ARTE

Cita en Getxo para pensar la foto

La temporada amanece en el País Vasco gracias a Getxo Photo. Un festival de fotografía que busca la complicidad del viandante y que cumple este año su undécima edición

«Soup 2», de Mandy Barker
«Soup 2», de Mandy Barker

Está claro que, últimamente, el acercamiento de la cultura a los ciudadanos se ha establecido como una prioridad de todo el engranaje del arte, ya que, al ser mal entendida a veces como elitista, otras como gran entelequia, el consumo de la cultura plástica y visual se había distanciado a pasos agigantados del público no profesional. Proyectos que favorecen la inclusión y participación de toda la población van tomando fuerza en casi todas las comunidades autónomas de nuestro país. Gran ejemplo de ello es ahora la celebración de la undécima edición de Getxo Photo, que abre la temporada artística en el País Vasco desde el 31 de agosto y se extiende hasta el 1 de octubre, cuando finalizarán tanto las exposiciones como los eventos que se realizan durante el festival. Su comisaria, Mónica Allende, que será la directora artística durante las tres próximas ediciones, ha escogido el título genérico de Transiciones, aludiendo al periodo de cambio de un estado a otro, y presentando el proyecto a modo de trilogía: «Cada capítulo será comisariado como una capa que va desde lo “externo” a lo “interno”. Esto abarcará los efectos ocasionados por una existencia globalizada, el replanteamiento del contrato social en la tribu y, finalmente, la exploración de singulares mutaciones del Homo Sapiens y de su ser en este periodo de aceleradas transformaciones».

La cita reivindica, desde sus inicios, el espacio público como dinamizador de encuentros culturales y acercamiento a la ciudadanía: saca las exposiciones de su formato o dimensión habitual, aunque compartiéndolo, ya que -como decíamos- algunas de las muestras son acogidas en salas. Getxo Photo sale al encuentro de los «espectadores pasivos», que, gracias a recorridos alternativos, quizá despierten su curiosidad con iniciativas como las de este año al encontrarse sorprendidos por propuestas artísticas a las que, a priori, no habrían llegado en formatos tradicionales. Existen también otras muchas, de variado signo, si hacemos un mapeo; como los encuentros o residencias en distintos puntos de la Península, que basan su funcionamiento en la participación con los ciudadanos o, en ocasiones, el trabajo conjunto entre artistas y paisanos del lugar en cuestión. Basta bucear por su web para encontrar un buen número de actividades que, aunque de diferente desarrollo, buscan el mismo objetivo: unir cultura y ciudadanía.

Sobre el mapa

Estructurado en dos grandes campos de acción -Exhibiciones y Actividades-, quien quiera acercarse a esta propuesta, iniciada en 2007 por el colectivo Begihandi, podrá visitar cualquiera de las veinte «acciones» hasta octubre si pasea entre la playa de Ereaga y el Puerto Viejo, y, también, por el centro de Algorta, donde se despliegan las exposiciones en sus salas. El carácter internacional del festival queda perfectamente reflejado en el elenco de artistas que en 2017 proviene de Japón, Holanda, EE.UU., Francia y Suiza. Sin embargo, este año destaca una mayor presencia de artistas del Reino Unido. Este primer fin de semana tendrá lugar tanto la apertura del festival como la mayor parte de las actividades propuestas. Contando para la inauguración con la presencia de algunos de los artistas protagonistas, habrá también un Laboratorio Experimental de 5 días sobre el fotolibro como objeto, junto a otro sobre la elaboración de fanzines hechos a partir de fotocopias, pretendiendo así tocar los diferentes recursos de la foto actual.

Una de las propuestas estrella del festival viene de la mano de Shoair Mavlian, comisaria de fotografía de la Tate Modern, que nos acerca la exposición colectiva In-Flux, un diálogo entre fotógrafos europeos de diferentes nacionalidades sobre la complejidad de las grandes preocupaciones en el territorio: inmigración, refugiados, relaciones Este-Oeste... Pero quien no pueda acercarse durante estos días de arranque más activos, podrá participar después en Photowalk, las visitas guiadas que habrá cada fin de semana, que, además, incluyen una visita a los laboratorios fotográficos bilbaínos Zear.

Una buena encerrona

Otra de las grandes propuestas de esta edición son los diálogos entre profesionales, en los que, bajo el «epígrafe» de Encerrona, podremos escuchar a Navia, Matías Costa o Jon Cazenave, entre otros. Desayunos con profesionales y la adhesión del sector hostelero, que participa con la «Ruta Posavasos». Porque conferencias, intervenciones, videoproyecciones, paseos y encuentros configuran la propuesta de esta localidad bilbaína para hacer extensibles a todos los públicos las inquietudes técnicas y reflexivas de buena parte de los creadores visuales contemporáneos. Los soportes serán así lonas gigantes, fachadas de edificios, posavasos, vinilos… Cualquier lugar inesperado que capte la atención del público hacia las principales obras de artistas como Henk Wildschut, Edmun Clark, Valentina Abenavoli, Mandy Barker, Maria Portaluppi o Jongsma y O'neill, que presentan The Ark, un documental de realidad virtual, y que nos dejan ver lo más oscuro de las conductas humanas en torno a todo aquello que les rodea: sus congéneres, los animales, la naturaleza o las fronteras.

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