ARTE

El C3A en Córdoba celebra este fin de semana su «funeral»

Con una exposición exprés este 1 y 2 de abril, un grupo de nueve artistas se apropia del nuevo centro cultural de Córdoba para reflexionar sobre su encaje en el contexto local y su recepción por parte del público tras tres meses de andadura

Fotografía de los entornos del C3A, de José Jurado
Fotografía de los entornos del C3A, de José Jurado

No cuenta con más de tres meses de existencia, y desde el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía, el C3A de Córdoba, ya hay quien está preparando su «funeral». Este es el nombre de la iniciativa que un grupo de artistas celebrarán este fin de semana en el centro (al que en breve llegará como director Álvaro Rodríguez Fominaya). Un proyecto colectivo que reflexionará sobre el sentido de la institución que la contiene, su atropellado nacimiento, su encaje en el contexto local y su proyección de futuro.

«The Funeral» es a su vez una de las derivaciones del proyecto «Montaña Negra» que el artista y comisario Daniel Silvo despliega allí mismo desde la apertura de puertas del centro y hasta mediados de abril. Éste aprovechaba el espacio que se le asignaba para desarrollar una exposición personal y se lo cedía a otros agentes locales con el fin de que pudieran emplearlo como taller. Tras una convocatoria pública, los seleccionados para beneficiarse de esta posibilidad fueron Marta Beltrán, Juan Cantizzani, José Daniel García, Juan José López, Helena y Julia Martos, Vértebro y Manuel Zapata. Ahora, este último junto a Rafael Chinchilla ponen en marcha el evento de este arranque de abril con algunos de sus compañeros y otros que se unen a la propuesta.

Un evento invisible

Zapata y Chinchilla presentan «The funeral» como «un evento en el margen, casi invisible», que parte de la autogestión y que se ofrece como «acto de ocupación del Centro de Creación Contemporánea de Andalucía». De hecho, su sede será la sala que, cerca de la denominada Caja Negra, en un futuro albergará la tienda del museo. Uno de los ámbitos aún en desuso del vasto edificio diseñado por Nieto Sobejano inspirado en la arquitectura mudejar.

Sus promotores recuerdan, en un manifiesto publicado para la ocasión, cómo se gestó en el pasado la apertura del C3A: «Como en la película de los años sesenta “Bienvenido Mister Marshall”, la ciudad de Córdoba se preparó para renacer más allá de su estampa tópica como lugar monumental. Con la búsqueda de la Capitalidad Europea de la Cultura –que finalmente celebró en 2016 la ciudad de San Sebastián–, hoy ya mera ilusión, se fraguó el proyecto que durante décadas colectivos de la ciudad habían demandado», y que, no sin controversias y dejándose algunos cadáveres por el camino (son los descampados que hoy rodean al complejo cultural), es ahora el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía.

No dudan Zapata y Chinchilla en tildarlo en el mismo texto de «obra faraónica», cuyas dimensiones «superan la escala humana y de la propia ciudad»: «Nos enfrentamos a la disfuncionalidad que sustenta, por encima de sus efectos lumínicos exteriores; un lugar inhóspito donde difícilmente el público local puede reconocerse». Porque los artistas del proyecto (que se desarrollará entre la jornada del sábado y la mañana del domingo) se preguntan: «¿Dónde se sitúa la gente de a pie en este conflicto? ¿Es realmente algo preocupante para ellos?». En definitiva, ¿cómo perciben el C3A y su realidad?

«Contador de visitas 2017», de Chinchilla & Zapata
«Contador de visitas 2017», de Chinchilla & Zapata

Para intentar responderse, acuden a un concepto médico: el síndrome de Cotard, que es posiblemente el que están viviendo los pocos que lo sienten como cercano y que lo recorren con frecuencia. Aquella enfermedad neuronal por la que el enfermo que lo padece cree estar muerto en vida, considerando que sufre la putrefacción de sus órganos o, simplemente, que no existe. Siguiendo la analogía –apuntan– el C3A sería «un panteón vacío con alguna que otra lápida (las obras de las exposiciones actuales) al que irán llegando cada vez más muertos (nuevos artistas que completen la programación)». Para ellos, es preciso, «anunciar y denunciar la muerte, sacar los cadáveres a la calle para insuflarles una nueva vida». Hacer cuanto antes borrón y cuenta nueva.

«The funeral»se presenta como «un evento en el margen, casi invisible», que parte de la autogestión y que se ofrece como «acto de ocupación del C3A»
Y esa denuncia llega en forma de exposición, de la que forman parte, Antonio Blázquez, José Jurado, María Alcaide, Juan López López, María Cañas, Nano Orte y Raquel Soto, junto a los organizadores. Así, por ejemplo, Blázquez, cordobés, aprovecha las diecisiete cajas que encontró recientemente apiladas en la recepción con los programas de mano con la programación del centro desde su apertura a diciembre y, por tanto, ya obsoletas. Su idea es intervenirlas ante el público. Por su parte, el también cordobés José Jurado confronta imágenes de la esperada jornada del día de la apertura con los muchos o pocos artículos de prensa de lo que dio de sí el evento. Asimismo, el domingo, a las 12 horas, llevará a cabo un recorrido guiado por las zonas no turísticas que rodean al museo, incluidas las áreas de «cruising».

Como si de un mal sueño se tratara

Por el vídeo apuestan Juan López y la sevillana María Cañas. El primero se coló en el centro mientras estaba en obras, y esos sonidos de los operarios se reproducen ahora «como si de un mal sueño se tratara». Cañas, con su amor a la profusión de imágenes de archivo, tira de «reality shows» para denunciar el gran Reality del mundo del arte. María Alcaide propone un fanzine –«Lecturas sobre el fracaso»–, mientras que Nano Orte trae a colación el supuesto «valor añadido» que para un artista supone trabajar para un centro de arte determinado. Para ello, interviene el currículum de todos sus compañeros de exposición tachando de ellos los datos objetivos. Finalmente, las tarjetas de visita que Raquel Soto hace del C3A no son precisamente cálidas.

Cierran la nómina los organizadores, que aportan el mayor número de obras. Desde un contador de visitas que no se puede mover puesto que está realizado en cerámica, hasta un postalero o una pieza sonora con las que las estrategias del turismo se convierten en reclamo para destacar las posibilidades de un centro sobre el que estos artistas, con «The Funeral», alertan sobre su posible y cercana acta de defunción si no tiene en cuenta los errores cometidos por espacios similares en el pasado. El futuro está abierto.

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