La obra de Ai WeiWei en Cuenca, titulada «S.A.C.R.E.D.», evoca sus 81 días de cautiverio
La obra de Ai WeiWei en Cuenca, titulada «S.A.C.R.E.D.», evoca sus 81 días de cautiverio - ABC

Ai WeiWei se cita con Cervantes en la catedral de Cuenca

La obra del artista chino, gran atractivo de una muestra que conmemora el IV centenario del autor del Quijote

CuencaActualizado:

La libertad es el tema que ha elegido Cuenca para conmemorar el IV centenario de la muerte de Cervantes. Y es que este no es un tema baladí para el escritor áureo; se trata de uno de los valores fundamentales que integran la urdimbre de su obra o, como explica el cervantista Antonio Rey Hazas, «la libertad ocupa un lugar central en el quehacer literario cervantino». La exposición «La poética de la libertad» propone un diálogo en el que participan desde el autor del Quijote al artista chino Ai WeiWei, pasando por los informalistas españoles de los 70. Todos ellos dentro del privilegiado marco de la catedral de Santa María y San Julián.

En la muestra se dan cita tres perspectivas distintas para abordar el tema de la exposición. En primer lugar, el recuerdo de Cervantes y de su ingenioso hidalgo, que son ensalzados como adalides de la libertad. La pieza clave de la exposición, en el claustro de la catedral, es «S.A.C.R.E.D.», de WeiWei, compuesta por seis cajones metálicos que contienen escenas de su cautiverio, durante 81 días en una cárcel China, hecho que sella un vínculo entre el artista y el escritor castellano. El título («S.A.C.R.E.D.») hace las veces de acrónimo en referencia a seis de las situaciones en las que WeiWei fue denigrado bajo la atenta mirada de los guardias que constantemente le observaban, minando así su intimidad: «Supper, Accusers, Cleansing, Ritual, Entropy, Doubt» (Cena, acusadores, limpieza, ritual, entropía, duda).

La sala capitular acoge una excepcional muestra de la obra de los informalistas españoles Feito, Canogar, Farreras y Chirino, que tan ligados estuvieron a Cuenca y que debieron bregar con la intolerancia del franquismo. «Se atrevieron a hacer una forma distinta de arte en los difíciles momentos de la dictadura», explica el comisario de la exposición, Florencio Galindo. A estos se les añaden obras de Gustavo Torner y Fernando Zobel, quien además se encargó del diseño de las actuales vidrieras del templo.

El papel de la catedral

La catedral no solo se limita a un papel expositor, sino que además es una de las piezas fundamentales de la muestra, que congrega y aporta coherencia al total de la muestra. El famoso arco renacentista de Esteban Jamete actúa como enlace entre las ilustraciones del Quijote y la obra de Ai WeiWei. Este escultor del gótico sufrió también la persecución en su tiempo, lo que para Galindo convierte su obra en un puente extraordinario entre Cervantes y el artista chino.

Casi un millón y medio de euros han desembolsado entre el Gobierno autonómico (1,12 millones) y el consorcio de la ciudad (380.000 euros) para financiar la exposición, haciendo de este el evento más costoso del año cervantino. Se trata, según Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, del «programa de mayor alcance cultural». El socialista espera que el evento haga aumentar el número de turistas en la Comunidad hasta en 1,2 millones durante este año.

Lo cierto es que la exposición es aún más cara que la del Bosco en el Museo del Prado, lo que resulta sorprendente teniendo en cuenta el reducido número de obras que se exhiben en la catedral. Aunque breve, la muestra constituye una oportunidad única para visitar Cuenca y apreciar su catedral desde un punto de vista distinto: integrada a la perfección en una exposición de estas características.