«Maqueta número 1 para Geómetra», obra de 2015 de Mabi Revuelta en Artium
«Maqueta número 1 para Geómetra», obra de 2015 de Mabi Revuelta en Artium - abc
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Mabi Revuelta juega con las «cartas marcadas» en el Artium de Vitoria

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Dice la hoja de sala que Juguetes irrompibles, en Artium, «recorre los siete últimos años de investigación de Mabi Revuelta en torno a tres ejes: el lenguaje, el juego y la educación en arte». Las obras que conforman la muestra sí abarcan este periodo pero, a mi juicio, giran en torno a algo más que esos tres temas, o a lo que podríamos definir como uno mayor: la construcción del individuo mismo. De esta forma, el juego, el aprendizaje y el avance vital conforman un andamiaje del ser tan irónicamente sólido como un castillo de naipes, capaz de derrumbarse (o ser derrumbado) una y otra vez, y de volver a alzarse, utilizando «las cartas» y elementos que su evolución requiera.

Muestra impecable

El juego como método de aprendizaje se revela en cada una de las piezas. Al entrar, un «letrero» (curiosamente ilegible), de su serie Divertimentos tipográficos (2010), rinde homenaje a la publicación Abeceda, de 1926. Los visitantes, ante la vídeo-proyección de este conjunto, juegan a imitar las posturas de la pared, evidenciando que el entretenimiento es algo tan inherente al ser humano como el aprendizaje, la imitación, el lenguaje o los códigos.

Y como un código –o cuaderno de notas–, Revuelta nos da retales de vida enmarcados a modo de impregnaciones o hitos de su imaginario emocional; instantáneas que construyen una instalación similar a un castillo de naipes en la gran pieza central de la sala, que hace alusión a la baraja House of Cards, creada por los arquitectos Charles y Ray Eames, reintervenida con el juego de sólidos con el que Revuelta aprendió a dibujar; eso sí: trasmutándolo a objeto casi de culto, a joya.

A nivel plástico y escénico la muestra es impecable: concienzuda, minuciosa, compacta y cuidada.

La bilbaína nos deja ver tanto su trabajo

conceptual y de investigación,

como su oficio

, llamando nuestra atención una instalación cerámica compuesta de once piezas en forma de corazón. Frágiles y contenidas entre dos bloques que limitan su función, ya que enmudecen los sonidos que producirían al ser agitados –son sonajeros– y cuyo fin, inevitablemente, en algún momento de su existencia será acabar rotas… Recordándonos así también

la levedad de la existencia

.

La frase que nos descubre la obra ( Juegas con mi corazón como si fuera un corazón de juguete), sacada de Los Simpson, muestra también que los estímulos y la capacidad de aprender están en cualquier faceta de la vida: un cartel de la calle, las redes sociales, la televisión…

Un recreo dirigido

Revuelta sigue jugando con nosotros, pero también homenajeando o haciendo guiños a grandes ideas innovadoras, no solo de la Bauhaus o la vanguardia. Sé verlas al revés, de 2013, da título a 22 paneles metálicos con casi un millar de imágenes imantadas que remiten a otra obra del recorrido (Divertimentos tipográficos): Y es que la artista nos lleva constantemente de un punto a otro, encajando todas las materias que para ella, para su construcción como individuo, han sido relevantes.

En todo este «recreo dirigido», nos deja como broche dos piezas: una musical, fruto de investigar sobre una baraja del Museo Fournier de naipes. Se trata de Complete Pack of New Cotillons, del siglo XVIII, grupo de partituras de un minuto, en el que, como en otros de la época, falta el as de picas. La artista juega a interpretarlo con el compositor electroacústico Otto Castro.

La segunda es un juego ideado por ella misma, un prototipo que le ha llevado casi estos siete años y que implica a otros artistas, educadores y colectivos: un juego de cartas sobre dos barajas –Alfabeto y Laboratorio– que investiga estrategias pedagógicas desde el arte y adaptadas al formato de naipe. Y es que, en la vida como en el juego, dicen, hay que saber elegir las cartas con las que jugar.

Mabi Revuelta