«Merienda Post Mórtem»
«Merienda Post Mórtem» - rocío verdejo
arte

DA2 y Espacio Nuca muestran lo que retrató Alicia en El País de las Maravillas

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Alicia es sólo una excusa. Lo confiesa Noemí Méndez, la comisaria de la exposición. Pero la imagen era muy poderosa y difícil abstraerse de ella. «¿Quién no ha querido en alguna ocasión tener la oportunidad de beber la pócima que ingirió el personaje de Lewis Carroll y hacerse pequeño, pequeño; o todo lo contrario: crecerse ante la adversidad?». Es el Drink me o Bébeme, del título. La exposición que acaba de inaugurar en el DA2 (con una segunda sede en la galería Espacio Nuca de Salamanca) es, en sus palabras, un recorrido por las obras de un amplio grupo de fotógrafos contemporáneos que plasman los paraísos artificiales, arquitectónicos o naturales por los que se mueve el individuo y cuyas atmósferas introducen al espectador en el planteamiento psicológico humano en el que «decidir sentirse superior, expandido, o una miniatura ante la grandeza que nos acoge».

La lista de los Reyes Magos

La muestra es un nuevo capítulo del programa «Cultura en Red» por el que el DA2 de Salamanca colabora de manera puntual con las galerías de la ciudad. «En realidad, todo se desarrolló de manera orgánica. En esta ocasión, tocaba llevar a cabo un proyecto con Espacio Nuca. Su responsable, Eduardo Sánchez, escribió una lista con el nombre de los autores con los que les apetecía trabajar y fue desde la dirección del DA2 que se decidió que debía ser articulada por un comisario externo». Es así como ambas instituciones se ponen en contacto con Méndez, que pule el listado y busca un nexo en común entre los autores. «Me di cuenta de que me estaba quedando con fotógrafos que construyen sus fotos, que crean andamiajes escenográficos para contar sus historias. Eso nos facilitaba montar un discurso en torno a los mundos paralelos a los nuestros, e introducirnos en el subconsciente del individuo».

Dos salas acogen el trabajo de los siete fotógrafos seleccionados por la comisaria, que dialogan con una pieza de

Carlos Irijalba

perteneciente a la colección del DA2. El recorrido comienza con la imagen Conexión con el inframundo

, de

Fernando Bayona

; una especie de agujero subterráneo

que el espectador avista como si se encontrara en su interior y que no sabemos a dónde nos lleva

: «Me gustaba la idea de arrancar con esta imagen, que el visitante se sintiera como Alicia cayendo por la madriguera

». La ausencia de personas en la fotografía aumentan la sensación de incertidumbre.

Más adelante nos volveremos a encontrar con los espacios construidos de este autor, ejemplos de sus series What never was y, sobre todo, The last time. «De esta última, lo que me seduce es que, más allá de la anécdota de su contenido –las imágenes remiten a la historia de un chapero en el momento en que decide dejar la prostitución–, nos sitúa ante uno de esos momentos de cambio en la vida en los que tenemos que tomar una decisión arriesgada».

¿Muertos o dormidos?

Rocío Verdejo (Jaén, 1980) nos aborda con su serie «Las matemáticas de Dios no son exactas». En ellas, la muerte se confunde con el sueño («de hecho –explica la comisaria– dormir es nuestra pequeña muerte diaria»). Escenarios tenebrosos en los que se suceden escenas en las que nos sentimos incómodos y no terminamos de entender lo que ocurre (¿cómo se puede sostener unos huesos como si nada mientras se reposa en el salón de casa? ¿Cómo, tomar el té tranquilamente mientras nuestro esposo pasa a mejor vida?). Sueño y vigilia también nos atrapa en el trabajo de Cecilia del Val (Zaragoza, 1975), creadora en la que se mantiene el clímax y la confusión.

En la misma línea se sitúa

Soledad Córdoba

(«la artista más “Alicia” de todos los convocados»

, según Méndez). Esta creadora, protagonista de todos sus trabajos, aprovecha para estrenar aquí su vídeo Dans le silence plein d'oiseaux

, donde es la naturaleza la que aporta el elemento de vida de las composiciones. Un punto de inflexión en el recorrido lo aporta

Juan Baraja

(Toledo, 1984), a juicio de la comisaria: «Frente a los escenarios retocados y construidos de todos los demás, Barja concentra la atención en pequeños detalles

de paisajes ya existentes, de forma que nos invita a realizar el ejercicio inverso: la realidad es la que nos lleva a inventar ficciones».

La exposición se completa con las oníricas aportaciones de la única artista extranjera convocada, Julia Fullerton-Batten (Alemania, 1970), y con las fotografías de Paula Anta (Madrid ,1977), en las que un misterioso árbol negro invade espacios interiores (L'Architecture des arbres, 2013).

Sin paridades

Sin proponérselo, la muestra incluye más nombres femeninos que masculinos, y también de manera natural, esta comisaria ha trabajado anteriormente sobre todo con creadoras, como María Bueno, Arancha Goyeneche o Chelo Matesanz. «¡Pero no siempre! –nos corrige–. También está ahí José Luis Serzo, y un proyecto con un artista abstracto que aún no puedo desvelar. De todas maneras, mi aproximación al comisariado ha sido muy natural. He realizado este tipo de trabajos cuando me han llamado y con artistas con los que compartía inquietudes. Los hilos argumentales no estaban prefijados, sino que se han buscado después». No obstante, Méndez sí que reconoce cierto interés por las ideas de cambio y de tránsito. Estas también se incluyen en Drink me.

La muestra se amplía en la Espacio Nuca, donde cuatro de los artistas (Soledad Córdoba, Fernando Bayona, Paula Anta y Juan Barja) presentan algunas instalaciones o maquetas «para enseñar al espectador de alguna forma cómo construyen su trabajo». Aquí, realiza su entrada un último artista, Antonio Guerra, que sustituye a Rocío Verdejo en la nómina de creadores. Ambas muestras se clausurarán el 18 de octubre.