Una de las pinturas seriamente dañada se seca encima de unos bancos
Una de las pinturas seriamente dañada se seca encima de unos bancos - M. J. GARCÍA PÉREZ

El templo virreinal más importante de Nápoles se deteriora en medio del olvido

La iglesia de Santiago de los Españoles alberga obras de Lucas Jordán y otros pintores dañadas por las humedades y tumbas de nobles en el abandono total

NÁPOLESActualizado:

Duele pensar que uno de los lugares más cargados de historia que España tiene en el extranjero se encuentre en un estado de abandono tan preocupante. La Iglesia de Santiago de los Españoles, en Nápoles, fundada por el virrey don Pedro de Toledo en 1540, guarda en su interior la memoria y los restos de los antepasados de aquella nobleza española que convirtió la ciudad del Vesubio en una de las principales capitales del imperio.

El monumento funerario de don Pedro de Toledo, virrey que encargó la iglesia, es uno de los pocos elementos restaurados
El monumento funerario de don Pedro de Toledo, virrey que encargó la iglesia, es uno de los pocos elementos restaurados- L. Romano

Decenas de sepulcros monumentales, entre los que brilla el del propio virrey, hermano del gran Duque de Alba y que se tiene por una obra maestra del Renacimiento, conviven con grandes lienzos y tablas de Lucas Jordán, Marco Pino da Siena y otros pintores de la época en estado calamitoso, entre humedades y desprendimientos que han obligado a cerrar el templo por motivos de seguridad.

Estado lamentable de la iglesia tras las filtraciones que afectaron a muros y obras de arte
Estado lamentable de la iglesia tras las filtraciones que afectaron a muros y obras de arte- M.J. GARCÍA PÉREZ

Los problemas son muchos, como ABC ha podido comprobar hace solo unos días, pero más es la historia que el templo guarda. Allí está, por ejemplo, perdida en buena parte, la impronta de un soldado de la compañía de los tercios napolitanos llamadoMiguel de Cervantes que, sin duda, pasaría a menudo por esta iglesia durante el año y pico que permaneció en la ciudad, entre 1573 y 1575, tras recuperarse de las heridas de Lepanto y desde la cual embarcó, sin saberlo, hacia el cautiverio. Porque la iglesia era lo primero que veía nada más llegar cualquier español, noble, comerciante o soldado de tercios, en aquellos siglos XVI, XVII y XVIII, cuando arribaba a la ciudad virreinal, una de las principales del imperio, y ascendía desde el puerto, dejando el Castil Nuovo a mano izquierda, hacia la conocida como Ínsula Spagnola.

La iglesia era el primer edificio oficial que los españoles encontraban tras desembarcar en el puerto
La iglesia era el primer edificio oficial que los españoles encontraban tras desembarcar en el puerto

En esa manzana, el Gobierno prestaba a los súbditos del Rey los servicios que precisaban para el cuerpo y para el alma: en esa manzana estaban, además de la Iglesia de Santiago, el banco, el hospital con el mismo nombre y varios conventos.

Conversaciones infructuosas

Las autoridades patrimoniales italianas y la representación consular española llevan casi dos años de conversaciones infructuosas, sin hallar todavía modo de recuperar el monumento que debería engrosar las listas de patrimonio en peligro. Uno de los escollos principales es que la propiedad pasó a la Real Hermandad de Nobles Españoles de Santiago, una cofradía entre cuyos gobernadores está Giuseppe Vargas Machuca -que no puede ocultar el origen de sus apellidos- que arguye la incapacidad para financiar la restauración del edificio. España reconoce un deber moral ante lo que representa el templo, pero también ha dejado claro que la iglesia no es territorio español y no puede asumir la financiación. El Estado italiano, por su parte, ha tomado algunas medidas para reparaciones que acaben con las filtraciones y ha exigido un plan de intervención urgente en las pinturas dañadas que ha generado algunas tensiones con la propiedad: no hay noticia de cuándo podría ponerse en marcha.

La cubierta plagada de maleza
La cubierta plagada de maleza

Para cerrar el círculo, la iglesia es hoy invisible porque fue integrada en el lateral derecho del Palacio de Santiago que los Borbones construyeron para sus ministerios en 1741 y que hoy es la sede del Ayuntamiento de Nápoles. Ni que decir tiene que el consistorio tampoco se hace responsable del destino de este templo que simboliza como pocos la historia compartida. Mientras la cal se desprende de techo y paredes y el patrimonio se deteriora, mientras la memoria se borra, todos miran a otro lado, en lugar de unir esfuerzos con la voluntad de hallar una solución.

La academia de Bellas Artes

La situación es tal que el conservador del Palazzo Reale napolitano que tiene adscrito el templo, Attilio Antonelli, muestra su desesperación mientras compartimos un café junto a la Plaza del Plebiscito. «Todas las partes tienen sus razones pero al final nadie ha dado un paso adelante para aportar fondos o poner sobre la mesa una idea efectiva que desate el nudo y ayude a financiar la restauración. Mientras tanto, la iglesia más importante del pasado español de Nápoles se cae a pedazos». Antonelli participará el martes 18 en una conferencia sobre el templo, junto con Fernando Checa, Encarnación Sánchez García y Carlos José Hernando, en la Real Academia de Bellas Artes de Madrid.

Las tablas de media docena de pintores, desde Pino da Siena a Lucas Jordán, han sufrido la humedad y se deterioran rápidamente
Las tablas de media docena de pintores, desde Pino da Siena a Lucas Jordán, han sufrido la humedad y se deterioran rápidamente- M. J. GARCÍA PÉREZ

Quien creó la Hermandad de Nobles Españoles de Santiago fue el conde de Lemos, en 1614. Había sido nombrado virrey de Nápoles y a pesar de patrocinar a Cervantes y de las ganas que el autor del Quijote tenía, no lo incluyó en la lista de escritores que se llevó a la ciudad italiana. La Hermandad nacía para rescatar de la pobreza a los españoles honrados, proveer de dote a la orfandad, cuidado de enfermos, encarcelados, peregrinos y algunos deberes litúrgicos. Hoy parece que los ricos y nobles allí enterrados, igual que los pobres lienzos y tablas, las paredes encaladas en el XIX y sobre todo la memoria huérfana del esplendor español napolitano que encierran estos muros son los que merecen ese esfuerzo de rescate para el que nació la Hermandad.

El Lucas Jordán con pérdidas de capa pictórica, suciedad y daños graves en el marco
El Lucas Jordán con pérdidas de capa pictórica, suciedad y daños graves en el marco- M. J. GARCÍA PÉREZ

Dos Estados europeos, España e Italia, con un pasado compartido, deberían ser capaces de hallar una solución con premura. Por cierto, nuestros embajadores en Roma y el cónsul aún son miembros natos de la Hermandad, vinculada honoríficamente al Rey de España. Antonelli nos pide: «Que España sepa lo que tiene aquí».