«A place called home», por el colectivo Raw Edges, en plena Trafalgar Square
«A place called home», por el colectivo Raw Edges, en plena Trafalgar Square - abc
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El vidrio y la madera se abren a nuevas posibilidades en Londres

El Festival de Diseño de Londres (cuya última edición se celebró el pasado mes de septiembre) sorprendió por su alianza con los materiales tradicionales, el vidrio y la madera, para ampliar sus posibilidades

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Mientras distintas ciudades del mundo se plantean poner trabas e incluso prohibir la actividad de la web airbnb que tanta competencia hace a los hoteles, su presidente presentaba en la Trafalgar Square de Londres el proyecto A place called Home (Un lugar llamado casa) en el que cuatro diseñadores reinterpretan el concepto de «hogar». El más interesante fue el propuesto por el dúo Raw Edges, un espacio para vivir que cambia de escenario a partir de tres paneles que se pueden empujar para revelar distintas estancias; una cama se pliega a la vez que una hamaca se despliega, por ejemplo. Tan ingenioso como útil.

El otro gran proyecto del año en el festival era el esponsorizado por BMW en el museo Victoria and Albert. Los diseñadores Barber y Osgerby desarrollaron una gran instalación para la sala que alberga los Cartones de Rafael, consistente en dos gigantescas piezas metálicas como espejos, suspendidas del techo y que rotaban, de modo que reflejaban los grandes dibujos del autor renacentista, creando así una experiencia curiosa de percepción del arte y su entorno.

De enhorabuena

Los franceses de la parisina galería Kreo, pionera en cuestiones de diseño, estaban de enhorabuena: abrían su nuevo espacio en la capital inglesa, a la par que sus diseñadores estrella, los hermanos Bouroullec, ganaban la Golden Medal al diseñador del año. Sin embargo, la pieza más interesante de la colección inédita que presentaron en su inauguración no era de estos autores, sino de Konstantin Grcic, que muy apropiadamente buscó inspiración en sus años londinenses para presentar una escalera de biblioteca cuya forma y proporción sacó de las que se usan en los clásicos autobuses de dos pisos que recorren la ciudad.

Los hermanos Bouroullec ganaban la Golden Medal al diseñador del añoOtro de los diseñadores más merecidamente celebrados fue Peter Marigold, con sendas exposiciones en Libby Sellers y en Sarah Myerscough. En la primera presentó Wooden Tables (que significa «mesas de madera»), con la salvedad de que las presentadas no eran de este material, sino que su autor experimentó con el llamado jesmonite, que imprime el grano y la textura de la madera a partir de un complejo proceso. En la segunda, incluyó una colección de armarios, incidiendo en su tradición de ebanista. Los clavos en contacto con el cedro utilizado han facilitado una especie de «sangrado» que deja su marca en la madera, creando una especie de dibujo oscuro y cambiante que hace que las piezas parezcan vivas.

El cristal que todo lo invade

En la galería de Marion Friedmann vimos el trabajo de la española Gala Fernández, ahora afincada en México, que nos enseñó sus bellísimas piezas hechas a partir de elementos encontrados en los mercados callejeros, en particular jaulas para pájaros, a los que insufla cristal soplado con un artesano local. Dependiendo del material de la estructura original, esta permanece o desaparece en el horno. Poético y seductor.

En la galería Fumi vimos también obra en cristal soplado firmada por Jeremy Wintrebert, unas lámparas de una ligereza inesperada y una apariencia surreal subrayada por delicados dibujos en la superficie que denotan su maestría con el material. Una instalación fantástica, en el sentido más literal del término, en ese espacio que era una antigua escuela.