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Arte Contemporáneo ARCO’16 pasa el examen de los expertos

Críticos, coleccionistas y diferentes personalidades del arte hacen balance de la feria del 35 aniversario

Una pareja observa una foto de José Manuel Ballester en Pilar Serra
Una pareja observa una foto de José Manuel Ballester en Pilar Serra - AFP

Comienza la última jornada de visitas por los pasillos de Ifema y la cuenta atrás para disfrutar de la gran representación del arte y las tendencias que dominan el panorama internacional actual. Cinco días intensos de feria que cada año se caracteriza por ser el punto de encuentro entre artistas, galeristas, coleccionistas y profesionales del mundo del arte en la capital española.

Además, este año, ARCO ha dado un paso hacia adelante. La Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid celebra sus 35 años con un evento que ha sustituido la tradición de contar con un país invitado por un programa de 33 galerías internacionales que han tenido especial relevancia para el salón a lo largo de sus anteriores ediciones. Una iniciativa que ha sido muy bien recibida por los expertos del mundo del arte y que ha permitido atraer a galeristas de valor excepcional.

«La invitación a las galerías con motivo del aniversario ha dado una calidad a ARCO que no ha tenido otros años», comenta Jaime Sordo, presidente de la Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo 9915. Piezas tan «importantes» como las del alemán Gunther Förg o los estands de las galerías Lelong y Lisson son, para Sordo, muestras de la representación del buen arte que se ha mostrado estos días en la feria. Sin embargo, el presidente de la 9915 matiza una sección en la que «se debería reforzar»: los Solo Projects.

Una joven se fotografía en el stand de Luis Adelantado
Una joven se fotografía en el stand de Luis Adelantado- M. Balanya

En este sentido, coincide con el madrileño Santiago Olmo, director del Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC), al que le gustaron más los del año pasado. En consonancia con Sordo, Olmo también considera interesante el carácter distintivo de ARCOmadrid’16, una edición en la que «hay una apuesta muy fuerte de las galerías por sus artistas». Según el director, propuestas tan «refrescantes» como las de la galería de Mai 36 –con los estands de Franz Ackermann o Manfred Pernice– y proyectos tan específicos como los de los artistas Helmut Federle o Eugenio Dittborn son aspectos «muy enriquecedores y positivos» que resaltar de este 35 cumpleaños.

Un trabajo que tanto críticos como galeristas y artistas reconocen a María y Lorena de Corral, las comisarias de las 33 galerías de esta feria dentro de la feria, y que han conseguido captar a un público más internacional y que pueda interesarse por el arte español por el efecto llamada. «Es una sección que no creo que perdure (porque está centrada en el aniversario), sin embargo, es una buena línea que sería adecuado explorar en un futuro», opina Juan Antonio Álvarez Reyes, director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), quien reconoce también la mejora de ARCO con respecto a otros años.

Muchos son los elogios que giran en torno a las galerías invitadas con motivo de la celebración del cumpleaños de la feria en Madrid, pero el diseño y la organización del evento también ha llamado especialmente la atención de los entendidos que han pasado estos días por los pabellones 7 y 9 de Ifema. Así pues, el director del CAAC destaca detalles como el haber retirado la moqueta del suelo o el perfeccionamiento de la iluminación; un aspecto (este último) que «es necesario trabajar en comparación con otras ferias como la de Basilea».

El artista Travis Somor Ville en Beta Pictoris
El artista Travis Somor Ville en Beta Pictoris- Maya Balanya

Álvarez Reyes alaba el trabajo realizado por Carlos Urroz, director de ARCO que, «a pesar de la crisis», ha conseguido que en el balance de la edición haya sido «todo muy positivo». Ambos directores (Olmo y Álvarez Reyes) coinciden en la calidad de la arquitectura del espacio de ARCO, donde «todo se ve bien y hay un cierto orden muy sencillo en el que las galerías se complementan y están en la misma onda, como si las secciones se hubieran reorganizado ellas solas», explica el director del CGAC.

Otro de los aspectos interesantes que esta trigésima quinta edición brinda a sus visitantes es, para Anna María Guasch, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona y crítico de arte de ABC Cultural en la capital catalana, la continuidad de los estands de libros y revistas dedicados al arte nacionales e internacionales, algo que «siempre había sido muy importante en ARCO». Guasch se siente «sorprendida positivamente», ya que, en su opinión, en este ámbito de la cultura se da la «paradoja» de que es más fácil que un coleccionista compre una obra de arte (aunque tenga un valor económico alto) que un alumno o un profesor se suscriba a una revista de arte o compre un libro sobre arte, «donde solo hay conocimiento».

En esta semana en la que la capital inunda el arte, una feria de ARCO más «conservadora», «cómoda» y «poco transgresora» ha predominado a ojos de los expertos. Manuel Olveira, director del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), destaca que «cada vez tiene una mayor solidez». «Esta edición ha sido muy clásica, correcta, a diferencia de otras en las que ARCO se presentaba a sí misma más joven, vibrante, energética», añade.

Ivan Sikic en la preparación de su performance
Ivan Sikic en la preparación de su performance- M. BALANYA

Olveira indica que el carácter clásico no es «ni bueno ni malo», sino que corresponde a las tendencias del momento y a las obras que los galeristas impulsen. A su vez, constata que la feria ha ido reduciendo el número de estands donde autonomías o ciertas instituciones tenían presencia; en cambio percibe que cada vez hay más espacio para la divulgación, publicidad o cosas que no tienen relación estricta con el comercio del arte. «Hay un trabajo profesional y uno de mercado, y esos dos aspectos son los que la feria debe primar cada vez más», asegura.

Tradicionalmente, ARCOmadrid ha sido, para el mundo del arte, el «punto de encuentro» entre compradores y artistas. En esta línea, el fotógrafo Ángel Marcos, admite que la feria ha mantenido en todo momento una «confluencia con el mercado», donde las obras que se pueden ver hasta el final del día de hoy son «más fáciles de instalar en las colecciones oportunas y no desentonan demasiado con la tendencia cultural, política o económica». Además, Marcos apunta que se deberían incentivar las visitas de un sector más joven, puesto que «nunca se sabe quién será el coleccionista de mañana».

Al cierre de esta edición de la Feria, las conclusiones son muy positivas, sobre todo por una característica que los expertos han sabido valorar: es diferente al resto de ferias. «Para mí lo interesante no es reconocer, sino conocer, y ARCO te permite descubrir cosas y que te sorprendas con obras que no conocías, o artistas que no habías visto», subraya Ferran Barenblit, director del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona.

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