Concha Velasco caracterizada como Hécuba
Concha Velasco caracterizada como Hécuba - abc
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Concha Velasco se mete en la piel de Hécuba en el Festival de Mérida

Concha Velasco interpreta por primera vez una tragedia griega. La vallisoletana se mete en la piel de «Hécuba», que se estrena el próximo jueves en el Festival de Teatro Clásico de Mérida

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Asegura Concha Velasco que está tan ilusionada como si fuera la primera vez que sube a un escenario, vive esa emoción primordial que se apodera de los actores de raza ante un gran reto. Y lo es la cita que tiene el jueves próximo: protagonizar «Hécuba», una de las grandes tragedias de Eurípides, en el 59º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida. Dice que es «un enorme regalo» interpretar por primera vez un clásico griego y en concreto esta obra. El año pasado participó en «Hélade», el espectáculo de Joan Ollé que abrió el certamen emeritense; uno de los monólogos de Concha Velasco procedía de «Las troyanas», obra de Eurípides posterior a «Hécuba» y relacionada íntimamente con esta. «Fue –explica– como si me hubieran inoculado un virus. Así que surgió este proyecto y en seguida dije sí. Es una de las más grandes ilusiones de mi vida profesional».

Una perra asesina en busca de venganza

Firma la puesta en escena José Carlos Plaza, que es la cuarta vez que –tras Carmen «Carmen», «La rosa tatuada» y «¡Hello, Dolly!»– dirige a la Velasco, una alumna aplicada que confiesa haber «sufrido una barbaridad» para aprenderse el papel y los recovecos de «una mujer a la que el dolor convierte en una perra asesina que consuma su venganza. Hécuba es una persona culta, inteligente y sensata, una reina cuyo pueblo ha perdido la guerra y que asume la deshonra de haber sido convertida en esclava por los vencedores, pero toda esa sensatez desaparece cuando matan a dos de los hijos que le quedan y la rabia mezclada con el sufrimiento le lleva a tomar la justicia por su mano y justificarse ante Agamenón: para todos es bueno que el malo sea castigado, le dice. Aunque la obra fue escrita hace más de dos mil cuatrocientos años, nos sigue emocionando porque nos habla de las pasiones que nos mueven y de reacciones que se siguen produciendo hoy. Vivirla como actriz es apasionante».

Eurípides (480-406 a.C.), el dramaturgo que humanizó la tragedia, escribió «Hécuba» en torno al año 424 a.C. La obra presenta a los griegos esperando en el Quersoneso vientos propicios para partir una vez acabada la guerra de Troya; las nobles de la ciudad derrotada forman parte del botín. El espectro de Aquiles exige el sacrificio de una hija de Príamo y Hécuba, y así los aqueos podrán regresar a sus casas. Inmolada Políxena, las olas traen a la playa el cadáver de Polidoro, también hijo de los reyes de Troya, cuya protección estos habían encomendado a su amigo Poliméstor junto con buena parte del tesoro real. Enceguecida por el dolor, Hécuba trama una feroz venganza.

José Carlos Plaza señala que la obra, que permanecerá en Mérida hasta el próximo 11 de agosto, «se abre en un espacio desolado: el campo después de la batalla. La derrota de unos que sirve de poso para la victoria de los otros. Nos movemos entre despojos, no entre seres humanos… Esos seres que vemos deambular a la orilla del mar son las mujeres prisioneras, cautivas y aniquiladas, enloquecidas e inermes, que recorren las ruinas de lo que fue su vida, buscando que no se sabe qué».

Caminar entre cadáveres

Y añade: «Hécuba camina entre cadáveres, entre los cadáveres de sus hijos… Una vez asumida la derrota, las pérdidas irreparables, solo le queda esperar bañada en dolor. Tanto es así que, cuenta la leyenda, Hécuba estremeció a los propios dioses con su sufrimiento, hasta tal punto que la convirtieron en una perra aullando su dolor durante la eternidad. Y eso es Hécuba: un aullido, un llanto interminable, perpetuo e inmortal. El llanto por la guerra, por la derrota, por las pérdidas y un llanto también por el infortunio».

José Pedro Carrión, Juan Gea, Pilar Bayona, María Isasi y Alberto Iglesias, entre otros, completan el reparto del montaje. La versión es del dramaturgo Juan Mayorga, para quien «Hécuba» es «con más derecho que cualquier otra jamás escrita, la tragedia de la venganza. A diferencia del vacilante Hamlet, y con más determinación que ningún otro vengador que haya pisado la escena, Hécuba no vacilará, erigiéndose a un tiempo en acusador, juez y verdugo. Qué enorme personaje es esta anciana que nació en un palacio, esposa de rey y madre de hombres llamados a ser reyes, y que hoy solo espera la hora de ser arrastrada como esclava hacia tierra extranjera, y qué paradoja que precisamente entonces, cuando parecía más débil, esta madre desdichada se revuelva –con furia animal, pero también cargada de razones– y devuelva un golpe tan irreparable como el que ella recibió».