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Mi casa es tu casa

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La casa como refugio, como espacio personal e íntimo, tiene las horas contadas. Al menos para algunos artistas y coleccionistas, que abren las puertas de sus domicilios personales y se los ceden a otros creadores para que en ellos puedan desarrollar y exhibir sus proyectos, como si de una galería o un museo más cercano y familiar se tratara.

Con esa filosofía inicia su andadura en Málaga Casa Sostoa (cuyo nombre es un guiño a la calle en la que se emplaza), vivienda particular de Pedro Alarcón Ramírez, donde hoy se inaugura la muestra “Hasta que la muerte nos separe”: «Esto es una casa, aquí hago mi vida diaria, y no puedo pretender que sea ni una galería, ni un museo, pero sí que puedo abrir mi casa para que los artistas entren en contacto con el público, o para llevar a cabo una acción creativa o un taller. Yo lo que quiero es que aquí sucedan cosas», explicaba el orgulloso propietario a ABC, que ahora se estrena como comisario artístico.

Una excusa para hablar de arte

Para Alarcón Ramírez, la exposición es solo una excusa para hablar de arte. La suya no es una ocurrencia de última hora, sino un proyecto meditado que nace de una intuición y se va conformando del contacto de nuestro protagonista con los agentes implicados. En un principio, Alarcón se planteó tan sólo invitar a un único artista para que expusiera en el que es el estudio de su casa, pero las posibilidades que se le abrían le llevó a ocupar finalmente todo el piso: el baño y el dormitorio, labor encomendada a David Escalona; el estudio,que al final se nutre de las obras realizadas para esta cita por Emmanuel Lafont... Junto a ellos, Guillermo Martín Bermejo, un artista con el que nuestro protagonista mantiene una relación personal desde hace tiempo ya que fue el creador con el que este inició su colección personal; María Bueno Castellano y Felipe Ortega-Regalado.

Casa Sostoa y Salón se unen a la senda de iniciativas como «Dúplex» o «Doméstico»Todos ellos componen la partitura de «Hasta que la muerte nos separe», en palabras de Alarcón Ramírez, «un manifiesto personal cuyo argumento nace desde las entrañas, desde la conciencia de la ausencia y el vínculo con los artistas que lo componen». Tras la ruptura o la pérdida, surge la constatación de que ya nada será para siempre, y lo que creíamos amor transmuta en otros sentimientos. Sobre ellos reflexionan los convocados a esta cita, que estará abierta hasta el 8 de diciembre, tiempo durante el cual tendrán lugar de forma paralela encuentros con los artistas y talleres con escritores. Y dado que este no deja de ser un espacio limitado, la comparecencia a los mismos habrá de realizarse en grupos reducidos a los que, todo el que lo desee, pueden apuntarse a través de su página web.

El constructor de sueños

El de Casa Sostoa no es un ejemplo aislado. El pasado 18 de octubre, José María Torres Nadal, en esta ocasión, un arquitecto alicantino, era el que cedía su domicilio en Paseito de Ramiro, 8 a algunos compañeros de profesión y estudiantes de la disciplina como sede de unas obras instalativas con las que analizaban el momento actual y la situación que vive la arquitectura hoy.

«Las personas de la multitud», título de la cita, estaba conformada por cinco instalaciones cuyo nexo de unión eran las pequeñas figuras blancas de plástico empleadas por los arquitectos en las maquetas de sus proyectos y que en esta ocasión se convertían en diminutos funambulistas que transitaban por una cuerda floja, en alusión al momento de incertudembre que vivimos en la actualidad.

Torres Nadal pretende que su proyecto continúe y se extienda a otras viviendas de AlicantePara Torres Nadal, la casa es mucho más que un espacio en el que nos protegemos y desarrollamos nuestro día a día. Es un lugar muy físico en el que se genera una gran creatividad y en que uno se forma como ciudadano y como persona; un ámbito al que hoy debemos dar aún mayor importancia cuando vemos cómo hay personas que lo pierden o no pueden contar con uno. El arquitecto considera que cualquier casa puede ser un museo, un aspecto sobre el que ya reflexionó el pasado año en Copenhague y que con la apertura de su vivienda el pasado 18 de octubre finalmente llevó a la práctica. La colaboración se desarrolló junto a cinco estudiantes de la Escuela de Arquitectura de Alicante (Julia Cervantes, Pepe Bernad, Silvia Ortega, Francisco Roda y Almudena Escribano), becados en base a un trueque: cambiaban fuerza e inteligencia, por conocimiento y viajes a Gerona.

Como en el caso de Casa Sostoa, la literatura se hizo un hueco en el proyecto. De esta forma, Agustín Fernandez Mallo llevó a cabo una lectura dramatizada titulada «Un ser indeterminado», compuesta para la ocasión. La intención de Torres Nadal no se para aquí. Es su deseo que aquellos ciudadanos que quieran visitar este particular «espacio expositivo» en el que ha convertido su vivienda lo hagan solicitándolo al mail jm@torresnadal, así como generar toda una red de casas en la ciudad que también se puedan postular como centros para la exhibición de arte.

Tomar el «Salón» de Ángela Cuadra

Un tercer caso nos lleva a Madrid, al estudio de la artista Ángela Cuadra, en la calle Guillermo Rolland. Esta ha transformado su comedor en una sala atemporal de exposiciones a la que ha bautizado como «Salón». La idea es la de dar a conocer propuestas de artistas y comisarios para establecer entre ellos y el público un vínculo más estrecho pero también menos rígido, lo que dé pie al encuentro y la conversación. El primer proyecto con el que arrancó su andadura, comisariado por Bernardo Sopelana, tuvo lugar el mismo fin de semana de octubre que el de Torres Nadal en Alicante, y bajo el título de «...Y así sucesivamente...», supuso la primera exposición del joven Pep Vidal en la capital, que en la actualidad expone en La Capella en Barcelona.

El proyecto de Pedro Alarcón Ramírez no es un capricho sino una idea fruto de una larga reflexiónParalelamente a las exposiciones que en Salón se vayan desarrollando (y cuya periodicidad está aún por determinar), se editará una publicación a posteriori que documente y apoye el trabajo del artista convocado, así como un fanzine independiente en el que se invita a otros artistas y pensadores a reflexionar sobre las posibilidades del espacio privado como lugar de resistencia y acción.

Lo más destacado de Salón es que es una iniciativa privada, que parte de los propios artistas, y con capacidad de autofinanciarse. Afortunadamente, no es la única. Recordemos como a comienzos de la temporada, Efraín Bernal se estrenaba como galerista con una pop art gallery en el estudio de Belén Domecq, donde mostraba los dibujos últimos de José Antonio Suárez Londoño, mientras que durante la Nit de l'Art en Palma de Mallorca, un grupo de artistas (Diego de las Heras, Paula Rubio Infante, Aída Moratón...) desarrolló una particular investigación sobre las fuerzas productivas en la actualidad titulada «Koljos» en la casa del arquitecto y artista Tomás Pizá. A estos proyectos se sumaría la colectiva «Dúplex», en el chalet de un coleccionista, capitaneado por Daniel Silvo coincidiendo con ARCO en Madrid (un creador que ya ocupó en 2012 junto a otros artistas una antigua vivienda de la calle Alcalá) o «Doméstico», cuyo programa se desarrolló en diferentes ediciones durante la pasada década.