Imágenes del vídeo «Dérive Veneziane», de Muntadas
Imágenes del vídeo «Dérive Veneziane», de Muntadas
ARTE

Antoni Muntadas: si me queréis ir(se)

El tiempo de ahora, que tanto nos apura, nos aleja del espectador que el Premio Nacional Antoni Muntadas quiere reivindicar en esta exposición para el CGAC

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A la generación que entra le hablaremos de los vasos de yogur conectados con un hilo que usábamos para «comunicarnos» y le resultará fascinante. Habrá investigaciones al respecto. Nosotros entonces estaremos fascinados con los lugares a donde la cámara de vídeo habrá llegado. El impacto del mundo digital y la exigencia de absorber la información «a velocidades industriales» ha marcado el camino de ciertos artistas que, por los años setenta, decidieron seguir la corriente de los New Media: la apabullante llegada de la fluidez de la información.

Antoni Muntadas (Barcelona, 1942) es conocido como uno de los primeros creadores españoles en interesarse por el vídeo como lienzo para sus trabajos. En 1971 se instaló en Nueva York y, desde entonces, su trabajo ha sido expuesto en múltiples y reconocidos museos como el MoMA o el MNCARS. Durante 24 años fue profesor invitado en el MIT y actualmente es profesor en el Instituto Universitario de Arquitectura de Venecia. Ha estado presente a lo largo de su carrera en certámenes internacionales, Documenta de Kassel, Bienal de Whitney... Y en 2005 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Las siete proyecciones que se encuentran en la actualidad en el CGAC bajo el título Estrategias del desplazamiento son monocanal en sala oscura; se trata de paisajes que transcurren sin acontecimiento alguno. Los vídeos que protagonizan la muestra (entre 30 y 60 minutos de duración cada uno) se titulan: Dérive Veneziane, Guadiana y Finisterre. El primero, de 2015, y los dos últimos, de 2017.

Las filmaciones -del Guadiana grabado desde el aire, Finisterre desde la tierra y Venecia desde los canales- intercalan frases como las que siguen: «Otra categoría de ausencia en el mundo, un exilio aún más lejano» o «El viajero se topa continuamente con límites y aporías que no puede evitar».

La comisaria Alicia Chillida escribe para la muestra: «Si entendemos cartografiar como levantar un mapa de una porción de superficie terrestre o marina, la exposición interioriza la fluidez del agua. El artista levanta mapas no lineales registrados mediante el vídeo y la fotografía. En cada trabajo genera cartografías sinestésicas que incitan a leer la imagen y mirar el texto mediante tres geometrías: laberíntica-ondulante en Venecia, intermitente en el Guadiana, horizontal-vertical en Finisterre. Perder(se). Desaparecer. Ir(se)».

La ciudad acosada

Entre los temas que sobresalen en el trabajo de Antoni Muntadas, destaca el interés por los medios de comunicación y su acción sobre el individuo, la tecnología como generadora de paisajes y la ciudad acosada de turistas: el flâneur, o deambulador urbano, el surfista de calles buscando olas, el navegante de aceras. En palabras del artista: «Perderse, desaparecer e irse son verbos que definen acciones y movimientos ligados a decisiones más o menos conscientes y que tienen un reflejo en un paisaje natural transformado por la intervención humana, delimitado por una cierta artificialidad: construcciones, embalses, cambios de sentido, medios de desplazamiento y finalmente… La cámara».

La cámara de Muntadas utiliza un ángulo abierto, en documentales y entrevistas, en fotografías de calles; no hay zoom, el detalle es tratado también como un campo abierto. Para el artista, el paisaje es la interfaz, la pista de despegue y aterrizaje, la vía de comunicación de otros asuntos; es el intermediario entre su discurso y temas subyacentes que no son específicos del paisaje: la automatización de los gestos, las rutas turísticas, las religión, la política... La intención declarada en sus últimas obras: Volver a mirar, volver a ver, volver a desaparecer.

Abrir los ojos

«El mundo fue el primer libro; el sol, el primer lector», siempre lúcido, Pascal Quignard. El mundo fue el primer paisaje y el sol el primer espectador. El sol, el oro, la luz que todo lo baña. Pertenecemos a un sistema de visión continuo desde el nacimiento, pacientes, espectadores, siempre activos desde el momento en que abrimos los ojos. Hace lustros que uno de los objetivos de la obra de arte es el de paralizarnos, detenernos, clavarnos ante ella para observar más tiempo del debido la representación que está a la vista y la que no lo está tanto. El tiempo de ahora, que tanto nos apura, nos aleja del ser espectador que Antoni Muntadas quiere reivindicar en esta exposición: Perder(se). Desaparecer. Ir(se).