuando aún cocinaba esta semblanza sobre los orígenes de la industria del porno «en el turbio e ingobernable Times Square de los setenta» (la cita es del David español). El episodio piloto, que sigue en el escaparate de la plataforma, costó la friolera de 12 millones de dólares. Apenas es un anticipo -de casi hora y media, eso sí- de lo que nos aguardan las tramas, pero es difícil no percibir el estilo y la profundidad del autor, en esta ocasión asociado con George Pelecanos, quien ya produjo «The Wire» y «Treme», aquel poema largo sobre los estragos del huracán Katrina.

Narrador cruel

En «The Deuce», James Franco da vida a dos hermanos gemelos, como si fuera Van Damme, pero sin sus malas artes marciales, algo que les habría venido bien porque sufren el acoso de la mafia neoyorquina. Entre los villanos, aunque vista el uniforme de policía, figura Ralph Macchio, el desmejorado niño de «The Karate Kid». Pero no es la violencia física lo que le interesa a Simon aunque sus obras sean por lo general sórdidas y poco recomendables para ser vistas por menores. «Estoy casado y tengo hijos, así que no quería hacer una serie sobre pornografía, pero en cuanto empecé a descubrir historias y el papel que jugó la mafia me dije: ¡oh, vaya, tengo que hacerlo!», confesaba en ABC. Al lado del doble protagonista y del chico que daba y pulía cera sobresale Maggie, la mayor y más sensata de los hermanos Gyllenhaal, que da vida a una prostituta muy peculiar.

Como ocurría en «The Wire», David Simon parece despreocupado por atrapar al espectador no iniciado. Lanza muchas cañas a la vez (en «Twitter» diríamos hilos para no quedar como ignorantes), que ya las recogerá algún día. No da facilidades de pago ni de lectura. Para apreciar la redondez de sus tramas es preciso contemplarlas de lejos. Mientras están dentro, los inquilinos de su oscuro universo se conforman con buscar algo de luz para no tropezar. Es un narrador omnisciente y todopoderoso, cruel con sus fieles, aunque no tanto como para abandonarlos del todo. Y les da tantas satisfacciones como la mejor lectura.

«The Deuce» parece incluso algo más accesible, aunque el inglés de sus personajes exija subtítulos casi para cualquiera que no se haya criado cerca del Bronx. A lo que Simon no se doblega jamás es a explicar el contexto o los personajes. Hay que pillar los detalles al vuelo o renunciar a ellos, porque no da segundas oportunidades ni busca un público que no lo busque a él.

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