Concha Jerez en el MUSAC: «Informarse bien es todo un ejercicio de responsabilidad»
Concha Jerez, fotografiada en su domicilio madrileño - isabel permuy
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Concha Jerez en el MUSAC: «Informarse bien es todo un ejercicio de responsabilidad»

Desde sus inicios, el análisis de los medios de comunicación ha sido una de las preocupaciones de Concha Jerez. El MUSAC de León inaugura hoy una muestra que se ocupa de esta faceta, reactualizando obras antiguas y añadiendo nuevas propuestas

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Es canaria, pero no se le nota el acento. Es neutro, como el de los locutores de los informativos. Pero no nos dejemos engañar: lo importante nunca es la forma, sino el mensaje. Es lo que Concha Jerez (1941), ha intentado explicar –en solitario o junto al músico José Igés– desde sus inicios con sus «interferencias», lanzadas a todos los medios de masas y que ahora recopila de forma extensa en una exposición para el MUSAC. Un anticipo de la retrospectiva más general que celebrará en 2015 en Tabacalera (Madrid) y en la que se abordarán todos sus intereses.

¿Resulta difícil resumir una trayectoria en 50 piezas?

Interferencias en los medios se centra en una de las líneas de mi trabajo, la vinculada a los medios de masas, que he desarrollado desde mis comienzos. La muestra incluye asimismo dos obras específicas creadas para esta cita y la relectura de alguna otra. En un principio me interesé por la información de los periódicos. Te hablo de la época franquista, en la que todo el lenguaje estaba perturbado. Empecé a usar sus textos para hacer una contrarreflexión de lo que leía. Pero eso podía llevarme a la cárcel, por lo que mi solución fue la autocensura. Es el origen de mis «escritos ilegibles autocensurados»: extractaba las noticias y, lo que no quería que se leyera, lo ocultaba con mis propios escritos, ilegibles y autocensurados.

«Un medio, por sí mismo, no hace un contenido bueno o malo. Lo mismo ocurre con el arte»De la prensa saltó a otros medios.

Con el tiempo crecieron los intereses. Cuando realizo en 1984 mi primera vídeo-instalación en el Círculo de Bellas Artes me sirvo de programas de televisión, cuya edición interrumpía para incluir palabras ambiguas: «quizás», «tal vez», «a lo mejor»... Eso generaba un contradiscurso. A lo largo de mi trayectoria ha habido muchos elementos que he utilizado con finalidad mediática. Por ejemplo, por nuestra propia cultura, para mí, los vasos son instrumentos mediáticos. Más allá de lo que uno ingiere o no, la bebida se emplea como elemento de relación.

Detengámonos en el concepto «interferencia» del título de la exposición del MUSAC, una práctica que la ha caracterizado. ¿Qué es para usted y qué pone en evidencia?

Para mí, ha sido siempre aquello en lo que incido. Puede ser un elemento, un medio, que en contacto con otro que es parte de tu ideología, genera un chispazo. Si a una silla se le cuelga un cartel con la frase «unidad de interferencia», le dotamos de un nuevo significado.

Desde 1974, han pasado unos años. El funcionamiento de los medios de comunicación que denuncia, ¿es el mismo?

Todo ha cambiado muchísimo. Yo comienzo a trabajar mientras estaba en pie una dictadura. De ahí pasamos a la así llamada “transición”, que propició todo lo que vino después. Durante la dictadura, lo que se proclamaba se hacía a través de órdenes directas; no había más. En la transición se comienza a trabajar con otros códigos, surge lo que ahora está en pleno auge, que es lo política y socialmente correcto, con un entramado complejísimo debajo de cualquier noticia. Ahí es dónde me gusta mirar.

¿Cómo se informa Concha Jérez?

Soy adicta a comprar prensa a dirario. Me gusta el papel, además de internet, de donde me surto de otro tipo de noticias. Me gusta ver cómo estas se transmiten. Y si me dedicara a leer solo una cabecera, no estaría realmente informada. A la televisión acudo sólo para los informativos. Vivo en el mundo, y me gusta contrastar cómo se transmite lo que yo vivo en el mundo. Me interesa analizar cómo esa misma información es recibida por el público, porque el ejercicio de su interiorización es de una responsabilidad enorme. Por eso no he dejado de trabajar estas cuestiones.

¿La pluralidad informativa existe?

«Dentro de los derechos fundamentales debería estar el de la creación y su conocimiento»Lo cierto es que cada uno escucha lo que quiere escuchar y en función de eso acude a un medio u otro. Pero lo peor es cuando acudes a un medio porque te regala tal cosa. Y en eso, la tercera edad pica de maravilla, mientras se están metiendo sin problema en tu ideología. Informarse es algo complicado. Hay que estar muy alerta y hay que hacerlo siempre en alerta. Es un verdadero ejercicio de responsabilidad. Y una labor personal.

La digitalización ha transformado los medios y ha cambiado nuestras formas de producir y recibir información. ¿Es más optimista con respecto a estas nuevas fórmulas?

La cuestión es la misma: no es la forma, sino el contenido lo que debe preocuparnos. Internet facilita acceder a un mayor flujo informativo, pero el medio, por sí mismo no hace de algo un contenido bueno o malo. Lo mismo es aplicable al arte: la pintura, por aludir a una técnica, no hace bueno al arte.

Muchas de las piezas en León hacen alusión a los conceptos de censura y autocensura. ¿Cuál de los dos es más peligroso?

Hoy, oficialmente, no hay censura. Pero es impresionante cómo la autocensura campa a sus anchas. Y el fenómeno, que va a más, es algo que puede atenazar al individuo. Lo peor es que es una cuestión que se realiza sin descaro en el ámbito privado. ¡Quizás por eso estoy yo tan machacona con mi trabajo!

Hace siempre hincapié en la dimensión pedagógica del arte. ¿Qué podemos aprender con él?

«Ahora está en auge lo política y socialmente correcto bajo cualquier noticia»Desde el arte tenemos la oportunidad de lanzar preguntas. Y, además, de evitar prejuicios. Si somos capaces de esto, lo seremos de aprender que el arte es un reflejo del mundo en el que vivimos. La obra incluye además vivencias personales del artista; toda una trayectoria histórica; influencias del pasado; las libertades conquistadas... De ahí mi preocupación por lo pedagógico. Porque creo que dentro de los derechos fundamentales debe estar el derecho a la creación y al conocimiento de toda la creación. Y no me circunscribo sólo al arte. También a la literatura, a la música, a la ciencia... De hecho, lo único que nos diferencia de los científicos es que nosotros partimos de hipótesis que no necesitamos demostrar. Uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es que el discurso está centrado en la economía. Eso es un error. Lo que ha dado empuje al desarrollo de las sociedades han sido sus creaciones. Hay que revalorizar la capacidad creativa del ser humano.

¿Qué preocupaciones son las que se han quedado fuera de esta exposición?

Todo el trabajo de acción y a lo que esa acción ha dado lugar. Son proyectos más vinculados al vídeo y a lo sonoro. Sus planteamientos están presentes en determinadas obras de esta cita, pero no como temática. Otro tema importante sería el de la memoria...

¿La tiene la sociedad actual?

Lamentablemente, la española huye de la memoria. Aunque pensándolo bien, son los poderes públicos los irresponsables. Y, además, desde todos los partidos. Aquí no se ha reflexionado en qué es lo que ha pasado. Continuamente tenemos que borrar y hacer cuenta nueva. Eso es lo que provoca que caigamos en los mismos errores.