Un momento de «Stockmann», original vuelta de tuerca a «Un enemigo del pueblo», de Ibsen María del Río
Un momento de «Stockmann», original vuelta de tuerca a «Un enemigo del pueblo», de Ibsen María del Río
TEATRO

Bocados de realidad al asalto del teatro

Del pálpito agitado de las calles al espacio reflexivo del teatro, la realidad, más o menos cocinada, se instala en las tablas y se amalgama con la ficción de variadas y múltiples maneras. La vida se abre paso

MadridActualizado:

La obra teatral más antigua que se conserva es «Los persas», una tragedia que Esquilo escribió allá por el año 472 a. C. y cuya acción refleja el triunfo griego en la batalla de Salamina. El autor luchó en esa batalla librada ocho años antes, también en la de Maratón y tal vez en la de Platea. Una muestra de que, en el desarrollo del teatro a partir de las populosas ceremonias dionisíacas, la realidad -la experiencia- fue ganando terreno a lo religioso -las creencias-. Y que Esquilo fue el primer autor -que sepamos- que basó el argumento de sus obras en hechos históricos de los que él había sido testigo.

Controversias

El tópico asegura que el teatro -también se dice de la novela- es un espejo de la realidad y, al tiempo, un espacio donde se la cuestiona. A ello alude Juan Mayorga cuando asegura que, «al menos desde que Esquilo escribió «Los persas» -una ficción sobre un acontecimiento histórico a la vez que un discurso moral sobre los límites del ser humano-, el teatro ha sido un lugar para la memoria y el pensamiento. El teatro ha puesto en espacio, ante la asamblea de espectadores, ideas, controversias y paradojas; también ha contribuido a levantar o derruir imágenes del pasado, o incluso a discutir la naturaleza misma de esas imágenes».

La realidad tiene variadas y muchas maneras de permear la ficción, a veces instalándose sin cocinar, o muy ligeramente, en el cuerpo de la ficción misma. Varios ejemplos recientes ilustran esta estrategia. Esta misma semana, en el madrileño Teatro del Barrio se ha representado durante tres días, con las localidades agotadas, «El pan y la sal», que transcribe el juicio contra Baltasar Garzón celebrado en febrero de 2012.

Nuevas formas de teatro documento tratan asuntos políticos e históricos con objetivo crítico

Sin añadir una línea y con dirección de Andrés Lima, ha participado en esta lectura dramatizada un reparto de excepción: Nuria Espert, José Sacristán, Pepe Viyuela, Gloria Muñoz, Emilio Gutiérrez Caba, Tristán Ulloa, Gonzalo de Castro, Alberto San Juan, Mario Gas, Juan Margallo, Víctor Clavijo y Natalia Díaz. La experiencia, con dramaturgia de Raúl Quirós Molina, se describe en la página «web» de este teatro del popular barrio de Lavapiés como «el relato teatral de esa causa contra la recuperación de la memoria histórica. Un juicio en que los familiares de las víctimas dan testimonio de cómo desaparecieron sus padres y abuelos».

Algo similar se hizo en el mismo escenario en la obra «Ruz-Bárcenas» -con dramaturgia de Jordi Casanovas e interpretada por Pedro Casablanc y Manolo Solo- en la que se reproduce «la declaración que Luis Bárcenas prestó ante el juez Pablo Ruz el día 15 de julio de 2013 en la Audiencia Nacional. No se ha añadido ninguna información que no esté contenida en la transcripción. Solamente se han modificado, recortado o reestructurado algunos fragmentos». David Ilundain acaba de llevar esta iniciativa dramática al cine.

Peter Weiss

Son nuevas formas del denominado teatro documento, esa manera de amalgamar realidad y ficción usando asuntos políticos e históricos con objetivo crítico que fue el santo y seña del movimiento puesto en marcha en los años sesenta del pasado siglo por el escritor alemán Peter Weiss y otros autores como Heinar Kipphardt, Rolf Hochhuth y Tankred Dorst, herederos de la semilla sembrada en los años veinte por Erwin Piscator.

Muy próxima a esos postulados documentales es «El Proyecto

«El Proyecto Laramie» es una gran pieza sobre la intolerancia y los prejuicios de la sociedad contemporánea

Laramie», una pieza elaborada por el dramaturgo y director norteamericano Moisés Kaufman y el Tectonic Theater partiendo de la muerte del estudiante homosexual de veinte años Matthew Shepard, tras ser salvajemente apaleado en esa localidad de Wyoming, en octubre de 1998, por otros jóvenes de su misma edad. El autor y la compañía teatral tejieron un vibrante tapiz de testimonios reales de vecinos y de los actores del grupo que fueron a entrevistarse con ellos, un gran trabajo sobre la intolerancia y los prejuicios, a veces a flor de piel y otras latentes, que impregnan muchos estratos de la sociedad contemporánea. En España pudimos ver la función en 2012 en un gran montaje de Julián Fuentes Reta.

Tersura y actualidad

Una original vuelta de tuerca está ahora mismo en cartel en el Teatro Fernán Gómez de Madrid. Se trata de una vitamínica y concentrada aproximación a «Un enemigo del pueblo», de Henrik Ibsen, adaptada y dirigida por Oriol Tarrasón con el título de «Stockmann», el apellido del médico protagonista de esta pieza decimonónica que, pese al tiempo transcurrido, mantiene una tersura y una actualidad escalofriantes. En esta ocasión, en lugar de ser la realidad la que invade el teatro ocurre al revés, es la ficción escénica la que se instala en la realidad de los espectadores convirtiéndolos en participantes de una asamblea popular en la que las fuerzas vivas utilizan las formas democráticas para amordazar a quien pretende denunciar que las aguas del balneario que sustenta la actividad económica del pueblo están corrompidas.

El latido de la vida y el del teatro se acompasan así con la realidad aposentada en el escenario. Al fin y al cabo como ha ocurrido desde Esquilo.