«Sin título». Imagen de la serie «Todos vamos a morir» (2014)
«Sin título». Imagen de la serie «Todos vamos a morir» (2014) - arturo comas
«Darán que hablar»

Arturo Comas: «He confiado mi vida al absurdo. Es lo más lógico que puedo hacer»

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Nombre completo:Arturo Javier Comas Calero. Lugar y fecha de nacimiento: Sevilla, 28-1-82 (capicúa). Residencia actual: Sevilla. Estudios: Licenciado en Bellas Artes. Ocupación actual: Arte, fotografía y diseño gráfico.

Qué le interesa. Me interesa el absurdo en todos sus aspectos y lo uso como lenguaje para expresar lo que me preocupa. Me parece un medio perfecto para ponerlo todo en duda. Es una forma de hablar de cualquier cosa sin hablar de nada. Siempre ha estado ahí como filtro por el que pasan todos mis pensamientos. Y fue en 2003 cuando comenzó a convertirse en creación artística.

Mis inquietudes y preocupaciones están fuertemente ligadas a la filosofía: nihilismo, absurdismo, existencialismo... Me interesa el azar, el error, el «hacer para nada», lo insignificante, el ridículo… Conceptos que incomodan a una sociedad, que basada en la «lógica» y el dinero, nos convierte en esclavos de lo útil. Para mí, la fotografía es una herramienta que me permite llevar a cabo mis ideas y plasmarlas exactamente como aparecen en mi cabeza.

Pienso que no hay nada demasiado importante, transcendente ni certero. Todo es relativo y digno de ponerse en duda.

De dónde viene. Hasta hoy, he expuesto en numerosas exposiciones colectivas en lugares como la galería Luis Adelantado de Valencia (Call 14), JäälProject (Madrid), MUVIM (Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad) en Incubarte V, FACBA Feria de Arte Contemporáneo (Facultad de BBAA de Granada), Art&Breakfast (Málaga), ECCO Espacio de Creación Contemporánea (Cádiz)... Tuve la suerte de participar en la XIII Bienal Internacional de Fotografía de Córdoba en la Sala «La Cajita», en El Arsenal, con mi exposición individual ¿Por qué?, en 2013.

Supo que se dedicaría al arte desde el mismo momento que… En tercero de carrera, tres amigos formamos un colectivo (Absurdo y Diestro) con el que autoeditamos dos libros, revistas mensuales, realizamos varias vídeo-creaciones... Organizábamos recitales-performances todos los jueves en La Carbonería e interveníamos continuamente los espacios comunes de la facultad cubriéndolas de papelitos con frases sin sentido. Como diría Ken Robinson, sin duda, estaba en «mi elemento». Pero como la mayoría de proyectos entre estudiantes, al acabar la carrera, desapareció.

Tras varios intentos de seguir adelante con Absurdo y Diestro, alguna mala experiencia personal y después de darle mil y una vueltas, llegué a la conclusión de que no podía seguir nadando a contracorriente y decidí aparcar «el Arte» y probar a vivir una vida «normal». De puertas para adentro, mi creación iba a ralentí; cree mi propio estudio de diseño y me centré en una vida de autónomo hipotecado, jornadas de diez o doce horas de trabajo y programas basura antes de dormir. Aguanté cuatro años. Y fue entonces, en una etapa de búsqueda interior, cuando me di cuenta de que si empeñaba mi tiempo en algo que no fuera «el Arte» estaría muerto en vida. Entonces rompí con todo y, por pura necesidad, retomé mi obra personal con más fuerza y convicción que nunca, pero esta vez en solitario. Y, en gran parte, dar ese paso, se lo debo a todas las personas que me rodean y que confían en mí, a veces, más que yo mismo.

¿Qué es lo más extraño que ha tenido que hacer en el mundo del arte para «sobrevivir»? Si algo nos une al colectivo de artistas, por desgracia, es participar en exposiciones, ferias, charlas... Y que en la mayoría de ocasiones sea de forma gratuita, incluso pagando desplazamientos, portes... Y todo ello justificado con las eternas promesas de ganar en visibilidad y añadir una línea más a tu currículum.

En este último año, llevé a cabo un par de proyectos para «sobrevivir» sin tener que desvincularme del arte. Llevaba varios meses con la idea, pero me lancé cuando realmente tuve la necesidad. Si hay algo bueno en las situaciones límite es que pierdes el miedo y la creatividad se pone a trabajar. El primero fue AZAR, una reflexión sobre todo aquello que no controlamos –que no es poco– en forma de serie limitada de 100 camisetas, cada una de ellas con una palabra secreta elegida al azar en una caja sellada. Le debo mucho a este proyecto: gracias a él he podido experimentar lo interesante que es trabajar con gente que incluso no conoces de nada.

Y haciendo justicia a su nombre, ha sido un inagotable generador de encuentros, situaciones, increíbles coincidencias y momentos inolvidables. Me sorprendió cómo en poco más de un mes, 100 personas se animaron a adquirir una pieza y a ser parte activa de un proyecto artístico. Algo interesante en este tipo de proyectos es que ayuda a que nos familiaricemos con la adquisición de obras de arte y rompamos el hielo para comenzar a formar nuestra propia colección.

Su «yo virtual». Suelo estar atento a las redes sociales, me parecen una herramienta muy potente si se usan correctamente. La que más uso es Facebook, tengo un perfil personal pero que uso de forma profesional para informar de todo lo que voy haciendo e interactuar y conocer a otras personas del sector. Varias veces lo he usado como parte importante de algún proyecto como en el caso de AZAR, Premio desierto o Auto-Retratos, donde se invita a poner como foto de perfil el retrato que previamente le he realizado en una de las sesiones convocadas. Esto suele desembocar en una reacción viral y racimos de comentarios a cual más curioso. De esta forma logro introducir el absurdo fácilmente en la vida de los demás, familiares y amigos, provocando cientos de preguntas, dudas y debates espontáneos.

Instagram sería la siguiente red en cuanto a uso, luego Pinterest y, por último, mi cuenta de twitter que la uso los años bisiestos.

Y todo el que haya hablado conmigo por Messenger sabe que no entendería Facebook sin sus stickers. Es de lo mejorcito que me ha pasado en lo últimos años. Mis favoritos: los Power Ranger, Banana, Tuzki, Hora de aventura y Mr. Baldy y sus amigos.

Dónde está cuando no hace arte. Siempre me ha gustado organizar cosas y dar forma a proyectos. Paralelamente a mi creación artística, disfruto mucho realizando propuestas expositivas y otro tipo de actividades en OTRA COSA, un espacio que compartimos varios artistas en Sevilla. Precisamente acabamos de inaugurar God’s Pets, de Iván Marí, un artista con una obra arrolladora.

Últimamente me han invitado a impartir algún taller, y es algo que me voy a proponer hacer más a menudo, dado que la experiencia ha sido muy positiva.

También tengo mi propio estudio creativo, NODISEÑO, donde ofrezco servicios de diseño gráfico, fotografía y creatividad para empresas y/o iniciativas relacionadas con la cultura, intentando aportar mi enfoque personal. Justo ahora ando fotografiando complementos para hombre de una marca muy especial de nueva creación (DUBULOJ), que se presentará muy pronto, donde el cliente me ha pedido que fusione el sinsentido de mi obra personal con sus productos, dándome libertad absoluta. Así da gusto.

Qué se trae ahora mismo entre manos.Ando con varios proyectos abiertos. Uno de ellos es una colaboración que me hace mucha ilusión, con Verónica Ruth Frías, que, para cuando se publique esta entrevista, seguramente ya habrá comenzado a verse por las redes. Otro proyecto que ya he comenzado y en el que estoy trabajando es Lo inútil, donde he dado un paso más y estoy diseñando y construyendo mis propios artilugios con los que posteriormente me fotografío y grabo en vídeo.

Ando preparando también un taller sobre lo absurdo y la poesía aplicados al paisaje que impartiré junto con la artista Claudia Frau, en El Carpio durante el mes de abril, para alumnos de Historia del Arte de la Universidad de Jaén dentro del programa Scarpia 365.

También, ultimando todo para mi participación en Jäälphoto, que será en pocos días. Y algo que me hace especial ilusión es la reciente invitación de Pedro Alarcón Ramírez para participar en un proyecto en Casa Sostoa (Málaga), del que pronto habrá noticias.

Le gustará si conoce a... Mis referentes más cercanos son mi padre, mi madre, mi sobrina... Hay otros más lejanos que van cambiando, se me olvidan o nunca conseguí memorizar sus nombres; y muchos son desconocidos, pero he acabado encontrando su trabajo gracias a alguna carambola del destino. Es cierto que hay algunos que difícilmente me podría olvidar de ellos como Erwin Wurm, David Lynch, Albert Camus (imprescindible), Wilfredo Prieto, Fernando Arrabal, Samuel Beckett y Ronaldinho.

A mi alrededor hay muchísimos compañeros a los que admiro y tienen un trabajo muy serio y constante. A tres de ellos ya los he mencionado a lo largo de la entrevista pero podría añadir a muchos más como Miguel A. Moreno Carretero, Bea Sánchez, Fran Pérez Rus, Cyro García Rodríguez, David Escalona, Antonio R. Montesinos, Susana Ibáñez, Víctor Royás, Felipe Ortega Regalado, Antonio Blázquez seguidos de un largo etcétera. Hay otros, que por algún tipo de afinidad en nuestro trabajo, sigo muy de cerca como José Eugenio Mañas Moreno, Francisco Escudero, David Crespo, Arantxa Boyero, María Sánchez y Rosendo Cid. Y por supuesto, el magnífico grupo de artistas que hemos reunido en «OTRA COSA espacio creativo».

¿Cuál es su obra favorita hasta el momento? La verdad es que estoy contento con los resultados de los últimos años y me resulta complicado decantarme por una. Pero si tuviera que destacar alguna creo que me quedaría con Desmitificando a los clásicos (2012), dos piezas que resumen muy bien todo lo que he intentado explicar a lo largo de la entrevista. Espero que pronto la elección sea más complicada aún.

¿Por qué tenemos que confiar en él?¿Confiar en alguien que hace cosas sin sentido y además lo reconoce? No sé, lo dejo en vuestras manos –Imagen de un hombre serio y de fondo risas enlatadas–. Lo único que puedo decir es que lo que hago lo hago porque siento que tengo que hacerlo. Lo que se ve en mi obra soy yo, ni más ni menos. Intento ser lo más honesto posible conmigo mismo. El mayor éxito es ser feliz con lo que haces, pero si además encuentras a alguien que lo valora o se identifica con ello te da más fuerza para seguir trabajando.

He decidido entregar mi vida al absurdo porque creo que es lo más lógico que puedo hacer. Vivir una vida absurda en respuesta a su sinsentido.